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Las nuevas oleadas de refugiados ambientales




Las nuevas oleadas de refugiados ambientales
Alerta 1 - 2004

A mediados de Octubre del 2003, las autoridades italianas descubrieron un barco que transportaba a refugiados desde África hasta la frontera de Italia. A la deriva durante más de dos semanas, sin combustible, alimentos ni agua, muchos de los pasajeros habían muerto. Inicialmente los pasajeros que morían eran lanzados por la borda. Pero con el paso del tiempo, los supervivientes carecían de fuerzas para alzar los cuerpos sin vida que yacían a su lado. Los muertos y los vivos compartían la cubierta del barco, en un espacio que el personal de rescate describió como una "escena del infierno de Dante."




Escenas como la guardia fronterera estadounidense arrestando a refugiados mexicanos que tratan de cruzar la frontera ilegalmente a través del desierto de Arizona, o balseros de Haití tratando de alcanzar las costas de Florida (USA) son cada vez más frecuentes en los medios de comunicación.

Fuente: Reuters.


Sólo ocasionalmente las fronteras nacionales son visibles desde el espacio. En esta fotografía de la NASA se distingue clarament la frontera entre Angola (norte) y Namibia (sur). La principal causa de esta diferencia en el terreno es el hecho que los dos países tienen métodos de explotación agraria diferentes. Obviamente Namibia ha permitido un mayor esquilmado de sus tierras y se distingue menos vegetación. La superficie blanca en la esquina derecha inferior de la fotografía es el lecho seco de un lago conocido como Etosha (saldo) Pan.

Fuente: NASA STS51G-046-0078 Etosha Pan, Namibia June 1985.


El colapso de civilizaciones en su tiempo tan poderosas como las mesopotámicas, -en la imgen ruinas en el desierto de la actual Jordania-, debería hacernos recapacitar sobre las causas de su debacle.

Enero, 2004. Los refugiados parecían ser somalís que habían embarcado en Libia. No se sabe si eran refugiados políticos, económicos, o ambientales; los estados en crisis como Somalia producen los tres tipos de refugiados. Lo que sí se conoce es que Somalia es un caso ecológico perdido, con superpoblación, esquilmado, y una desertificación que destruye su economía pastoral.

Aunque el mundo moderno cuenta con extensa experiencia de personas que emigran por razones políticas y económicas, actualmente se están incrementando los flujos de refugiados que son expulsados de sus hogares por presiones ambientales. La experiencia moderna con este fenómeno en Estados Unidos comenzó cuando casi 3 millones de "Okies" de las Grandes Llanuras meridionales abandonaron sus tierras durante el “Dust Bowl” (Tazón de Polvo) de los años 30, y muchos de ellos emigraron a California.

La desesperanza de los refugiados ambientales
Hoy se encuentran cuerpos a diario en las costas de Italia, Francia y España, el resultado de actos desesperados de gente desesperada de África. Y cada día centenares de mexicanos arriesgan sus vidas intentando cruzar la frontera de Estados Unidos. Entre 400 y 600 mexicanos dejan atrás sus hogares rurales cada día, abandonando campos demasiado pequeños o tierras demasiado erosionadas para vivir de ellas. Estos emigrantes rurales se dirigen hacia las ciudades mexicanas o intentan entrar ilegalmente en Estados Unidos. Un alto número difícilmente calculable fallecen por el calor castigador del desierto de Arizona.

Otro flujo de refugiados ambientales viene de Haití, otro desastre ecológico internacionalmente reconocido. En una economía rural donde el suelo está desnudo de vegetación y la tierra está siendo arrastrada por el mar, la gente no tiene demasiadas opciones de subsistencia. Muchos mueren ahogados intentando llegar hasta Florida en pequeños botes que no resisten los envites del mar abierto.

Los "refugiados del agua"
Los refugiados del “Dust Bowl” de Estados Unidos eran ejemplos tempranos del fenómeno de la migración ambiental, pero sus números palidecerán comparados con los que se moverán si continuamos con la economía moderna “habitual”. Entre los nuevos refugiados está la gente que se ve forzada a desplazarse debido al agotamiento de acuíferos y a la desecación de sus pozos. Hasta el momento la mayor parte de las evacuaciones se han producido en aldeas, pero algunas ciudades enteras ya han tenido que ser relocalizadas, por ejemplo Sana'a, la capital de Yemen, o Quetta, la capital de la provincia de Baluchistán en Pakistán.

El World Bank prevé que Sana'a, donde el nivel de agua está descendiendo 6 metros por año, agote el restante de su abastecimiento de agua antes del 2010. Llegado ese punto, sus líderes tendrán que traer el agua desde algún punto distante o abandonar la ciudad. Quetta, diseñada originalmente para 50.000 personas, cuenta en la actualidad con 1 millón de habitantes, dependientes todos del agua que bombean 2.000 profundos pozos subterráneos que están agotando lo que parece ser un acuífero fósil o no renovable. Como Sana'a, Quetta puede tener agua suficiente para abastecerse durante lo que queda de esta década, pero después su futuro está en duda. En palabras de un estudio sobre prospectiva de abastecimiento del agua mundial, Quetta pronto será una "ciudad muerta".

