You are here

Llorar para amar

En contadas ocasiones hemos transcrito artículos de otros medios ya que esta web se nutre de contenidos propios o realizados en colaboración con otras entidades. Sin embargo, creemos que este articulo sobre el llanto puede ser de interés para nuestros seguidores. En cualquier caso, frente al pesimismo colectivo, sin duda esta reflexión sobre llorar puede darnos un soplo de optimismo para iniciar el 2013. Las lágrimas son tan universales como reír, y la tragedia es más compleja que la felicidad, pero el llanto es un acto catártico que elimina las emociones negativas que nos rodean. Este es el objetivo de los párrafos que vienen a continuación.

"En 2008, en un zoo de Münster, Alemania, una gorila llamada Gana dio a luz a un macho que murió poco después. Las fotografías de Gana, afligida y desconsolada, se esparcieron por todas partes. "Una gorila desconsolada acuna a su bebé muerto", declaraba el diario inglés Daily Mail.

A pesar de la tristeza que se desprendía de la escena, los únicos que lloraban eran los humanos, no el Hambre. La idea de que los animales lloran -que me perdonen Dumbo, Bambi o Wilbur -no tiene base científica. Las primatólogas Dian Fossey, que estudiaba los gorilas, y Jane Goodall, que trabajaba con chimpancés, no pudieron demostrar que los animales derramen lágrimas de emoción. Jeoffrey Moussaief Masson y Susan McCarthy, autores de When Elephants Weep: The Emotional Lives of Animals (Cuando lloran los elefantes), obra editada en 1996 y que fue un bestseller, admiten que "muchos observadores de elefantes no los han visto llorar nunca."

Nos vienen tiempos nuevos en que los cambios comportarán expresar más abiertamiente las emociones, entenderlas puede ser importante.

Es cierto que muchos animales derraman lágrimas, especialmente como respuesta al dolor. Las lágrimas protegen el ojo y contienen proteínas antimicrobianas. Ahora bien, el llanto es también una encarnación de la empatía y por esto es un comportamiento específico de los humanos y ha tenido un papel fundamental en nuestra evolución y cultura.

Un bebé es capaz de imitar las expresiones faciales de tristeza y de alegría en dos días. Si un bebé recién nacido no llora es poco probable que obtenga la atención que necesita para sobrevivir. Sin embargo, alrededor de los tres o cuatro meses la relación entre el bebé humano y su entorno adquiere una función comunicativa más organizada y los llantos con lágrimas comienzan a obedecer a razones interpersonales: la búsqueda de consuelo. A medida que nos hacemos mayores el llanto se convierte en una herramienta de nuestro repertorio social; expresa la aflicción y la alegría, la vergüenza y el orgullo, el miedo y la manipulación.

Lágrimas expresivas
Las lágrimas son tan universales como reír, y la tragedia es más compleja que la felicidad -una observación que Tolstoi y muchos otros han hecho-. Ahora, aunque todos lloramos, lo hacemos de maneras diferentes. Las mujeres lloran más a menudo y con más intensidad que los hombres y, al parecer, la diferencia empieza a manifestarse a partir de la pubertad. Por un lado, puede estar relacionado con los cambios hormonales, pero, por otro, también influyen los estereotipos de género. Las mujeres, a pesar de décadas de progresos sociales, siguen siendo víctimas de la desigualdad económica, la discriminación e incluso la violencia y, por tanto, están más expuestas a las manifestaciones con llanto.

Las lágrimas no sólo lubrifican el ojo también contienen proteínas antimicrobianas.

Los hombres no sólo lloran durante períodos más cortos que las mujeres sino que, además, están menos predispuestos a explicar sus lágrimas. Suelen verterse de forma más silenciosamente y tienden a disculparse más cuando lo hacen. Lloran más a menudo que las mujeres cuando se ponen en cuestión su identidad como sustentador y protector o como padres.

