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Más de 500 personas limpian de basura un bosque





Más de 600 personas limpian de basura  un bosque

Los participantes de la caminada antes de partir en la plaza del ayuntamiento de Sentmenat.


Una niña muestra algo que la naturaleza no ha dejado en el campo.


Uno de los grupos con el montón de basura dejado en uno de los puntos de recogida.


Algunos caminos estaban directamente rellenados de escombros muy compllicados de sacar.


Uno de los dieciséis camiones que se llenaron de basura.

Octubre, 2007. En un blog del municipio de Sentmenat, cerca de Barcelona, una ciudadana lanzó la propuesta; organizar una día para recoger basura de los descuidados bosques y caminos de los alrededores del pueblo. La propuesta alcanzó dimensiones insólitas y se creó la iniciativa Boscos Nets (Bosques limpios), un movimiento ciudadano para preservar los parajes de la zona en condiciones y que va a seguir proponiendo acciones en ese sentido.

Sentmenat es un pueblo de 7.000 habitantes y los habitantes del pueblo, hartos de encontrar basuras y vertidos ilegales en los caminos de las afueras del centro urbano, se animaron con la propuesta de reunirse el domingo 30 de septiembre por la mañana para hacer una limpieza colectiva. Un grupo empezó a gestionar la jornada, y pronto el ayuntamiento y otros colectivos y empresas se sumaron a apoyar la convocatoria y facilitar la acción.

Lo que la organización no esperaba es que se inscribieran más de 600 personas de todas las edades (algunas de fuera del pueblo) y el domingo se plantaran en la plaza del Ayuntamiento bien temprano preparados para trabajar. La coordinación fue excelente por parte de la organización, y los participantes fueron equipados con camiseta, gorra, guantes y bolsas de basura. Se organizaron trece grupos con itinerarios distintos y un guía. Durante más de tres horas todo el mundo estuvo recogiendo la basura de los entornos del pueblo, llenando bolsas que se dejaban en puntos concretos para que los recogieran las brigadas municipales. Participaron familias enteras, con niños desde cinco meses a un abuelo de setenta y ocho años.

Finalmente, todos fueron recompensados con un aperitivo a su vuelta a la plaza municipal mientras seguían los mensajes con fondo ambiental. Un gran NO en la plaza silueteado con residuos recogidos durante la mañana mostraba el rechazo a la conductas reprobables de ciudadanos sin contemplaciones. Además los monitores del esplai del pueblo organizaron talleres sobre residuos y reciclaje que en seguida se llenaron con los más pequeños, aún con energía.

Buenos resultados
El resultado fueron 130 km de bosques saneados, y 16 camiones llenos de basura. Los participantes quedaron satisfechos por el trabajo, pero también escandalizados de los actos incívicos de algunos de sus vecinos o ciudadanos de otros pueblos sin escrúpulos. Desde colchones a bombonas de gas, y de sanitarios a montones de escombros de construcción. De hecho, el problema estaba en que algunos caminos estaban rellenados con escombros, y todo el suelo era un conjunto de tierra, azulejos, cristales, plásticos, metales, etc.

Pero lo realmente remarcable de la acción fue ver tanta gente comprometida con su entorno y harta del abandono de sus paisajes. Antes de seguir reclamando se pensó que era mejor unirse y poner solución a un problema que era bien sabido e iba en aumento. La movilización ciudadana fue ejemplar y en un ambiente festivo y familiar se estaba visualizando una verguenza en toda regla; porque como opinaban algunos participantes, tenía que ser más complicado llevar la basura dentro del bosque que acudir al punto verde  que existe en el mismo municipio para la correcta gestión de los materiales.

Sin marcha atrás
Sin embargo la experiencia resulta de lo más esperanzadora, ya que la ciudadanía ha tomado conciencia del problema, ha participado en su reparación, y ahora va ser más difícil que se sigan produciendo abandonos de basura porque se van a notar más y se estará más vigilante. Una vez más se demuestra que el esfuerzo coordinado y la cooperación son estrategias poderosas, y los más pequeños no olvidarán como encontraron el bosque por la mañana, y como lo dejaron para ir a comer. Una experiencia de gran valor educativo para seguir luchando por un mundo mejor. Porque se van a seguir dinamizando nuevas propuestas, a pequeña escala, pero en la misma sintonía que el movimiento A limpiar el mundo, que pretende concienciar sobre el problema ambiental y conseguir que se pueda disfrutar de unos espacios naturales limpios y seguros por muchos años.

La iniciativa surgida en ese pueblo catalán enseña el poder de las acciones locales y el papel que cada uno juega en un ámbito más grande. Esta acción ha permitido hacer aflorar en todos los participantes la responsabilidad personal ante un problema global, y ver como la suma de pequeñas aportaciones da grandes resultados, una gran lección. Seguro que los voluntarios de la caminada van a tener muy presente la imagen del entorno limpio, y serán consecuentes con el problema que supone el más de kilo y medio de basura por persona y día de media que se genera. Porque las pequeñas acciones son poderosas, y si se reduce la cantidad de desperdicios que cada persona genera, se está reduciendo también el problema.