Reciclaje de CDs y DVDs

parte de: 
actualizado: 
28/02/2005
compartir: 
  • Facebook
  • Twitter

Los CDs (discos compactos) y los DVDs (discos digitales de vídeo) eran un soporte desconocido hace tan sólo pocos años. Hoy están presentes en nuestras vidas como algo imprescindible; con ellos se escucha música, se ven películas, y se guarda muchísima información. Ahora millones de discos inservibles por caducos se han convertido en un problema ambiental en la medida que no se recogen selectivamente.

 

Plástico lleno de información

CDs y DVDs se han convertido en un problema ambiental cuando dejan de ser útiles.

Apareció como una solución que mejoraba la capacidad de almacenamiento de los disquetes, sin embargo, en su fabricación se utilizan materiales y procesos altamente contaminantes y no está resuelve el final de su ciclo útil. Actualmente, los CD’s y DVD’s están fabricados de materiales sintéticos, en su mayoría de un plástico: el policarbonato. Este plástico es imprescindible porque se precisa un soporte que tenga una calidad óptica muy alta para el lector lásser. De hecho, el policarbonato se utiliza también para fabricar las lentes de muchas de las cámaras digitales.

Para fabricar un CD se utilizan unos 16 g de policarbonato, material que supone un 50 % del coste industrial de la fabricación del disco (material que incrementa su precio conforme lo hace el precio del crudo). Los principales fabricantes de policarbonato son: Bayer, General Electric (la division de química) y Dow Chemical. Además de esta calidad plástica del policarbonato los discos deben incorporar aluminio, laca y colorantes, materiales todos ellos que no son biodegradables. Su producción genera desechos, consume energía y es contaminante.

Todos los CDs grabables contienen colorantes, imprescindibles para poder grabar la información. En los CDs pregrabados, el policarbonato utilizado ya contiene las información codificada. Los colorantes habituales son la: Cianina (azul), según una patente la filial química de Sony, empresa que inventó el CD. Como ventaja tiene que es muy sensible a la radiación ultravioleta. Sin embargo, el más utilizado es la Oftalocianina (verde) inventado por CIBA que es el más extendido en el mercado dado que es más estable. Finalmente, también se obtienen buenos resultados con el Azo o metal-azo (azulado) inventado por Mitsubishi, pero que de momento resulta más caro aún que da una mayor fiabilidad.

En un CD pregrabado los "agujeros" que servirán para codificar la información, o sea 0 y 1, esta información, ya está en el propio plástico. En cambio en un CD gravable, hay una capa intermedia fotosensible, un pigmento "dye coating". La luz del láser reacciona a esa longitud de onda y "quema" el pigmento, hace los agujeros sobre esa capa de pigmento. Los DVDs son más o menos dos discos pegados, y sólo la capa es diferente.

En España habría unas 3 empresas que hacen CDs ubicadas en Barcelona, Zaragoza y Bilbao. En Barcelona, se ubica una de las más importantes del país y producen unos 2,5 millones de CD-R al mes, en otras palabras, 1 disco cada 1,7 segundos.

 

Algunos fabricantes como Sanyo proponen un CD a base de un polímero extraído del maíz que es biodegradable. Lamentablemente, no lo venden más que en Japón pues argumentan que es demasiado caro. Lo de siempre, alternativas de galería.

La fabricación de un CD paso a paso

El policarbonato en grano se coloca en una máquina para quitarle la humedad y a continuación se calienta a 300 ºC para que se licúe. Una máquina inyectora permitirá darle la forma circular para después dejarlo enfriar. Se troquela el centro del disco y se recircula el policarbonato sobrante. El siguiente paso es el cooler, o enfriador, donde reposan los discos ya formados durante 20 minutos que ya contienen el track o camino donde se podrá grabar la información.

Para los discos grabables a continuación se les da el tinte o dye coating (en el CD pregrabado la información ya se ha puesto en la matriz de la inyectora del policarbonato). Este proceso se realiza en un máquina donde se mezcla el pigmento fotosensible en polvo, habitualmente la oftalocianina (verde) disuelta en dibutil éter o similar (unos 100 ml de disolución por disco aunque sólo la mitad será activo y el resto se recirculará). En este momento los CD pasan un control de calidad pues la homogeneización del pigmento es un factor clave para la funcionalidad del CD. Los que se detectan con imperfecciones se retiran. Una vez el policarbonato se ha pigmentado no puede reutilizarse en el mismo proceso. Los CD que pasan el control de calidad se les imprime un código cerca del agujero central. Finalmente, se vuelve a calentar el CD (esta vez a 60 ºC durante 20 minutos) para que se evapore el disolvente que se recuperará nuevamente.