Con la mayor parte de los casi 3 mil millones de personas que se agregarán a la población mundial en el 2050 viviendo en países donde ya están cayendo los niveles de agua y donde el crecimiento de la población ya hincha las filas de ésos que se hunden en la pobreza hidrológica, los “refugiados del agua” empezarán a ser cada vez más frecuentes. Y serán especialmente comunes en las regiones áridas y semiáridas donde la población ya está sobrepasando los límites de abastecimiento de agua. Aldeas en el noroeste India ya han sido abandonadas porque el bombeo ha agotado los acuíferos locales y los aldeanos no pueden disponer de agua a su alcance. Millones de aldeanos en el norte y  el oeste de China y en ciertas áreas de México también tendrán que emigrar debido a la escasez de agua.

El avance de la desertificación como causa de migraciones
El crecimiento de los desiertos también está desplazando a gente. En China, donde el desierto de Gobi está creciendo 10.400 kilómetros cuadrados (4.000 millas cuadradas) cada año, la corriente de refugiados se está incrementando cada año. Los científicos chinos informan que ahora hay “refugiados del desierto” en tres provincias -Mongolia Interior, Ningxia y Gansu. Un informe preliminar del Asian Development Bank  sobre la desertificación en la provincia de Gansu ha identificado 4.000 aldeas que están en riesgo de abandono. Una fotografía en Desert Witness, un libro sobre la desertificación del fotógrafo Lu Tongjing, muestra lo que parece una aldea perfectamente normal en el área occidental de la provincia de Mongolia Interior, excepto en un aspecto. No hay gente. Forzaron a sus 4.000 residentes a irse porque se quedaron sin una gota de agua, el acuífero fue agotado.

En Irán, las aldeas abandonadas debido al crecimiento de los desiertos y a la escasez de agua se cifran ya en millares. En las provincias del este de Baluchistán y de Sistán solamente, unas 124 aldeas han sido enterradas bajo la arena. En la vecindad de Damavand, una ciudad pequeña situada a una hora en coche desde Teherán, 88 aldeas han sido abandonadas.

En Nigeria, 3.500 kilómetros cuadrados (1350 millas cuadradas) de tierra se convierten en desierto cada año, haciendo de la desertificación el principal problema ambiental del país. A medida que el desierto se extiende, granjeros y pastores se ven forzados a emigrar, sobrepoblando las cada vez más encogidas tierras habitables, o emigrando hacia las ciudades.

Las migraciones causadas por el aumento del nivel del mar
Otra fuente de refugiados, potencialmente enorme, es el aumento del nivel del mar. El Intergovernmental Panel on Climate Change – IPCC en su temprano estudio del 2001, informa que el nivel del mar podría elevarse casi 1 metro durante este siglo. Pero investigaciones realizadas con posterioridad indican que el hielo de los casquetes polares se está derritiendo mucho más rápidamente que lo que se predecía en el estudio anterior, sugiriendo que la subida del nivel del mar puede ser incluso mucho más alta que la indicada.

De cualquier manera, una subida de 1 metro del nivel del mar ya inundaría la mitad de los campos de arroz de Bangladesh, forzando la relocalización de 40 millones de personas. En un país ya densamente poblado con 144 millones de personas, la relocalización interna no parece ser tarea fácil. ¿Pero dónde pueden ir? ¿Cuántos países aceptarían un solo millón de refugiados de estos 40 millones? Otros países asiáticos con sus plantaciones de arroz en los márgenes de los ríos, incluyendo China, India, Indonesia, Paquistán, Filipinas, Corea del sur, Tailandia y Vietnam, podrían alzar las cifras del éxodo causado por el levantamiento del nivel de los mares a centenares de millones.

Los éxodos de refugiados ambientales aún están en sus inicios
Los flujos del refugiado causados por las escasez de agua y la desertificación están en sus inicios. Cómo de grandes llegarán a ser estos flujos y los que se producirán por la elevación de los mares aún está por ver, pero los números pueden ser enormes.

El aumento del flujo de refugiados ambientales es otro indicador que muestra cómo nuestra moderna civilización está desincronizada con los sistemas de abastecimiento naturales de la Tierra. Entre otras cosas, nos indica que necesitamos un esfuerzo mundial para solucionar el problema de la planificación familiar y que debemos crear las condiciones sociales necesarias para que se acelere el cambio a modelos de familias más pequeñas, para crear una fuerte presión mundial para aumentar la productividad del agua, y una estrategia energética que corte las emisiones de dióxido de carbono y estabilice el clima de la Tierra.

Lester Brown - Earth Policy Institute
www.earth-policy.org