Un paso significativo para la higiene femenina

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actualizado: 
12/09/2006
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Un paso significativo para la higiene femenina
La composición de algunos tampones hace de éstos productos que desecan los mecanismos autolimpiadores naturales de la vagina.

El merchandising de tampones y compresas ha alcanzado cotas increíbles generando una creciente aprensión a todo lo relacionado con la menstruación.


El Mooncup es reutilizable, permitiendo ahorrarnos dinero y evitando los perjudiciales efectos que sobre el medio ambiente provoca el uso de los productos habituales de higiene femenina.


El Mooncup es una taza menstrual hecha de silicona médica no alergénica que proporciona un ligero sellado con la vagina y puede contener hasta 30 ml. de líquido.

La revolución del Mooncup
Serena Mackesy, autora del artículo, encontró una alternativa a los tampones y ahora es una feliz devota de MoonCup.

Puedes adquirir los modelos A (para mujeres que han dado a luz por vía vaginal o tienen más de 30 años) y el modelo B (para mujeres que NO han sido madres, lo han sido vía cesárea y que tienen menos de 30 años) de MoonCup en España a través de nuestra tienda virtual Biohabitat.

Página oficial de MoonCup (en inglés): http://www.mooncup.co.uk/


Hace dieciocho meses estaba en el baño de un supermercado. Al lado tenía la típica papelera sanitaria desbordada con ese agujero infernal de compresas y tampones usados. Cuando alcé la vista, vi una etiqueta pegada en la parte posterior de la puerta: "Puedes dejar de usar tampones" decía. "Con la taza menstrual reutilizable Mooncup. Más segura. Más verde. Más barata". El adhesivo tenía una dirección web y un número de teléfono. Quise verificarlo y acabé con 30 euros menos en la cartera. Las etiquetas adhesivas vienen con la taza cuando compras una. Y puede haber pocas recomendaciones mejores que las que hace un usuario satisfecho a modo de guerrilla de pegatinas comerciales.

Si tú, lector/a, sólo eres capaz de hacer frente a referencias a "alitas", "a qué huelen las nubes" y a poder montar a caballo / ir en bicicleta / nadar / bailar durante aquella época del mes, para de leer aquí. Porque la menstruación es un tema sucio. Y resulta que los métodos habituales para tratar la menstruación tienen desventajas significativas.

La pesadilla de tampones y compresas
Los tampones y las compresas se mueven, se deslizan, no importa lo qué los anuncios digan. La tira adhesiva en la superficie inferior de las compresas sanitarias es o demasiado pegajosa o demasiado poco pegajosa, y estás constantemente notando que la estás usando. Se sabe que los tampones han causado síndrome de choque tóxico, (toxic shock syndrome) una infección rara y de vez en cuando mortal del Staphylococcus aureus. Hay 40 casos al año en el Reino Unido, dos de cada tres resultan fatales, y la mitad de esas infecciones se asocian al uso del tampón, lo que da motivos para que nos paremos a pensar por un rato.

Además, a menos que uses tampones orgánicos, deberías saber que estás introduciendo dentro de tu cuerpo rayón desodorante blanqueado con cloro (precisamente Tampax anuncia uno de sus productos basándose en el contenido desodorizador). Mientras los tampones absorben la humedad, desecan los mecanismos autolimpiadores naturales de tu vagina, dejándola propensa a aftas y vaginosis, infecciones bacterianas realmente olorosas. La vaginosis se trata con antibióticos (que pueden también dar lugar a afta) y si no se trata puede conducir a infecciones durante y después del parto.

Además hay el malestar. En los primeros días de un período puedes llegar a cambiarte los tampones cada par de horas, y durante los últimos días, en cada introducción y retirada del tampón parece que te estés frotando con papel de lija.

Y hay las consecuencias sobre el medio ambiente. Una mujer utiliza de media casi 17.000 compresas y tampones durante su media vida. Se estima que ocho mil millones de éstos terminan en el sistema de aguas residuales de Gran Bretaña, causando el 70% de las obstrucciones en el sistema. Y una vez pescados si no se incineran, se convierten en parte de algún terraplén. O acaban en alguna de nuestras playas. Bonito.

