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Plan para ahorrar un 20 % de energía en la Unión Europea





Plan para ahorrar un 20% de energía en la Unión Europea
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Plan para ahorrar un 20% de energía en la Unión Europea

Consumo de energía primaria en EU25 por sectores en 2005 (1.750 millones de Tep)


El ahorro energético en edificios depende de que estén bien aislados.


La iluminación de bajo consumo tiene un potencial de ahorro muy importante dado que el 80% del mercado de bombillas son de incandescencia.



Octubre, 2006. La Comisión Europea ha presentado su Plan de Acción sobre Eficiencia Energética, como un paso decisivo para resolver los desafíos sin precedentes en materia de energía con los que se enfrenta la Unión Europea de aquí al 2020.

Algunas realidades coyunturales impulsan esta nueva necesidad de ahorro energético táctico. El uso político del gas natural por parte de Rusia, dada la dependencia de este recurso en muchos de los países de la Unión, significa una presión relevante. Por otra parte, no se pueden obviar estudios recientes tales como el estudio de The European Union Institute for Security Studies (EUISS, Instituto de Estudios de Seguridad) titulado The New Global Puzzle.What World for the EU in 2025? (El nuevo puzzle global ¿Qué mundo para la Unión Europea en el 2025?) que detalla y documenta el mal camino para la salud del planeta. Tenemos la certeza que, con las actuales tendencias de consumo energético creciente, se provocará una inestabilidad global en la civilización humana en ámbitos tan diversos como la población, la sanidad, la contaminación y el desarrollo o el consumo de energía. Un círculo infernal en el cual la energía está en la base del mismo ya que para el 2030 se espera que la demanda energética se haya incrementado en un 50%.

El Plan aprobado incluye un paquete de medidas prioritarias que abarcan una vasta serie de iniciativas dirigidas a ampliar de forma rentable la eficiencia energética. Entre ellas destacan las medidas para hacer que los electrodomésticos, los edificios, el transporte y la generación de energía resulten más eficientes desde el punto de vista energético. Se proponen nuevas normas de eficiencia energética más rigurosas, el fomento de servicios energéticos, y mecanismos específicos de financiación para apoyar productos de mayor eficiencia energética. La Comisión, además, establecerá un Pacto entre Alcaldes de las 20 o 30 ciudades europeas más pioneras en este ámbito y propondrá un acuerdo internacional sobre la eficiencia energética. En total, el plan incluye más de 75 medidas.

El actual Comisario de Energía, Sr. Piebalgs, insiste en que “Es preciso que los europeos ahorremos energía. Europa derrocha como mínimo el 20% de la energía que consume. Ahorrando energía, Europa contribuirá a solucionar los problemas del cambio climático, además de su creciente consumo y de su dependencia de los combustibles fósiles importados de fuera de la Unión". En este sentido también alerta que «La eficiencia energética es crucial para Europa: si actuamos ahora, el coste directo de nuestro consumo energético podría reducirse en más de 100.000 millones de euros anuales de aquí a 2020; además, podrían evitarse la emisión de cerca de 780 millones de toneladas de CO2 al año».

El Plan de Acción, que se pondrá en práctica durante los próximos seis años, es la respuesta al urgente llamamiento lanzado por los Jefes de Estado y de Gobierno en el Consejo Europeo de la primavera pasada en favor de una estrategia realista en materia de eficiencia energética. El Plan hace hincapié en la importancia de establecer unas normas mínimas de eficiencia energética para una amplia serie de aparatos y equipos (desde electrodomésticos como frigoríficos o aparatos de aire acondicionado hasta bombas y ventiladores industriales), así como para los edificios y los servicios energéticos. Conjuntamente con las clasificaciones según rendimiento y los sistemas de etiquetado, las normas mínimas de eficiencia constituyen un poderoso instrumento para eliminar del mercado los productos que consumen demasiada energía, informar a los consumidores acerca de los productos más eficientes y convertir el mercado en un mercado más eficiente desde el punto de vista energético. Se desarrollarán requisitos mínimos de eficiencia para los edificios nuevos y reformados. También se potenciarán los edificios de consumo energético muy bajo (o viviendas pasivas).

El Plan subraya el considerable potencial de reducción de pérdidas en las fases de generación, transporte y distribución de electricidad, y propone instrumentos específicos para mejorar la eficiencia de la capacidad de generación nueva y de la ya existente, así como para reducir las pérdidas por transporte y distribución.

También se propone una serie completa de medidas para la mejora de la eficiencia energética en el ámbito del transporte. El Plan reconoce que puede economizarse energía, en particular, garantizando la eficiencia en el consumo de combustible de los vehículos, desarrollando mercados para vehículos menos contaminantes, comprobando que la presión de los neumáticos es la adecuada, y mejorando la eficiencia de los sistemas de transportes urbanos, ferroviarios, marítimos y aéreos. El Plan reconoce además la importancia de cambiar el comportamiento respecto a los modos de transporte.

El Plan de Acción reclama también señales adecuadas y previsibles en materia de precios, esenciales para la mejora de la eficiencia energética y para el rendimiento económico general.

Asimismo, el Plan incluye una serie de propuestas adicionales para incrementar la sensibilización en materia de eficiencia energética, a través de la educación y la formación. Por último, el Plan pone de relieve la necesidad urgente de abordar los problemas de eficiencia energética a escala mundial, por medio de asociaciones internacionales.

El Plan de Acción sobre Eficiencia Energética una vez aplicado en su integridad, podrá mejorar la competitividad de la Unión Europea, elevar el nivel de vida de sus ciudadanos, impulsar el empleo e incrementar las exportaciones de tecnologías nuevas y eficientes en cuanto al consumo de energía. Sin embargo, nadie duda que es a nivel individual donde pueden introducirse  pequeños cambios en nuestros patrones de consumo de energía que suponen un ahorro de dinero y la mejora del medio ambiente sin demasiado esfuerzo.