"No es poquita cosa hacer que los ojos me suden compasión", dijo el Coriolano de Shakespeare. Sin embargo, las epopeyas griegas están llenas de héroes llorones como Odiseo, Agamenón y Aquiles. En los últimos tiempos Ronald Reagan, Bill Clinton y George W. Bush han normalizado la imagen del presidente que llora. También Barack Obama tuvo que contener la emoción dos veces durante sus campañas a la presidencia.

Las personas que los tests de personalidad califican como más empáticas o neuróticas lloran más que las con caracteres más rígidos, controladores y obsesivos. La frecuencia del llanto varía enormemente: hay quienes lloran con cada película o novela, otros sólo unos cuantas veces en la vida. Los llantos suscitados por la discordia, el estrés y los conflictos en casa o por un trauma emocional duran mucho más que las lágrimas provocadas por una aflicción normal y corriente, que, a su vez, duran más que las lágrimas de placer o de alegría.

Darwin especuló con la idea que la gente lloraba más en Gran Bretaña que en otros países no occidentales. El psicólogo holandés A.J.J.M. Vingerhoets, que estudió el llanto en 37 países, aporta pruebas más sólidas en este sentido. Los norteamericanos, los alemanes y los italianos lloran más que los búlgaros, los chinos y los peruanos. Los habitantes de países ricos y democráticos con un clima templado lloran -o reconocen que lloran- más a menudo. Cuanto menos jerárquica es una sociedad más lágrimas se derraman.

Lo primera emoción que asociamos con el llanto es la tristeza, pero según las encuestas el 85% de las mujeres y el 73% de los hombres afirman que se sienten mejor después de llorar. La gente afirma que el llanto libera la tensión, restaura el equilibrio emocional y procura una catarsis que elimina las emociones negativas.

Lágrimas para expresar emociones es una identidad que nos caracteriza como seres humanos.

El llanto es una señal casi universal de aflicción, aunque algunas personas que están de luto afirmen que son incapaces de llorar. A diferencia de hoy en día, en que se respeta más la privacidad del duelo, antiguamente se consideraba fundamental que se derrama lágrimas en público o de manera ceremonial junto a la tumba del cónyuge o en los funerales. En algunas culturas incluso se contratan profesionales del llorar. Antiguamente, para no tener los ojos secos las viudas solían ponerse cebolla en el pañuelo, no sea que pudieran ser valoradas que no estaban afligidas.

 

Estados de ánimos y sentimientos
El acto físico de llorar consiste principalmente en inhalar –al contrario que el de la risa, que conlleva exhalar– y están implicados el paladar blando, la laringe y la faringe. Llorar perturba el habla, y por este motivo nos atragantamos. Esto sugiere a los lingüistas y a los antropólogos que el llanto emocional evolucionó antes que el lenguaje proposicional, lo que podría explicar por qué las lágrimas transmiten estados de ánimo y sentimientos que a menudo son difíciles de expresar con palabras. Desde un punto de vista evolutivo, el reconocimiento de la emoción (a través de las expresiones faciales) fue fundamental para la supervivencia de los humanos.

Los primeros homínidos surgieron hace unos cuantos millones de años, pero no fue hasta el Homo sapiens que nacieron las culturas, las lenguas, la religión y el arte. A lo largo del tiempo las lágrimas se han convertido en un identificador de las emociones intensas pero a su vez también un signo para estrechar lazos sociales. El desarrollo del yo, la creación de la humanidad y la vida después de la muerte, y la capacidad de sentir la tristeza de los demás son partes esenciales de los cambios neurobiológicos que nos hicieron humanos.

En resumen, nuestro cerebro desarrolló circuitos para permitirnos sentir empatía y compasión que, a su vez, posibilitaron el desarrollo de la civilización y de la ética basada en la compasión. Así pues, la próxima vez que necesite un paquete de pañuelos, o solloce sobre el hombro de un amigo o una amiga, o cuando se caigan lágrimas al cine, parad a pensar por qué lloramos. Lloramos para amar."

Traducción de un artículo de Michael Trimble publicado en el New York Times.

actualizado: 
04/01/2013
parte de: