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Somos lo que comemos

El viejo dicho "Somos lo que comemos" está resultando ser cierto. Cada vez hay más evidencias de que activamos o desactivamos nuestros genes en función de nuestra dieta. Mediante los alimentos controlamos nuestra apariencia, nuestra conducta y nuestra salud, a veces para toda nuestra vida e incluso afectando a la de las futuras generaciones.

 

Una revolución silenciosa

Tras décadas de difusión de las teorías de Darwin sobre la selección natural, se pensó que la lógica del ADN seguía un planteamiento mecanicista que se acoplaba a la idea de pura competitividad. Los genes se expresaban en una programación predefinida que llevamos al nacer, y sólo aquellos individuos más competitivos en el medio sobrevivían. Entonces se valoraba que los cambios más radicales de adaptación al medio se debían a algún tipo de mutación .

El ADN no debe ser entendido como un mapa predeterminado sino algo que interactúa con el medio.

Esta explicación darwinista clásica influyó de manera principal en la comprensión del mundo y de la ciencia. Durante todo el siglo XX, la herencia genética y el ADN han sido entendidos como un mapa determinista, algo aislado del medio y cuya expresión funcionaba de manera un tanto tiránica. Pues bien, hoy es necesario empezar a cambiar todo éste pensamiento del siglo pasado, porque los nuevos datos revelan que los genes no son una codificación completamente determinista sino que interaccionan con el medio. Se activan o desactivan en función de lo que hay en nuestro cuerpo y por tanto en función también del medio ambiente.

La Epigenética es el marco científico que se ocupa al estudio de todos aquellos factores no genéticos que determinan la ontogenia, es decir el desarrollo de un organismo durante su trayectoria vital. Dentro de la biología, la epigenética existe como puente entre las influencias genéticas y ambientales.

El documental Epigenética: cómo la alimentación altera nuestros genes lo explica de manera pedagógica. Ha sido realizado para la cadena alemana ZDF y fue exhibido en el canal ARTE, y cuenta además con la intervención de algunos científicos españoles.

El documental "Epigenética: cómo la alimentación afecta a nuestros genes" fue emitido por el canal 2 de RTVE el 16 de Octubre del 2011. Se puede encontrar por la red

Este interesante documental explora de manera histórica y científica lo que puede constituir una revolución en la manera de entender nuestra relación con la alimentación y con nuestro entorno. Si las aportaciones de Darwin fueron una pieza de primer orden para comprender el siglo pasado, las progresivas revisiones de sus ideas lo pueden ser mucho más. Por ello lo recomendamos sin dudas, ya que refleja la necesidad de un cambio de paradigma respecto a la influencia de la alimentación en el desarrollo biológico. Nos ayuda a replantearnos la idea que hasta hoy hemos mantenido popularmente respecto al papel de la genética en el individuo y la sociedad, así como nuestra relación con la alimentación y el medio ambiente.

 

La importancia de la nutrición

El documental recoge varios ejemplos históricos del pasado reciente. En Amsterdam se han estudiado los efectos que el bloqueo en los alimentos a causa de la guerra tuvo en los individuos y en su descendencia. Durante seis meses entre 1944-1945 los habitantes de ésta ciudad fueron sometidos a una pobre nutrición. Se estudiaron a las mujeres que quedaron embarazadas en aquel tiempo y a su descendencia, y se comprobó como aquellas penalidades y malnutrición crearon un entorno que logró desactivar determinados genes, provocando efectos biológicos patentes décadas después en los recién nacidos bajo aquellas condiciones de desnutrición.

Desde Holanda hasta la India, España, China o Japón, otros estudios muestran como nuestros genes se activan o desactivan en función de la relación con el medio. Nuestro ADN aprende y tiene una memoria que es traspasada a la descendencia. Por ello resulta de una importancia capital el disponer de una alimentación adecuada respecto al entorno y sus circunstancias. Por ejemplo, el té verde despierta determinados genes inactivos que son capaces de liberar substancias que luchan contra el cáncer. También aparecen los riesgos de seguir dietas radicales para aquellas mujeres que en el futuro quieran quedar embarazadas, o las influencias de la nutrición en el desarrollo de enfermedades como el Alzheimer.

La alimentación ya no es sólo algo importante debido al aporte de nutrientes sino que tiene implicación directa en la aparición o desarrollo de la enfermedad. Foto: Fundación Tierra.

Contra más avanza la ciencia del nuevo siglo, la nutrición se nos revela como algo de primera magnitud y que toma una nueva dimensión, ya que se mete de pleno en la medicina y la salud. La alimentación ya no es sólo algo importante debido al aporte de nutrientes sino que tiene implicación directa en la aparición o desarrollo de la enfermedad. 