El metalizado imprescindible para conseguir una capa reflectante que le permita al láser leer la información en los CD pregrabados se hace con un film de aluminio, que en los grabables o regrabables es de plata pues se precisa mayor reflexión para poder atravesar las capas donde se ubica la información. Un laca acrílica será la protección básica para evitar que se "pierda" el pigmento y el metalizado, y que se deteriore el pigmento por la radiación UV.

El serigrafiado final según las especificaciones de cada cliente se hace con pigmentos orgánicos (unos 10 ml por disco) que se secan con una lámpara ultravioleta. De esta forma quedan listos para ser empaquetados en cajas individuales o bobinas.

 

DVDs con base de papel, el llamado blu-ray o BD ROM pugnan por ser el nuevo estandard para el almacenamiento de películas.

CDs obsoletos e inútiles

Si se intenta calcular la cantidad de discos compactos que circulan y se observa que la mayoría de ellos son grabables solamente una vez, el resultado es que decenas de miles de CDs son desechados cada día y junto con ellos los materiales que lo componen, los cuales se pierden para siempre. El empaquetado, habitualmente en estuches de plástico o cajitas de papel con plástico transparente, otra vez derivados de recursos fósiles, empeora la situación.

Aproximadamente 100.000 CDs quedan obsoletos cada mes y van a los vertederos e incineradoras porque simplemente, los datos que contenían dejan de ser útiles porque han caducado. Pero mientras los datos pierden interés, el material plástico no lo hace. La base o soporte de CDs y DVDs es el policarbonato un material que puede ser reciclado y reconvertido nuevamente en materia prima. La aparición del CD parecía que iba a reducir el consumo de papel, pues muchas de las informaciones tales como catálogos, listas de precios, etc. se distribuyen en formato de CD.

Aunque hasta hace poco no había industria alguna interesada en su reciclaje, la empresa vasca CEDERIKA puso en marcha a mediados del 2006 un sistema para recogida selectiva de CD obsoletos para su reciclaje que se puede suscribir con una cuota de entrada. Al suscribir el servicio se recibe una destructora de CDs y el contenedor de cartón para almacenarlos. Luego, una con una cuota anual se accede a la reposición del contenedor una vez está lleno así como su envío al centro de reciclaje que esta empresa tiene en Erandio.

El proceso de reciclaje desarrollado por CEDERIKA es relativamente sencillo. En primer lugar una trituradora rompe el policarbonato del CD. A continuación con un proceso de lavado logran destintar el plástico y extraer los restos de etiquetas, además dell residuo de aluminio o plata que contienen. Una vez limpio el policarbonato se seca volteándolo en un silo y a continuación se envía a la máquina extrusora para su reciclaje mecánico. El proceso consiste en calentar el policarbonato hasta su punto de fusión para que adopte la forma de un hilo continúo que luego se enfría y se corta a la medida de una lenteja. Este es el proceso de granceado que permite nuevamente la utilización del policarbonato como materia prima. El policarbonato es un material de gran transparencia y resistencia mecánica al impacto. Esto permite que diversas industrias puedan aprovechar esta materia prima para fabricar gafas, carcasas de material ofimático, y utilidades diversas para el sector de la automoción.

 

Reutilización, reciclaje y cambio de hábitos

Los CDs y DVDs que han dejado de tener interés pueden ser intercambiados en algunas tiendas de segunda mano. También pueden ser donados a bibliotecas y organizaciones no gubernamentales. De todas maneras, lo interesante sería que valorásemos el interés por un determinado material audiovisual antes de adquirir un DVD o CD. En el caso de la música existe la posibilidad de utilizar las descargas de canciones des de la red de internet y grabarla en formato MP3 en un IPOD o similar. En el caso de las películas, un videoclub podría ser una buena alternativa a la de adquirir películas si simplemente son para visualizar una vez. Algunas bibliotecas públicas ya incorporan la posibilidad de prestar películas en DVD’s y música en CD’s.

