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366 días para reflexionar





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366 días para reflexionar
 
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Cada día, un sorbo ambiental planetario 

Para situar la ecología en acción

 
Una ventana al mundo me acompaña desde principios de año. Cada día veo vista de pájaro algún lugar del planeta, y esto me sirve como fuente de información, sorbo ocasional de belleza natural y motivo de preguntarme sobre el estado actual y futuro de la tierra por la que camino. Anima el compromiso a través del activismo. Creo que algo tan grande como esta bola pequeña habitada en el inmenso Universo merece que aprenda y aprendamos algo de ella cada día. Observo y seguiré haciéndolo hasta fin de este año, atisbando alguna de las menazas o peligros que se ciernen sobre el planeta, el entorno, la urbanización o las poblaciones. Como dice el texto, una imagen por día para contemplar la belleza del mundo y la sombra que podría malograrla.

He estado ya en el Corazón de Voh, en Nueva Caledonía, que el 1 de enero lanzaba una visión de amor natural para comenzar el año. He visto la cumbre nevada del volcán Villarica en Chile y lugares en Botswana, India, donde he visto el secado de telas para saris, una puesta de sol en el macizo de Spitzkop, Namibia, pequeñas huertas en Senegal, como se organiza el espacio del pueblo kirdi en Camerún, una piscifactoría móvil en Noruega, relacionada con la cría de salmón, tan en boga estos días. He recibido el saludo del curioso astronauta de Nazca, y he sobrevolado sobre las casas en las que viven los pobres en Caracas y los ricos de Lanzarote y hoy, en un mercado de pescado en Senegal, que asustaría a los de Sanidad. Los textos que acompañan a las fotos, son breves, pero de una intensidad informativa excepcional.

Cada imagen, muchas supremas, tienen su lugar en globo. Las coordenadas geográficas sitúan por un igual y con la misma precisión a los atentados medioambientales y a los espacios más sorprendente de este pequeño planeta. Y mira por donde, aprovecho para hacer una falca de mis preferencias geográficas. Ayer comentaba la visita al ecocentro Mas Lluerna. Bien, para que conste y se sitúe la ecología en acción, dispongo de un GPS barato, que es un aparato que se comunica con los satélites que andan por allí arriba. El GPS frece en un instante con bastante exactitud el punto donde está situado el aparato. En concreto, Mas de Lluerna está situado en el mundo en la latitud 41º 48.81' N cruzando con la longitud 0º 54.73' E.

Este regalo que me acompañará durante el 2004 tiene forma de libro y se titula 366 días para reflexionar sobre nuestra Tierra. Esta obra es de Yann Arthus-Bertrand, un fotógrafo de altos vuelos excepcional, que aparte de esos sorbos de belleza visual y breves textos informativos, ha convertido el libro en una cita anual sobre desarrollo sostenible de la mano de doce expertos sobre los grandes retos medioambientales. Os invito a seguir conociéndolo más linkando arriba, vale la pena, no estamos ante un libro del montón aunque pese más de 3 kg.

Recomiendo, al que se anime, a tenerlo en algún lugar de paso, abierto como si fuese un dietario. Adentrase cada día en una de sus páginas es un autoregalo, cada día un estimulo. No importa el día que se comience a mirar, si esta es la idea, cualquier día es importante para emocionarnos con lo que nos rodea y nos afecta.

Las virtudes de los descubrimientos siempre son bienvenidas. Hoy he asesorado a un propietario de una escuela de danza al que no le salían los números de consumo de agua y electricidad para calentarla. Se encontró con los perlizadores Airval y no se lo ha pensado dos veces. Va a instalar seis, uno por ducha y espero con cierta emoción sus impresiones en los próximos días. Los pequeños cambios siempre son poderosos.

¿Porqué éste diario?