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Lavar de manera eficiente para reducir nuestra huella de carbono





Lavar de manera eficiente para reducir nuestra huella de carbono

 Aprovechar al máximo la capacidad de lavadoras y lavavajillas permite ahorrar agua, sobretodo si se dispone de aparatos de alta eficiencia.


 El ahorro de agua en el punto de consumo final, por ejemplo, mediante perlizadores, significa valorar un recurso escaso y ahorrar la energía necesaria para potabilizar y distribuir el agua que llega a nuestros grifos.


La pinza de tender la ropa, una utilidad para secar nuestra colada al aire libre.





Lavar con agua fría y a carga completa
Si llenas bien la lavadora tienes más ropa limpia a cambio del mismo consumo de energía. La temperatura de 30°C puede ser suficiente para la ropa muy sucia, con la eficacia de los detergentes actuales, y permite ahorrar tres cuartas partes del consumo del ciclo más caliente. Si lavas con agua fría, se ahorra el 80 % de la energía, y la ropa dura más.

Ahorrar agua
El agua es escasa, y cada vez más personas deciden invertir en dispositivos para el ahorro, ya que el beneficio es total: ambiental y económico. Los perlizadores colocados en los puntos de consumo de agua caliente, permiten ahorrar, además de agua, la energía utilizada para calentarla, y pueden llegar a reducir las emisiones del hogar en 134 kg de CO2 anuales.

Por otro lado, si se pide una temperatura razonable al calentador de agua, no es necesario un gasto excesivo que después se deba compensar mezclándola con agua fría. Se considera que una temperatura de 45 ºC ya es adecuada. Además, quien tiene un acumulador eléctrico puede aislarlo mejor. En otros países son muy habituales las mantas aislantes (insulating jacket) para el acumulador, para minimizar las pérdidas de calor. En este caso también son interesantes los programadores para que la resistencia sólo se caliente y mantenga el agua caliente durante el rato previo a la ducha, y no durante todo el día.

Por otro lado, los colectores solares permiten calentar el agua con la energía inagotable del sol y reducir el consumo de otras fuentes energéticas más contaminantes.


Tender al aire libre
En nuestro clima, los días soleados y / o sin lluvia son lo suficientemente habituales como para prescindir de una secadora eléctrica. Tender la ropa al aire libre en vez de utilizar secadora permite ahorrar unos 50 kg de CO2 cada año. Además, evitas los 318 kg de CO2 emitidos en la manufacturación del propio aparato.

Resumiendo...
• La mayor parte del consumo en la lavadora se lo lleva el calentamiento ineficiente del agua que realizan con una resistencia eléctrica. Lavar a menor temperatura o con agua fría reduce este gasto energético, al igual que reducir el número de lavados.

• Al ahorrar agua, por ejemplo, en la ducha, se ahorra un recurso escaso y también se deja de consumir la energía necesaria para calentarla.

• En nuestro clima, tender la ropa al aire libre es la opción tradicional y más sensata para no malgastar energía.