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Nos ha dejado el botánico Günther Kunkel





Nos ha dejado el botánico Günther Kunkel

Gunther en su último jardín


Con Mary Anne, su otro jardín


Un regalo de sabiduría botánica y ecológica







Octubre 2007. Desde aquí expresamos nuestro adiós a un hombre extraordinario, a un científico humanista, un botánico y ecologista, que eligió junto a Mary Anne llevar una vida en simplicidad, esmerándose por el trabajo bien hecho con amoroso rigor y el aprecio por todo vivo. Fundación Tierra tuvo el privilegio de contactar con Günther Kunkel, para que atendiera a estudiantes que realizaban su proyecto fin de carrera y les impartiera sus conocimientos. Por su paciencia y sabiduría sólo podemos agradecerles su atención. A Mary Anne, ilustradora de libros infantiles y botánicos le deseamos la mayor dosis de fuerza y salud para que siga con su trabajo y el legado que ambos han compartido con la sociedad.

Trasladamos el artículo aparecido en el actual número de la revista La Fertilidad de la Tierra (nº 30 – otoño 2007), editorial dónde la más reconocida publicación de Günther y Mary Anne ha sido revisada y publicada este año, Jardinería con poca agua, crear jardines semisilvetres, uno de los legados más populares de la sabiduría botánica de una entrañable pareja de compañeros de especie.

Gracias Günther; que el aroma de todas las flores de las plantas más resistentes al clima, perdure en nuestra memoria colectiva.

Se fue el botánico que clamaba en el desierto, Günther Kunkel
Por Rosa Barasoain
Había nacido en Alemania en 1928, en la localidad de Mittenwalde, cerca de Berlín, pero desde 1964 residía en España con su esposa, la ilustradora botánica Mary Anne Kunkel. Al igual que ella se sentía muy ligado a nuestros paisajes y a sus gentes por eso merece nuestro reconocimiento.

Un Robisón Crusoe de la botánica
Con apenas 15 años decidió dejar atrás una Europa barrida por la guerra y, como quien decide volver a nacer, se embarcó en Génova rumbo a Buenos Aires. En aquellas tierras tuvo que deambular aún algunos años de oficio en oficio hasta que “el azar” como le gustaba decir, le presentó la oportunidad de trabajar en la Estación Experimental de Ecología en Chile, como ayudante de un profesor alemán, el Dr. G. H. Schwabe, quien le habló por primera vez de Botánica.
Tenía entonces 24 años, y una formación totalmente autodidacta, pero acogió con tanta pasión el estudio de las tanto en tanto hacía la ruta hasta aquella isla solitaria en aguas chilenas, se fue con su montón de libros y cuatro cosas más, para vivir en el monte, en una casita de madera. En aquel paraíso de la biodiversidad vivió más de un año contra viento y soledades. Allí empezó a escribir y de allí surgió la publicación de sus primeros estudios e investigaciones en la catalogación de plantas. Esta labor ya no la abandonaría, al igual que su libertad para llevar una vida itinerante y aventurera por los rincones del Planeta más hermosos y apasionantes en cuanto a flora: Ecuador, Perú, Liberia, Europa, Oriente Medio. Aprendía muy deprisa. Escritor, conferenciante, profesor (con los años la primera Universidad donde impartió sus clases le homenajeó nombrándole Doctor Honoris Causa). Su extensa bio-bibliografía explica por qué se le ha considerado un botánico excepcional de reconocimiento mundial.(1)
Poco a poco había ido especializándose en zonas áridas, como el sudeste español y sobre todo Canarias y Almería, lugares donde eligieron residir. Impresionaba su erudición, tan grande como su sencillez. Absolutamente meticuloso y serio en sus trabajos botánicos, podía sorprenderte preparando una ensalada de plantas silvestres, o invitarte emocionado a esperar a ver abrirse las flores de un cactus.

