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Celebrando con el Sol la llegada del Protocolo de Kioto





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Celebrando con el Sol la llegada del Protocolo de Kioto

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1. Ksol y amigos en acción
2. Sofrito en el reflector Scheffler<
3. ¡¡Brindis por Kioto¡¡
4. Activistas de Greenpeace recibiendo a Kioto en Madrid (Greenpeace/Armestre)


La prensa diaria, los telediarios y las radios informativas han dedicado sus portadas y principales espacios a tratar una noticia de ámbito global, hoy a partir de las 00:00 horas ha entrado en vigor planetario el Protocolo de Kioto, ese acuerdo global que no gusta a una parte de las elites (los yanquis vacilan y andan dispuestos al bloqueo mientras tiran CO2 por un tubarro e intentan robar petróleo lleno de sangre, y aquí la CEOE liderada por la contaminante Endesa, ha destacado por complicar la cosa,... ¡¡ahora que se aguanten y a vigilarlos!!), para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero e intentar darse más tiempo para afrontar y combatir las consecuencias del cambio de clima, las cuales nadie puede ahora evaluar con precisión y de donde no se duda que van a formar parte del acontecer humano durante decenas de años por venir. Las incertidumbres entorno a la evolución del cambio climático es un tema que ya anda en las mesas de militares, políticos, industriales buenos y menos buenos, banqueros éticos y poco éticos, aseguradoras... Al trabajo y rigor de grupos ecologistas, científicos del clima y otras organizaciones de sensatez socioambiental reconocida se debe el que hoy podamos estar de merecida fiesta, pero de las serias.

Y como no podía ser de otra forma, en el kurro lo hemos celebrado por todo lo alto frugal, uniendo nuestra terraza con la central energética más poderosa de las conocidas, por un hilo dorado cósmico.

Ha sido a modo de comida al sol, disfrutándolo en competencia con un fresquito digno de la estación y agradeciendo los resultados de ese viaje de 150 millones de kilómetros por parte de unos fotones que con inusitada potencia energética llegaban hasta nosotros para darnos vida y calentar viandas a cero emisiones. Qué menos del sentir en un día histórico. Nueve amig@s hemos disfrutado de un menú solar completo. De primero la ensalada con verduras saludables y garbazos cocidos al sol, todo fruto de la fotosíntesis del sol sobre la tierra. A continuación un delicioso plato de quínoa, ese pseudocereal, alimento de dioses llegado de tierras suramericanas, acompañado con sofrito de cebolla, guisantes y tomate.

El brindis, con agua bendita filtrada del grifo y un caldo peleón producto de soleadas vides. La botella de champán en la foto puede parecer que la hemos disfrutado, pero ha sido que no por pelos. De postres unas pastitas del comercio responsable con la afamada infusión solar Terra, que estimula enormemente la sostenibilidad, es buena para el tono vital, y aumenta el interés por el activismo ambiental.

Por supuesto que se ha comentado, entre bocado y bocado y la relajada fresquita sobremesa, sobre como pasar a la acción personal. Electricidad verde, electrodomésticos eficientes, vida simple, mucha bici y alegría por el vivir sin dañar, han sido los ejes.

Las dos cocinas solares parabólicas Ksol y el reflector Scheffler de 2 metros cuadrados, han prestado su habitual servicio dando ejemplo de que un futuro postkioto sólo es posible con el uso de la sensatez y las energías limpias y renovables. Yo, y que conste que lo mío es privilegio laboral supremo, cuanto más las uso más me emociono con la particular trama energética. Llego a flipar con que en la película hay tres actores, el sol, la parabólica y yo, que me ocupo de poner a la tecnología en amorosa relación  con la divina fuerza y ellos a cambio me entregan como ofrenda los alimentos cocinados sin ensuciar y molestar a las vidas de los demás. El sabor, las sensaciones sutiles, hasta mi alma, aunque ande rápido y poco atento a lo importante, me hace partícipe de la globalidad terrícola y cósmica, cada plato elaborado con el sol es el privilegiado tributo que puedo entregar a los cercanos y por ende, a todos los miembros que pululan por esta maravillosa bola de agradecida vida.

Te recomiendo, si tienes tiempo, sacarte un máster virtual en el tema Kioto, para ello la página especial dedicada desde Greenpeace te concede créditos de los buenos y puedes saber sobre qué es el cambio climático, qué es el Protocolo de Kyoto, qué ocurre de verdad en España, y lo más importante, qué puedes hacer tú para titularte como ciudadano postkioto. Y en este portal, mucho se ha escrito, échale un vistazo a la opinión más actual.

Me he enterao de que ha habido fiesta de bienvenida en numerosos lugares, al lado tienes una foto de activistas pacíficos y verdes en plena celebración en el mismo lugar que mucha gente se come las uvas a la misma hora al inicio del año.

Me alegra leer en la prensa que los responsables del gobierno central de este país, famoso en el sector climático cambiante por ser el que más ha aumentado sus emisiones, (45% sobre el valor de compromiso del 15%) han celebrado también la llegada del momento que inicia una de las revoluciones sociopolíticas más necesarias y potentes de la historia de la comunidad humana, aunque esta misma ande también en incertidumbres más básicas.

Me alegra también que una de las organizaciones que más ha luchado por el Protocolo de Kioto, Greenpeace, haya representado a todas los demás colectivos ecologistas con un discurso en la Moncloa. Emociona saber que las palabras de los trabajadores de la equidad, la solidaridad y la defensa ambiental planetaria, han sido escuchadas con atención por los encargados de gestionar la compleja gran casa común.

Ahora y después de 10 años de buenas palabras y agradecidos brindis, lo realmente importante es aplicarlo aplicándose en cumplir cumpliéndolo, con prisa y rápido sin pausa y descanso.
Y no debemos olvidar que es algo que nos incumbe a cada uno de los humanos que habitamos este hermoso planeta, sobre todo a los que molestamos más al clima desde nuestro consumo y estilo de vida insostenible. Tenemos la oportunidad histórica de iniciar la más hermosa de las colaboraciones con los miembros desprotegidos de nuestra misma especie y con todos los billones de billones de integrantes de las quizás 100 millones de especies que nos acompañan y ayudan a que la vida pueda ser fácil y que tienen el mismo derecho que nosotros a disponer de rica tierra, saludable agua y armoniosa paz en sus vivires.

Déjame que me emocione al pensar que un mundo más sostenible es quizás posible, que no dudo, radicalmente necesario.

¡¡Bienvenido Protocolo de Kioto!!, eres ese necesario pequeño paso en el largo camino de la sostenibilidad de todos los seres vivos que disfrutarán de este finito planeta Tierra.



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