You are here

Alucine en El País Hipnotik





Alucine en El País Hipnotik ##fechadiario##
Hip-hop en acción

Sixeart, grafittero solidario en plena demostración

Nevera grafiteada contra las patentes de semillas por un comprometido Okuda.

El stand de Voces en campaña por Vandana Shiva.









Para alguien que se ha criado en el amor por la naturaleza, entre sus silencios, entre su música ornitológica, el último lugar donde hubiera pensado aterrizar es en un festival en el que la cultura hip-hop es su epicentro como el encuentro Hipnotik patrocinado por EL PAÍS. Y sin embargo, cumpliéndose aquello que nunca dirás de esta agua no beberé me encuentro en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona en la cuarta edición del Hipnotik, acontecimiento que aborda todas las manifestaciones del hip-hop, “una música que ha favorecido el reencuentro con el papel y el lápiz a una generación que se creía abandonada a los videojuegos y de la que sus mayores pensaban que era ágrafa”.

Sin embargo, en medio del graffiti, de las peleas de gallo y la música rítmica del hip-hop, deambula ese ecologista alucinado que ahora soy yo. Estoy aquí, confieso que en primera instancia para dar soporte a un proyecto de la organización VOCES, la cual la forman diferentes cantantes de este país que son conscientes que deben ser útiles a la sociedad, no sólo como expresión de la música de hoy sino también por su compromiso social. VOCES tiene un estand o exposición de obras de arte grafitero en Hipnotik cuyo objetivo es  ser subastadas y de este modo el dinero recaudado donarlo a Vandana Shiva, esta activista índia que a través de su Fundación Navdanya  ayuda a los campesinos con el proyecto “adopta un acre” que pretende evitar que las semillas sean patentadas e impidir que estas puedan utilizarse para esclavizar a los campesinos.

Durante unas horas he compartido con Cibrán, animador de Voces y del proyecto y de otros voluntarios como Javier, contribuyendo a la semilla ecológica en medio del huracán hip-hop. En directo, Sixeart un artista del grafitti se está entreteniendo en pintar una lavadora clase A para que pueda añadirse a los objetos a subasta. Me presentan también a Okuda, otro artista grafitero de Madrid cuya obra la verdad me impone y que mañana se expresará sobre una nevera clase A. Aunque no son los únicos que colaboran con Voces. También he quedado asombrado, entre otros, con el arte plástico de Dibo y Nano4814. Debo confesar que lo de los spray no me emociona y sin embargo este pequeño contacto con este otro mundo que se expresa quizás con tóxicos pero con convicciones me ha emocionao.

Al cerrar el tenderete de Voces me dejado deslizar por un rato en este mundo de ombligos femeninos al aire y de camisetas largas con pantalones enormes para contornearme con el ritmo de Falsalarma. En plena actuación de los mendas  centenares de seguidores con sus brazos en alto, con el movimiento acompasado más bien parecido a una multitud de flamencos con sus retorcidos cuellos, me han dejado trastocao. Uno ya tiene su edad y eso del hip-hop le queda algo lejos y, sin embargo, debo reconocer que tras el inconformismo de esta cultura urbana quizás haya un brote de esperanza para la Tierra.

En el tenderete de Voces entrego papeles del proyecto para Vandana Shiva a los visitantes del festival. Entre muchos le entrego a un menda que le acompaña una mujer de mirada sincera y a la vez profunda y estatura mediana... y me quedo feliz. Pienso, otro que a lo mejor se entera de algo. Luego me dicen que la colega del pájaro es la directora de marketing de El País y me quedo traspuesto. Recuperao del pasmo me indican que ella les ha expresado su preocupación para que todos los periódicos que sobren sean reciclados. Y asiento a los organizadores que así debe ser. Les comento que busquen algunos contenedores que no muy lejos podrán reciclar el papel pasado para que vuelva a convertirse en papel nuevo. Este papel que a 20 km la fábrica de StoraEnso recicla y convierte en cartoncillo como el que hemos usado en esta entidad para las cubiertas de varios libros.

El festival Hipnotik está lleno de jóvenes. Apenas circula el alcohol y es evidente que la cultura hip-hop aún siendo incomprensible para un ecologista de viejo cuño tiene algo que nos une: el no pasarán. Mientras sigo atónito como los brazos en alto en la actuación musical siguen el ritmo me pregunto si este mundo y la sostenibilidad pueden convivir. Me gustaría. Al final, unos y otros tenemos un compromiso con nuestra Madre Tierra.

Llevo en mi muñeca derecha la cinta que me acredita para entrar en el Hipnotik y mientras me deslizo por estas letras me pregunto todavía como ha sido posible que un ecologista como yo haya recalado en Hipnotik. Como todo en la vida, uno puede acabar en los lugares más insospechados producto de algo en común que une a los humanos. Al final el grafitero Okuda nos otorga una de sus obras para una próxima campaña ecológica. Gorra, pantalones anchos y cortados y camisón enorme por toda pinta, me reconforta que con este humano inconformista nos una algo. Admiro no con cierta envida a estos grafiteros comprometidos que han puesto su arte colorido y amor en sendos electrodomésticos eficientes para  ser subastada en eBay a favor de la causa que impulsa Voces.

Regreso definitivamente a mi mundo y al llegar a casa pongo la radio. Suena Imagine de John Lenon. El destino es cruel, pero a la vez, expresivo. Debo reconocer que esto del hip-hop y los brazos danzantes cual cuellos de flamenco me han dejado perplejo, pero quizás como esta vieja canción del ex Beatle que a tantos viejos nos sigue emocionando. Y es que en el fondo en este mundo complejo en el que vivimos incluso los ombligos tersos al aire y las canas tienen algo en común: La Tierra.

En los ejemplares de EL PAÍS de hoy (tercer sábado del mes, que es cuando aparece este suplemento de lo ecológico) que se ha repartido gratuitamente en Hiptnotik viene el suplemento Tierra, otra de estas rarezas a las cuales un ecologista aluciano no puede sino alegrarse. Me alegro porqué incluso en los pequeños mundos tenemos mucho que compartir. Por que como dice el legendario revolucionario y filósofo-poeta guatemalteco Mario Payeras en su libro Los días de la selva “la historia la hacen las colectividades y no los individuos singulares”.

La noche sigue su curso y yo me quedo con mis cosillas de ecologista en decrecimiento. Mañana, la colega Marta realizará otra demostración con el reflector solar Scheffler de Terrassa, mientras yo debo concentrarme sólo en el Festival Solar en el cual estoy volcao com mi Tierra. Aunque, y como remate final de la jornada hipnótica, al tomar mi bicicleta, me encuentro con un flyer fijado en el portabultos  del colectivo Decrecimiento anunciando que “la que vamos a la liar” dirigidos por pedalín para el próximo día sin coches (22 de septiembre). Ahora me doy cuenta que la vida es realmente como las letras del hip-hop. Curiosidades tienen los dioses… De momento no me quito el brazalete por si repito en Hipnotik, un día más.


¿Por qué este diario?