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Atómico Nóbel 2005 de la PAZ..., ja, ja (I)





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Atómico Nóbel 2005 de la PAZ..., ja, ja  (I)
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1. Wangari Maathai, ecopacifista Nóbel 2004
2. El Movimiento Cinturón verde, en acción
3. Cartel de la expo dramáticorealnuclear


No dudo que para ser receptor de un premio Nóbel de la Paz, igual que de cualquier otra modalidad, no es moco de pavo ya que para llegar a ellos se lo tienen que haber ganado y haber dejado traza social suficiente y evidente de sus méritos. Es sin duda el Nóbel más pacífico el que lanza un mensaje más amplio y globalizador en el espectro social por lo que esas tres letras simbolizan. De los de medicina nos llegan en ocasiones notas sobre avances complejos, de los literatos autores en ocasiones desconocidos y que quizás no hayamos leído nunca los que no leemos mucho, en los de economía, bueno aquí siempre me pierdo. Pero eso sí, el de la Paz, este siempre me seduce porque pienso que sin el anhelo de los valores que representa el término todos los demás campos poco tienen que aportar. De forma simbólica, donde hay Paz todo lo demás se puede desarrollar de forma óptima. También el término se las trae, hasta ahora los pueblos que hemos llegado a vivir más o menos en curiosa Paz no ha sido sino después de pegarnos muchas ostias entre unos y otros.

Bueno, si el año pasado el comité encargado de premiar decidió que la concesión del Nóbel de la Paz 2004 se le otorgaba a Wangari Maathai, por su contribución al desarrollo sostenible, la democracia y la paz, este año 2005 no es lo mismo. El año pasado, muchos millones de humanos conocimos por primera vez el rostro y el trabajo de una mujer africana situada al frente de la lucha para promover el desarrollo cultural, económico y social ecológicamente viable en Kenia y en África. Para esto, la Nóbel pacífica Maathai adoptó un enfoque global del desarrollo sostenible que comprende la democracia, los derechos humanos y los derechos de las mujeres en particular. Ella, desde su lugar decidió trabajar en aquello de piensa globalmente y actúa localmente. Y para tocar desde la raíz a las problemáticas ambientales y sociales fundó el Movimiento Cinturón Verde, con el que ha movilizado a compañeras de especie, siempre pobres, porque pobreza y África son lo mismo, para plantar 30 millones de árboles durante casi los últimos treinta años. Y esto es quizás lo más vistoso, pero hay mucho más en sus avatares de activista, y me alegró mucho que alguien que ha unido ecología y medioambiente con justicia social en la apartada África, ofreciera al mundo con potencia su mensaje desde el momento de ser galardonada. Si quieres conocer más a Wangari y sus ecopacificaslabores, aquí su web.

El otro día lo primero que se me pasó por la cabeza al oír el nombre de la organización del premio que celebra la Paz, es que algo no cuadraba. Energía nuclear y paz nunca han hecho y nunca harán según mi sentir, una buena pareja. Son simplemente una pareja imposible.

El Nóbel de la Paz 2005 le ha tocado a la OIEA (Organización Internacional para la Energía Atómica), toma ya.
No sé si te acordarás de las mentiras sufridas por todos y contadas por los sinvergüenzas de Bush, Blair y Aznar respecto a las armas de destrucción masiva de Irak, seguro que sí. Fue la OEIA la que les plantó cara en la ONU, ya que allá al pueblo soberano con las segundas reservas de petróleo del mundo fueron los muchachos y allá no encontraron nada. Por aquí vale, hasta un ¡¡oleeé!!, les doy.

Pero mira que cosas hace la susodicha. Por ejemplo, lanza a la opinión el que sus inspecciones impiden el acceso al arma atómica de los países que han firmado el TNP (Tratado de NO Proliferación), que son 8 países; mira por donde los 5 grandes son EE.UU, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña y los que se han incorporado no hace mucho, India y Pakistán (nada amigos) e Israel. Curiosamente, ninguno de ellos respeta sus compromisos por el desarme nuclear y los hay que no han recibido todavía ninguna famosa inspección de la agencia. Eso si, presionan a los que los países que no son amigos pero si juegan con los átomos como Irán y Corea del Norte, entre otros.

La OIEA se dedica a la promoción de la energía nuclear “civil” que va muy bien a los países que quieren acceder al arma atómica, olvidándose siempre de los riesgos y los residuos generados en las centrales nucleares. Para ello se encarga de esconder a la opinión pública las verdades sobre la nuclear y sus consecuencias. A principios de septiembre emitió un informe donde daba a entender que las consecuencias de Chernóbil no fueron tantas como parece, vamos como que son hasta ridículas, aunque millones de personas estén hoy en zona de riesgo radioactivo. Si tienes tiempo mírate la expo fotográfica Niños de Chernóbil, ya veras como algo no cuadra. 

Atómico Nóbel de la Paz 2005..., ja, ja (II)

 



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