Humilde y protector como una roca
Junto a su mujer Mary Anne fueron verdaderos pioneros, sus trabajos sobre botánica se combinaban con su pasión por todo lo que conlleva la ecología. Así publicaron artículos y colaboraciones en revistas europeas donde se empezaba a hablar de ecología práctica y agricultura ecológica. Estaba atento a las novedades y alternativas, fue así como colaboró y fue asesor de esta revista, dándonos un apoyo que no olvidamos.
Su sensibilidad por toda criatura viviente, la podías descubrir también en sus escritos. Recordamos un entrañable artículo publicado en Francia donde contaban cómo habían conseguido salvar dos crías de murciélago alimentándolas como unos huéspedes más. ¡Aquella tarea les tuvo ocupados durante semanas! En otra ocasión pararon la construcción de un banco junto a la fachada al descubrir que allí vivía una familia de lagartijas...
Su huerta es un lugar de ensayos, un pequeño oasis en la aridez de la zona, en donde se pueden encontrar especies de todo el mundo, y en donde pusieron a punto su sistema de sembrar piedras para frenar la erosión y su jardín semisilvestre con poca agua.

Algo más que "conocer" la flora del lugar
En Canarias, donde residieron poco más de diez años, se volcó en su flora y publicó estudios –siempre acompañados por las maravillosas ilustraciones de Mary Anne– con los que impulsó el conocimiento botánico de las Islas. Hoy son verdaderas joyas botánicas, por ejemplo Biogeography and Ecology in the Canary Islans y el Diccionario Botánico Canario. Con su energía e iniciativa logró la organización de dos Congresos Internacionales de Flora Macaronésica; editó tres revistas periódicas especializadas; participó con grupos ecologistas con tanta entrega que se ganó la simpatía de los isleños, que dieron su nombre a jardines, aulas... Su estudio, investigación y catalogación de endemismos canarios, para que fueran conocidos y protegidos, merecieron el Premio César Manrique de Medio Ambiente 2005 (en 1977 la Cruz del Mérito de la República Federal Alemana; en 1980 el Rey le entregó la Encomienda de la Orden del Mérito Agrícola, etc.).
Miembro de las más prestigiosas sociedades botánicas internacionales, incansable, tenaz, no tuvo suerte con los “políticos” que con sus torpezas, con el consentimiento de una urbanización galopante, le animaron a dejar las Islas.

El jardín secreto
Volvieron a elegir una zona árida para vivir: el sudeste español. Primero Almería, donde de nuevo las promesas incumplidas de los políticos les decidieron a marcharse a Murcia. Allí el Ayuntamiento aceptó su proyecto llamado Jardín del Desierto. Una escuela-museo-jardín botánico diseñada con la clásica y eficiente austeridad de Günther en cuanto a medios y materiales. El proyecto permitiría contemplar y aprender de las plantas adaptadas a las zonas áridas a frenar la erosión y la desertización. Tendría aplicaciones prácticas en escuelas, urbanizaciones, ciudades, jardines particulares, etc. El proyecto llegó a ser aprobado incluso por la UNESCO, pero los políticos de turno lo inflaron, inflaron y como la rana que quiso ser buey ¡bum!, estalló.
Los Kunkel se retiraron definitivamente a un humilde cortijo en Vélez Rubio (Almería). Era ya la década de los ochenta cuando llegaron de nuevo como una bendición para aquellas tierras abandonadas hasta de la lluvia. Allí crearon su propia editorial “Ediciones Alternativas”, publicando valiosos trabajos botánicos principalmente sobre la flora almeriense. Sin más ambición que hacerlas llegar a donde los pudieran apreciar.
Contemplando las laderas del Maimón, su admirada montaña, Günther vivía al ritmo solar. Siempre bromista, admirable anfitrión, se mostraba orgulloso de no necesitar ordenador, ni televisión, ni móvil. Estaba al tanto de lo que sucedía en el mundo, gustaba de leer la prensa y su intercambio epistolar era internacional. De Chile guardaba la costumbre diaria de anotar la temperatura, el viento y la lluvia caída. De su sencilla máquina de escribir salieron hacia la imprenta textos impecables: más de 70 libros publicados, numerosos folletos, artículos, monografías ¡y trabajos que han quedado inéditos!
Como verdadero ecologista, ya maduro y sabio, con humor nos hacía ver la insensatez humana como la crónica de una aridez anunciada. Su mensaje: una vida sencilla, consciente y ordenada, disfrutando de la belleza de cada día, con apenas nada, como la flora humilde y fuerte de las zonas áridas que tanto amó.

(1) Para profundizar más en su vida y biografía ver resumen entrevista en
el nº 6 de La Fertilidad de la Tierra, o completa en el libro recién editado
Jardinería con poca agua. Crear jardines semisilvestres. Editorial La
Fertilidad de la Tierra Ediciones