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Cangrejo violinista

Vivimos desesperanzados porque nos bombardean con lluvia ácida. En este despertar diario salpicado de sangre, corrupción y degradación nos anestesían para que no pasemos a la acción. Cada mañana me tomo antes de salir de casa mi antídoto vital para salir con coraje y seguir luchando desde la no violencia y la desobediencia civil para la nueva alba de nuestra humanidad. Este antídoto no tiene otra forma que la píndola poética. A diario tomo unos versos, de poetas despiertos, combativos, optismistas, y de esta manera me eleva el espíritu para pedalear con pasión hacia la esperanza sin fin y el coraje con determinación. Tras esta toma poética, uno no puede más que ser nuevamente testimonio de que el remedio funciona y los brutos del poder no han podido injertarle tóxicos a mi alma. El poeta y filósofo, Jorge Riechmann afirma que “escribo porque no desisto de ver sanar la bombardeada dignidad”. La poesía se hace con palabras de honor y este es el que llevan los versos de los poetas guerreros de la luz y entre estos, entre los que sus palabras se abren en mi mente al igual que el orto solar, está la  poesía de Eladio Orta en su última obra “Cangrejo violinista”.

Portada de la última obra poética de Eladio Orta.

(no soy poeta de una sola patria
ni de una sola jaula)
mi patria es la poesia  / (pero qué bellos
esos instantes localistas / en los que duermes
sin patria / sin dios / sin fronteras y
sin nada)

Eladio Orta es un residente de la inusual Isla Canela (Huelva), este accidente de la geografía del sur que no da abasto para acoger ni la sensibilidad de sus ilustres ni la codicia de sus depredadores. En este paraje natural sureño, singular, sin parangón, Eladio Orta se refugia en la poesía para desgranar, impregnarnos de su territorio, las visicitudes de su tierra. Su poesía exprime la arena, tal como la ve y la siente. Cada palabra atrapa con imágenes un corazón que palpita y que nos transmite con fuerza para dejar una profunda huella en el lector, quizás la misma huella que dejamos en este mundo que se nos borra bajo nuestras miradas.

no hay huellas
si tienes hambre de duda
una caldereta de palabras
abre el apetito

 

no hay huellas
la poesía está antes que nada
naufragio en la huella
de una cangreja violinista

 

Los cangrejos con sus pinzas es una metáfora, quizas de los homínidos repletos de herramientas inútiles que nos impiden salvaguardar los bienes naturales que dan servicio al equilibrio terráqueo. Eladio Orta es un poeta anclado en la arena al que sólo las palabras le quedan para ser testigo, dejar testimonio, de vidas que pronto serán inexistentes.

 

violinistas solitarios en árboles inexistentes
orquesta del silencio tocando a réquiem
por la desparación de su especie

 

latidos de bocas neófitas en la oscuridad del agua

¿qué aprende el cangrejo violinista de la hormiga?


signos en la lumbre de la arena
abecedario de la resistencia
alimento poético de los habitantes del fango

 

En este fango en el que estamos metidos, en estas crisis múltiples, social, económica, ecológica, pero que todas se resumen en una de sola, crisis de valores, la poesía es un antídoto para alimentar nuestra esperanza. Porqué en el momento en que todo se desmorona y porqué así debe ser, hay que dejar paso al morir de lo viejo para que puede nacer lo nuevo. Lo nuevo que hay que cuidar para que nuestro estado de ánimo no sea nuestro destino como decía Herodoto, porque no podemos confundir el renacer de la ilusión con la defunción del pesimismo. Ante esta crisis y an tes de pasar a la acción nos queda la poesía. Debemos reaccionar y reservarnos fuerzas para la esperanza que debe impulsar el coraje para cambiar. Esta fuerza emana de la poesía, de  palabras escritas desde el corazón y porque el cambio empieza en uno mismo. Eladio Orta, con su poesía nos aporta las letras y el testimonio de la esencia de su corazón violinista.

Eladio Orta, con su poesía nos aporta las letras y el testimonio de la esencia de su corazón violinista.

escribir

para compartir
los pequeños detalles
de la nada

 

(la musicalidad
del coro de ranas
los suspiros
del agua)

 

(escribir

para orientarse
en la oscuridad

(caminar palpando
las respiraciones de la palabra
a la gallinita ciega
a pie cojito)

 

escribir

para despertar
desconciertos

 

escribir

para discernir
el silencio
de los partos poéticos

 

escribir

para mirarte
en cada palabra

 

escribir

a palo seco

 

Eladio Orta. Nació en Isla Canela (Huelva) en el año 1957. Estudió asistente social en Huelva. Participó en el libro Jóvenes poetas ayamontinos. Trabaja en movimientos alternativos (culturales, ecologistas, pacifistas) y ha publicado, entre otros, el libro Los cuadernos del tío Prudencio (Crecida, Ayamonte, 1992) y las plaquettes Encuentro en H (Kronos, Sevilla, 1994) y En tránsito (Ediciones del 1900, Huelva, 1995). Era uno de los poetas que aparecieron en la antología Feroces (Barcelona, DVD, 1998), Carne picada, Poetas en Sanlúcar, Voces del extremo, 21 de las últimas, El último en morir que apague la luz. Ha escrito, además, los siguientes libros: Ecopoemas, +De Poemas Tontos, Leche de Camello y Resistencia por estética (Valencia, Editorial 7 i mig). Otros títulos publicados: Berenjenas pa los pavos,( ed El arbol espiral, Béjar 2003). Buena parte de su poemario está recopilado en la obra Tierrafirmista (ed. Cacúa, 2009).


Cangrejo violinista. Lo edita Germania (Alzira) y su índice refleja que está dividido en tres partes. La primera ¿Título de la obra?, Boca y barrilete. Como lectura de avance en la contraportada aparece un texto anunciador de lo que ofrece en sus páginas: "hilos lingüísticos de ríos emparentados / manchones de sal en la camisa / de batacazos en los límites mágicos de los umbrales interiores de los cabezos / de salpicones de moras en el aire / de sofocos en la puerta de la peña flamenca / de canastas de higos chumbos pelados para aliviar la percusión salobre. […en el delta de la desembocadura del río Guadalquivir / también le llaman bocas / al cangrejo barrilete / que puebla el fango arenoso milenario de los sueños…en isla canela las bocas se han ido retirando de las playas y esteros colindantes al asfalto / buscando lugares perdidos en la inmensidad fangosa de las marismas del San Bruno y caños de la chaveta]