La medicina epigenética podría tratar enfermedades antes de que se manifiesten o revertir otras en curso. Ante éste nuevo conocimiento, el hecho de elegir una dieta adecuada se nos desvela como una de las medicinas más potentes que se puedan concebir y no sólo a nivel preventivo. La epigenética considera actualmente de una manera especial los beneficios de determinados alimentos tales como brócolis, aguacates, y granadas así como lechugas, cereales y verduras de hoja verde debido a su influencia en la metilación de los genes, además de alimentos de la cocina tradicional, como las judías o el hígado.

 

Un nuevo paradigma

La herencia epigenética también implica que las características adquiridas se transmiten a la siguiente generación. Esta idea no es nueva en su fondo sino que ya está presente en los propios cimientos de la biología. Los griegos Hipócrates y Aristóteles ya mostraron su preferencia por una herencia adquirida según la actividad de los progenitores. Y justo antes de que el propio Darwin formulara su teoría de la selección natural, el naturalista francés Jean-Baptiste Lamarck(1744-1829) propuso la idea de una evolución en la cual los individuos de una especie pasan características nuevas a sus descendientes. No obstante, las ideas de Lamarck fueron rechazadas en su día para apoyar ciegamente las ideas de Malthus y Darwin sobre selección, competencia y lucha.

Existe una conexión entre biología, historia y sociedad. Los alimentos que comemos forman parte de esta interacción. Foto: Fundación Tierra.

El darwinismo ha tenido además una influencia de primer orden en la política, la economía y la sociedad del siglo XX, el siglo del capitalismo. Durante largo tiempo, el mundo y la sociedad han sido vistos como un escenario lleno de competidores salvajes en donde sólo los más aptos pueden sobrevivir. Pero desde hace varios años numerosas voces de las ciencias biológicas llaman a revisar con profundidad esa interpretación de la influencia de Darwin y a comprender su verdadera historia. En España, el profesor de la UAM, Máximo Sandín, lleva largo tiempo explicando la conexión entre biología, historia y sociedad que ha imperado en los últimos 100 años.

Las reticencias a abandonar un paradigma ya obsoleto se expresa en los intereses económicos que influyen no sólo en la ciencia sino también en las políticas agrícolas y alimentarias de los gobiernos. Por otro lado, los medios de entretenimiento y comunicación nos educan en ese ideal de competencia salvaje, el cual acaba introduciéndose en el entorno social y laboral. Igualmente, en nuestra relación con la naturaleza y el medio ambiente, se nos empuja hacia una ilusión megalómana en la cual se evita valorar los riesgos respecto a nuestras capacidades reales para  manipular la complejidad de las relaciones que la naturaleza ha tejido durante millones de años.

Todo ello es parte central de una lucha contra reloj entre el mundo viejo y uno nuevo, tras la cual existe la presión de un esquema económico heredado del pasado siglo y que tiene unas dimensiones colosales.  Un difícil cambio, imprescindible, sin embargo, ya que será determinante para nuestra supervivencia y la conservación del planeta.

 

Epigenética y ecología

Los científicos de éste campo(1) avisan de que la epigenética está llamada a desempeñar un papel de gran importancia en la ecología debido al nuevo entendimiento de cómo los organismos y poblaciones responden a los cambios en el medio ambiente.

La epigenética está llamada a desempeñar un papel de gran importancia en la ecología. Foto: Fundación Tierra.

En las problemáticas de salud de nuestra sociedad producto del impacto Industrial, del abuso de los aditivos o los transgénicos, el documental nos ilustra con el ejemplo de substancias como el Bisfenol A, un producto común que está  presente en las materias primas de botellas de plástico o revestimientos de latas. Aunque el Bisfenol A actualmente es considerado no tóxico, se ha observado que es capaz de activar genes que alteran el desarrollo hormonal provocando profundos cambios en la pubertad.

Los nuevos conocimientos en genética refuerzan además la realidad de los graves riesgos que implica una alimentación con transgénicos. Hay indicios muy preocupantes sobre la interacción entre la genética del ser humano, los transgénicos y el medio ambiente, lo cual está fomentado efectos no deseados. Pero en los últimos tiempos, la industria de los transgénicos ha redoblado sus esfuerzos para impedir que éste negocio sustentado en un paradigma científico ya caducado no sea cuestionado. En el 2011, España volvió a batir(2) el triste récord europeo de cultivos OMG, siguiendo un ritmo opuesto a lo que está ocurriendo en la mayoría de países europeos.

 

VISITAS RECOMENDADAS

Epigenética?: La Red de Excelencia del Epigenoma
http://epigenome.eu/es


Desmontando a Darwin: entrevista con Máximo Sandín
http://vimeo.com/10330767 


Referencias

(1) Epigenetics for ecologists. Oliver Bossdorf, Christina L. Richards and Massimo Pigliucci
http://www.somosbacteriasyvirus.com/richards.pdf

(2) EP: El cultivo de maíz transgénico alcanza récord histórico en 2011, con cerca de 100.000 hectáreas
http://tinyurl.com/4y9tr7z


 



actualizado: 
05/11/2011
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