Los CDs inútiles pueden ser reciclados y usados en otros productos nuevos en vez de ser desechados. Así se ahorran recursos fósiles, por ejemplo, en las producciones de partes de la industria plástica de automóviles, equipos de oficina y estuches de joyas. Los centros de reciclaje separan los metales y las lacas del plástico, los limpian, trituran y convierten en un plástico de alta calidad. Este proceso no sólo es sensato económicamente, sino que también ayuda a ahorrar petróleo. Sin embargo, no hay mejor técnica de reciclaje que aquella que evita el residuo. Por este motivo se insiste en que el manejo con CDs y DVDs debe ser responsable. A nivel doméstico lo mejor es llevar los CDs al punto verde para que puedan ser trasladados a las empresas recicladoras autorizadas y reciban el tratamiento adecuado.

 

Cuida tus CDs

Los CDs y DVDs están hechos con materiales excesivamente estables y usados apropiadamente permanecerán durante décadas o probablemente siglos. Determinadas condiciones como la humedad, períodos prolongados de altas temperaturas o la exposición a ciertos tipos de luz pueden deteriorar los discos y reducir su vida útil. Las raspaduras pequeñas pueden ser reparadas frotando un abrasivo suave en el lado del disco sin etiqueta, girando desde el centro hacia fuera, por ejemplo con pasta dentífrica o abrillantadores de muebles. Al cuidar tus CDs conseguirás que permanezcan en uso mucho más tiempo.

 

Otras posibilidades

Un buen método para no desechar los CDs, es utilizar CDs regrabables. Los CDs regrabables permiten prolongar su vida útil, entrando y sacando datos todas las veces que sea necesario. Los datos antiguos pueden ser borrados y el CD puede ser utilizado otra vez. Sin embargo, en la actualidad hay otras maneras diferentes de guardar datos de forma temporal, nos referimos a los lápices o sticks de memoria USB. Con ellos es posible almacenar las informaciones actualizadas muchas veces sin producir basura. Hoy disponemos pues de la tecnología para sólo usar CDs sólo si es realmente necesario.

En el caso de los DVD’s regrabables, el problema es similar. A parte de la problemática ambiental sería aconsejable valorar si no puede almacenarse temporalmente en un disco duro, cuando se trata de información temporal. La multinacional japonesa SANYO ha desarrollado un CD biodegradable, que utiliza como materia prima el maíz. El nuevo disco ha recibido el nombre “MildDisc”. El CD y su caja están hechos por completo de almidón derivado de la resina de maíz (ácido poliláctico), que se convierte en agua y dióxido de carbono después de 50 años, una alternativa que reduce considerablemente el impacto medioambiental de este tipo de productos. La impresión de cubiertas, la cobertura y los materiales reflectantes son los mismos que los usados para producir CDs convencionales, aunque estos materiales representan tan sólo entre el 1 y el 3% del “MildDisc”.

Entre 1983 y 2002 se vendieron 26.000 millones de CDs en todo el mundo. Sanyo especula que la demanda de los “MildDiscs” podría alcanzar los 10.000 millones de unidades anuales, sin embargo, por el momento su comercialización es de pura imagen y sólo en Japón. Aunque en la fabricación de este nuevo CD se utiliza unos 85 granos por cada CD, o sea una sola espiga de maíz por cada 10 unidades, argumentan que no es rentable para su venta fuera de Japón. Eso, si los técnicos de Sanyo estiman que satisfacer la demanda esperada (de momento, puro lavado de imagen) requería el 0,1 por ciento del cultivo anual mundial de este cereal.

Otra aportación la impulsaron las empresas Sony y Toppan Printing que desarrollaron el Blu-ray Disc (BD-ROM), que se planteó como el sustituto del DVD de policarbonato actual. El Blu-Ray consiste en un disco de 12 cm como los tradicionales de CD, pero hecho a base de papel. Sin duda, una alternativa mucho menos impactante que la de los discos de policarbonato, especialmente, en el momento de su reciclado. La clave de este disco es el tipo de láser utilizando para leer y escribir desde y hacia el disco. Los lectores de CDs o DVDs convencionales utilizan un láser rojo, mientras que esta nueva tecnología se vale de uno azul-violeta para la transferencia de datos. Un láser mucho más preciso, que no necesita que los discos sean tan gruesos como los actuales para almacenar la información. Una única capa de papel puede almacenar más de 25 Gb de información lo que corresponde, por ejemplo, a dos horas de vídeo de alta definición o trece horas de vídeo de definición estándar. Una ventaja extra del BD ROM o disco de papel Blu-ray, es que pueden ser fácilmente destruídos con una tijera o una navaja, una medida de seguridad ideal para las compañías interesadas en que su información no llegue a manos extrañas. El Blu-ray se comercializa actualmente en varias marcas y se calcula que tiene una durabilidad de entre 10 y 15 años.