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No abusar del coche





No abusar del coche
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El coche en la ciudad es muy poco práctico y contamina mucho.
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Conviene fomentar el uso del transporte colectivo para reducir la contaminación ambiental.
La pasión de conducir
El parque móvil de todas las ciudades y municipios españoles no ha dejado de aumentar desde que se empezó a comercializar este invento en 1885. En todo este tiempo, tampoco ha habido una racionalización en la manera de utilizarlo, sino que se ha fomentado la construcción de nuevas carreteras, ampliando las ya existentes, facilitando la accesibilidad a las grandes ciudades, multiplicando el número de aparcamientos, la red de accesos...
Seguimos teniendo extremidades inferiores
El parque móvil en España ha pasado en sólo 10 años de 10 millones de coches a la cifra actual de 15 millones, y la tendencia sigue siendo creciente.
Nuestro medio de transporte más tradicional está perdiendo terreno frente a este recién llegado llamado coche. Antes, la mayor parte de nosotros nos desplazábamos a pie en los pequeños recorridos. Hoy día, parece que las extremidades inferiores nos hayan sido dadas únicamente para acercarnos al aparcamiento y de aquí hasta casa o al lugar de destino.
Antes de coger el coche...
Pero hay muchos factores que no tenemos en cuenta en el momento de coger el coche. En primer lugar, hay que ser consciente de que es uno de los medios de transporte menos efectivos energéticamente hablando. El 85 % de la energía consumida se pierde en forma de calor y gases de escape. El rendimiento energético final que llega a los ejes de transmisión es ínfimo: del 13 al 15 %, y casi todo se pierde para mover el peso, superar el rozamiento y la resistencia al aire en los desplazamientos.

En segundo lugar, evidentemente, los niveles de contaminación que genera el uso del coche, el proceso de fabricación, el transporte y el refinamiento del combustible que tan fácilmente vamos a repostar en la gasolinera, todo ello tiene un peso específico en el deterioramiento del medio ambiente. Si todos los esfuerzos económicos invertidos en el fomento del transporte individual se hubiesen hecho en potenciar los transportes colectivos, actualmente la contaminación en las ciudades podría ser un 60 % inferior y, por lo tanto, habríamos ganado mucho en calidad de vida (zonas verdes, carriles bicicleta, áreas de ocio...).
No los atropelles
Otro factor que habitualmente no nos planteamos cuando circulamos en coche es el atropello de animales en la carretera. Sapos y erizos son de los más afectados, aunque ambos son muy beneficiosos y a menudo se puede evitar su muerte. Conocer las costumbres de determinados animales podría hacer que se condujera con más precaución y así evitaríamos algunos de estos atropellos.

Los erizos, por ejemplo, tienen el hábito de enrollarse cuando detectan un peligro: hábito fatal ante las ruedas de un coche. No obstante, a veces se podrían esquivar. Los sapos, concretamente cuando van a hacer la puesta, atraviesan las carreteras de noche por las áreas por donde discurren sus rutas de migración estacional. En algunos países han vallado las carreteras en estos puntos, haciendo pasos subterráneos para que puedan continuar su migración sin perder en ella la vida.

Resumiendo ...
Utilicemos el transporte colectivo siempre que sea posible.

Sumémonos a las reivindicaciones ciudadanas para una mejora en los transportes alternativos al coche dentro de las ciudades (metro, tranvía, bicicleta, autobús...).

Sopesemos si el trayecto diario hasta el trabajo, colegio o universidad lo podemos hacer a pie o en transporte público.

Conduzcamos con prudencia, evitando atropellar animales.