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Andando en la Climate March 2015

La organización Avaaz coloca en la plaza de la República de París más de 10.000 zapatos como protesta por la prohibición de la manifestación (incluidos un par enviado por el papa Francisco). Sin duda, esta acción visual ha sido una forma original de simbolizar la imposibilidad de organizar manifestaciones en la ciudad con ocasión de la Cumbre Climática (COP21) asediada por las fuerzas policiales con la excusa de la amenaza terrorista. Luego, como no podía ser de otra manera, este éxito de la acción no violenta e imaginativa ha sido contrarestada con las ya tradicionlaes imágenes de la violencia entre manifestantes encapuchados y la policía. Un clásico de los poderes fácticos que hastía pues cada vez es menos creible. Una forma corporativa burda para disimular el logro de la cadena humana de más de 3 km y otras manifestaciones pacíficas como la de los zapatos en pleno París para expresar este descontento general por una nueva Cumbre del Clima (ya llevan 21 en cuatro lustros) que no aportará soluciones urgentes y radicales como se precisan.

Miles de pares de zapatos en la plaza de la República de París colocados para simbolizar los miles de personas que querían manifestarse pero que se lo impidieron "por razones de seguridad".

La crisis climática que vivimos (unos más que otros) no es más que una evidencia que el sistema socioeconómico debe cambiar. Nos resistimos a pesar de que ya se confirma que la temperatura media planetaria ha subido 1 ºC respecto al período preindustrial 1880-1899. Que los 2 ºC que políticamente quiere negociarse no es más que una tapadera de una realidad cuyo alcance trágico desconocemos. De momento, la temperatura media global en la superficie de la Tierra en el año 2015 será, probablemente, la más cálida desde que se tienen registros (a mediados del siglo XIX). Los científicos opinan que  aún deteniendo las emisiones ahora el cambio climático persistirá durante décadas. Pero, es la única esperanza para las futuras generaciones: actuar ahora de forma contundente para detener las emisiones.

Es casi imposible describir la poderosa belleza y diversidad del ser humano cuando este sale en defensa del bien común. 

Las manifestaciones son sólo un pequeño símbolo. Hoy he andado en una de ellas. La callé no ha sido tomada más que por unos pocos miles de personas participantes de la Marcha Global por el Clima- En Barcelona, unos pocos miles y en Madrid cifraban la participación en veinte mil.  En la movilización barcelonesa ha participado el primer teniente de alcalde de Barcelona, Gerardo Pisarello; la tenienta de alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz, y la comisionada de Ecología, Eva Herrero. En Madrid, han sido algunas personalidades del mundo cultural que han dado apoyo. Son buenos estos apoyos culturales y políticos, aunque sean tímidos.

Barcelona participó también de esta expresión global para solicitar que el mundo entero quiere un acuerdo que garantice el uso de energías 100% limpias, algo que en España estamos lejos de conseguir a pesar del Sol que sale cada día y nos alumbra más de 1.400 horas al año.

La sensación es que ha sido insuficiente, pero menos es más y de todas maneras esta expresión callejera no evitará que cada año que retrasemos el cambio climático será más costoso económicamente y también provocará más sufrimiento como sucede en las partes del planeta más afectadas por las irregularidades climáticas. Pero es bueno que miles de personas se manifiesten en todo el planeta. Según Avaaz se trata de la mayor movilización climática de la historia! En más de 2.300 manifestaciones en 175 países se contabilizaron 785,000 personas que se sumaron para hacer un llamamiento unánime y asegurarnos un futuro impulsado por energías 100% limpias y así salvar todo aquello que amamos. Todos los medios de comunicación del mundo lo sacaron en portada. Algunos observadores señalan que el impacto de esta Marcha Global por el Clima como antesala a la Conferencia del Cambio Climático de París ya está surgiendo efecto.

Sólo el AMOR por nuestro planeta puede cambiarlo todo. Así es.

Llevamos años de mentiras, es hora de que el cambio climático entre realmente en la agenda internacional. Sin embargo, no debemos olvidar que el máximo poder que tenemos la ciudadanía no está en la calle sino en la intimidad de nuestra vida personal. Con cada gesto cotidiano decidimos el futuro climático. Cuando seguimos pagando la electricidad al oligopolio en lugar de comercializadores de electricidad renovable (aunque esta provenga del pool eléctrico y del perverso sistema del mercado energético que controla el oligopolio) estamos colaborando con el cambio climático de forma silenciosa.

Hay muchos gestos efectivos más allá de la necesaria expresión de este #29 N como protesta por la doble moral de los gobiernos tan perfectamente escenificada en las cumbres climáticas. El sistema económico actual nos necesita y nos llama a la adicción consumista incluso importando eventos como el Black Friday que este año ya ha se ha generalizado en España. Pero contra este tenemos el Día Sin Compras. Contra la contaminación de las ciudades acallada por las autoridades, tenemos la bicicleta para cada día. Contra el envenenamiento atmosférico tenemos apearnos de los aviones. Contra el aumento de las basuras tenemos el reciclaje. Y contra la propia intoxicación de nuestro cuerpo tenemos la alimentación ecológica y de proximidad. La economía colaborativa o del bien común nos muestra que es posible otra forma de relacionarnos con el dinero. Nunca como hasta ahora hemos tenido tantas alternativas para detener la crisis climática.

Debermos seguir enarbolando la llama de la esperanza para sacudir para siempre estas  negociaciones hasta lograr un acuerdo que proteja nuestro futuro. 

En Barcelona el recorrido de la Marcha Global Contra el Clima fue de 2,30 Km, aunque con un recorrido de 1,6 km, esta hubiera sido suficiente para no cansar al personal. Al final, casi tras más de tres horas después de su inicio, no quedaban más que unos centenares. Pero era una pequeña fiesta de los sospechosos habituales de siempre, desde el profesor de economía, al monje budista pasando por los representantes de las diferentes organizaciones convocantes que cerraron el acto con parlamentos y un manifiesto. Pero luego volvemos a casa, aunque enviemos piádas o colguemos fotos en el facebook sobre el evento que en algunos momentos era notable la participación. Y está bien ir a este tipo de manifestaciones. Pero lo que realmente deberíamos colgar es un corazón verde en la entrada de nuestros hogares para testimoniar que dentro de la misma cuidemos con esmero el planeta con nuestros pequeños gestos ecológicos cotidianos.

Jaume Gil, director del Festival Internacional de Cine de Medio Ambiente de Barcelona fue elegido para poner rostro a la presentación del acto de cierrer de la Marcha Global por el Clima.

Esta es nuestra única oportunidad. Aunque no salen muchas veces en los medios, si hay más compromisos de los que apreciamos. Documentales como Everyday Rebellion nos muestran algunos. Nuestro aliento, el de cada persona común que se compromete, es lo que tenemos para cambiar y salir de la somnolencia colectiva desde la paz interior. Sólo con esta podremos poner en jaque al poder corrupto que permite que no haya acuerdos globales radicales para atajar la crisis climática. La solución está en nosotros.

Más allá de las manifestaciones una vez al año tenemos cada día la oportunidad de manifestarnos. Con este espíritu algunos seguimos siendo el ejemplo de lo que predicamos. No hay otra salida para frenar la fiebre planetaria que no es más que el síntoma de un dolencia mucho más grave. Sólo hay que dejar de ser ecoautistas y es más fácil de lo que imaginamos.

Fotos: Fundación Tierra, Marcha global por el clima el 29 de noviembre de 2015.