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Regala, pero otro consumo es posible

El consume cooperativo nos permite apoyar valores ecológicos y humanos y que muchas veces tenemos más cerca de lo que pensamos. Basta sólo con buscar un poco y podremos conocer servicios que tienen otra manera de entender y de hacer economía, que distribuye mejor la riqueza, donde lo importante son las personas y no sólo las ganancias económicas y que se preocupa por la sostenibilidad ambiental.

Una de estas opciones es en el ámbiot de las telecomunicaciones. Con motivo de las fiestas navideñas, la cooperativa de servicios de telecomunicaciones, Eticom. Somos Conexión ofrece la opción de regalar el valor de 100 € en forma de capital social, y de esta manera convertir a la persona a la que se le regala en socio de Eticom Somos Conexión y, por tanto, que esta pueda decidir si contratar los servicios de telefonía móvil que ofrece la cooperativa. Si no los utiliza no pasa nada y el capital queda depositado en la cooperativa a nombre de la persona que recibirá el regalo durante el tiempo que sea socia. Si un día se da de baja de la cooperativa, lo convierte en monetario, pero mientras este capital es el apoya a una cooperativa que ya da servicio casi a 2000 usuarios.

Regalando ser socio de la cooperativa estás regalando la posibilidad de descubrir cómo, con nuestro consumo (en este caso de telecomunicaciones), puede contribuir a la transformación del sector de las tecnologías de la información, hacerlo más democrático, transparente y que no esté sólo regido por las lógicas del mercado y el lucro económico de los operadores del oligopolio. Para envolver este particular regalo, la propia cooperativa facilita tres elementos que se pueden poner dentro de un sobre, dentro de una caja sorpresa o enviar por correo electrónico.

Según un estudio de la empresa Carbon Tracker, descargar 5GB de información en el móvil equivale a conducir 300 km en coche en emisiones de dióxido de carboneo y que para hacer una llamada de 5 minutos desde un móbil se necesita la misma energía que para hervir el agua para una taza de te. La lógica de los consumos energéticos de las telecomunicaciones se nos escapan al igual que lo hacen (a menudo porque no queremos preocuparnos) los terminales que usamos. De ahí la importancia de la trazabilidad de los componentes que se usan en su fabricación, como hace la empresa del Fairphone.

La cuestión de fondo es que con nuestra actitud podemos impulsar lo que se llama de diferentes modos como economía circular, economía del bien común o incluso economía azul. En todo caso se trata de organizar la actividad humana inspirándonos con los sistemas vivo y salirse del derroche de la economía lineal (producir, usar y tirar) y apostar por un modelo homeostático, tal y como ocurre en la naturaleza. Disponemos de la tecnología para convertir los componentes de los productos en  nutrientes biológicos (biodegradables) y técnicos (que no son tóxicos para los seres vivos).

Pero también disponemos de una forma de ver las relaciones humanas basadas en la cooperación y no en el consumismo que es favorecer el bien común, la llamada economía del bien común se basa en los mismos valores que hacen florecer nuestras relaciones: confianza, cooperación, aprecio, democracia, solidaridad. Concede a la naturaleza un valor propio por lo cual esta no puede transformarse en propiedad privada de modo que el uso de la tierra está condicionado a criterios ecológicos y al uso concreto pactados de forma democrática y solidaria.

Tenemos los conceptos, y sobretodo tenemos posibilidades reales en el día a día para que nuestra relación socioeconómica sea a favor del bien común, solidaria o circular. Más allá del ejemplo sobre las telecomunicaciones, en el ámbito de los servicios existen algunas plataformas que te permiten consumir de forma cooperativa. Una de estas es la que ofrece Més Opcions que engloba a cooperativas emblemáticas algunas de las cuales operan en el territorio español como la comercializadora de electricidad verde, Som Energia (cooperativa de consumo de energía verde), Arç (correduría de seguros éticos y solidarios) o Fiare (banca ética cooperativa) entre otras.

Podemos pues hacer que la experiencia de vivir, incluso en medio de estas fiestas que nos incitan al consumismo sin freno, sea diferente. También puedes buscar ofrecer servicios relacionadas con la salud personal. Porqué al fin y al cabo, un mejor entorno empieza por valorar nuestra persona como el primer entorno a cuidar. Este es también el primer paso para liberarse del implante ideológico de que somos frágiles y débiles y que estamos condenados a ser esclavos de los fármacos que los oligopolios nos venden 24 horas x 365 días.

Estamos a las puertas de un nuevo año, el 2017. En este año 2016 hemos podido aprender que hay muchas iniciativas por todo el planeta para favorecer una nueva relación socioecológica, como las visualizadas en el documental Demain y que hay muchas personas humanas que lo hacen posible com en Human. También han salido a la luz muchos fraudes, pero se han consolidado algunas opciones políticas que pueden volcarnos de forma más rápida hacia el suicidio ambiental al que avanzamos.

Lo admitamos o no, la política y los gobiernos, son realidades puramente virtuales. Lo único real somos las personas y cada uno puede ser el motor del cambio cuando se asume en autoreferencia. Enamorarse en general y, en particular, de nuestro planeta, es sin duda el paso imprescindible, un acto revolucionario definitivo. El único que puede hacer posible el cambio, un cambio necesario al que Gaia también nos invita ya a dar.

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Artículo elaborado por la redacción de terra.org. Imágenes: Fundación Tierra y Adbusters.

actualizado: 
21/12/2016
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