Una alternativa saludable y verde: el Mooncup
Y entonces, hay el Mooncup. Las tazas menstruales, hechas de látex, han existido desde mediados de los años 30, pero este modelo, hecho de la misma silicona médica no alergénica usada, entre otras cosas, para las válvulas de los transplantes de corazón, apareció en el mercado hace cuatro años. No es muy diferente a un diafragma. Con cerca de 5 cm de largo, forma un ligero sellado con las paredes vaginales y puede absorber hasta 30 ml. de líquido cada vez, cerca de un tercio del total del flujo menstrual medio mensual y tres veces la cantidad que un tapón puede absorber.

Y es reutilizable. Un Mooncup dura años, como una válvula del corazón. Con las manos limpias, lo vacías, lo enjuagas (o limpíalo si no dispones de agua a mano) y lo reinsertas tan a menudo como haces con un tampón. Y hiérvelo de vez en cuando, igual que esterilizas los biberones para un bebé. Eso es todo. Sí, lo sé. La reacción inicial de la mayoría de la gente es "Puagh!", pero piensa en ello. Un cuerpo es solamente un cuerpo y aunque nos hemos vuelto muy aprensivos respecto a la menstruación, ayudados por el “usted-necesita-un-aplicador” promocionado por la escuela de marketing del tampón, la menstruación no va a desaparecer. Se requiere de cierta habilidad para doblar cuidadosamente en cuatro algo tan flexible y elástico como el Mooncup e introducírselo sin que salga rebotado por el cuarto. Pero en mi caso tardé sólo 3 intentos, y si recuerdas el horror de los tampones durante los primeros períodos, tres no es nada.

Las múltiples ventajas de la taza Mooncup
Se ha escrito mucho en las páginas de chats de mujeres en Internet ensalzando las virtudes del Mooncup y, si usted navega suficiente en la red encontrará una historia negativa sobre escapes. Sin embargo, esta historia es simple de aclarar: la taza tiene una especie de pie en el extremo que debe ser ajustado con unas tijeras para adecuarse a cada usuaria. Una usuaria, -que admite que tiene un canal vaginal inusualmente estrecho y largo-, se encontró que su Mooncup formó un sello tan apretado que terminó en Urgencias la primera vez que lo utilizó. Pero igualmente lo recomienda. No se me ocurre otro producto que haya inspirado tal entusiasmo y cariño entre sus usuarios.

He hecho proselitismo desde que conseguí el mío. Además de ser una opción sana, -la ginecóloga y especialista obstetricio de la Dumfries Royal Infirmary, Heather Currie, dice que es una buena cosa-, las ventajas prácticas de usar un Mooncup son múltiples. No hay pérdidas. Olvídese de esos momentos de pánico cuando te das cuenta que tu tampón necesita cambiarse y tienes que encontrar un baño, inmediatamente. Y hace no sólo de tu bolso una zona libre de tampones, sino que también puedes viajar durante meses sin cargar reservas (y si nunca has tratado de encontrar tampones en un país del tercer mundo, sabrás a qué me refiero).

Y además ahorras dinero. Por ejemplo, si utilizas sólo una caja de 24 tampones de Tampax compak al mes que cuesta unos 5 euros o una de O.B. de 32 unidades que cuesta cerca de 5,36 euros, al año gastas más de 60 euros en tampones; comparados con los 30 euros del Mooncup que además puede usarse varios años - y que no generan contaminación ambiental-, el ahorro es más que notable. Desearía que alguien me hubiera hablado de Mooncup hace años. No diré que los períodos se han convertido de repente en un placer, pero ya no son el dolor de cabeza que eran.

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Texto extraído de Times Online (http://women.timesonline.co.uk/article/0,,17909-2307336.html), publicado el 12 de Agosto del 2006.

Puedes adquirir MoonCup a través de nuestra tienda de productos ecológicos Biohabitat (http://www.terra.org/html/s/producto/vida/magatzem/sprv0009.html)