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Con paraguas en un punto verde





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Con paraguas en un punto verde 

 
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Cristina,  eficiente activista energética

¡¡ Ropa, fluorescentes, PCs... a reciclar ¡¡

 

Llegamos a Barcelona con media hora de retraso en ese regalo para la movilidad que ofrece RENFE para ir y venir de Madrid, durmiendo toda la noche... menudo lujo.
Que se retrase el tren por coordinación humana ahora es poco frecuente. Cuando no llega a la hora asignada es que en su camino se han cruzado imprevistos como el de hoy. Desde la ventana del vagón he visto considerables charcos de agua, señal de que la alarma climática anunciada ha surtido efecto. Deben, sin duda, de haber caído mucho litros.
En el interior del vagón, el confort térmico y la velocidad poco ruidosa no te hace para nada partícipe de las inclemencias del tiempo en el exterior. Con sol, viento o lluvia el tren avanza con la misma fuerza y constancia por sus paralelos raíles.
Atrás han quedado otros 1.200 km de movilidad descansada y en transporte publico, para anotar en mis cuentas.

Esto del llover no se lleva bien del todo con aquello de la bici, pues me está generando ya unos días sin darle a los pedales. Ocurre que cuando eres ciclista urbano, moverse a pie se hace largo.
Hoy he subido al metro para acercarme al Punt Verd del barrio de la Sagrada Familia. Paraguas multicolor en mano, me encuentro en la esquina del Parque Gaudí una especie de almacén moderno donde me veo por todos lados recipientes para depositar todo lo imaginable de los cacharros y utilidades cotidianas.

Un punto verde de barrio es el lugar donde se nos invita a depositar todo lo que no debemos tirar al cotidiano cubo de basura y que tampoco es ninguna de las fracciones reciclables que podemos depositar en los iglús de colores vistosos. En el azul depositamos los papeles y cartones, en el amarillo los envases de plástico, metal y tetrabricks y en el verde, el más conocido, echamos el valioso vidrio. Aquí en nuestro país todo el vidrio va al mismo contenedor, pero en muchas ciudades más allá de los Pirineos recogen separadamente el vidrio verde del marrrón y el incoloro.

En el árbol de una gestión eficiente de los residuos, y para un aprovechamiento lo más optimo posible, desde Europa se impulsa el sistema de puntos verdes, que aquí en BCN están situados por distritos y que se conocen acá con el nombre de deixalleries; a estas les siguen infraestructuras más pequeñinas como el que he visitado, denominado punto verde de barrio. Además existen los puntos verde colaboradores y los móviles, que son camiones que recorren la ciudad para acercarse a los vecinos que no disponen de una movilidad fácil.
¿Pero que valor tiene que vayamos de visita cotidiana a un punto verde.? Pues mucho, ya que los residuos que depositamos en ellos, después se distribuirán a las plantas de tratamiento específicas para ser reciclados y si esto todavía no es posible, para depositarlos en espacios controlados que eviten la contaminación difusa. Para los materiales reutilizables, reciclables y especiales comenzamos a disponer de sistemas que nos acercan a la sostenibilidad. Las 3 erres, en un punto verde, han encontrado un aliado excepcional.

Si tienes en tu ciudad implementado un sistema de gestión de residuos como el que comento, (sino puedes animar a los gestores públicos a que se pongan las pilas en el tema) nunca más deberás contaminar el agua con el aceite de freír usado (se reutiliza para hacer biocombustibles para los coches diesel), evitarás que se esparza el gas tóxico de los fluorescentes (su mercurio se recupera de forma optima); favorecerás que no se viertan cajas de plástico y madera (servirán para nuevos fabricados y aglomerados); facilitarás que se apilen todas las pilas (lo importante es que estén controladas hasta que la tecnología pueda aprovechar sus valiosos minerales). El Punto verde es una verdader isla ecológica para salvaguardar nuestro entorno. Por eso cuando acabes de pintar ya sabes ahora que tienes un destino apropiado para las pinturas y disolventes sobrantes, un cóctel tóxico a prevenir; que los botes de sprays, las bombillas, los medicamentos caducados, el pan seco, la ropa vieja, y un largo etcétera tienen quien pueda darles una segunda vida. Además no olvides los zapatos, los ordenadores y otros aparatos electrónicos en buen estado, que desde estos lugares se recogen para organizaciones sociales que los harán llegar donde sean de utilidad.

Otro motivo para la visita ha sido una tertulia sobre trucos para ahorrar energía en casa, actividad que ha cerrado una sencilla pero eficaz y genuina exposición  sobre eficiencia energética. Este punt verd cuenta con un Aula Ambiental que atiende al publico y organiza actividades de sensibilización. Cristina, asesora ambiental, me comenta que ha sido fácil agrupar los productos expuestos. Los electrodomésticos de alta eficiencia los ha dejado en deposito una tienda del barrio, la mitad de los cacharros: ordenadores, plancha, aspiradora, estufa y radiadores los ha conseguido a 5 metros del lugar donde están expuestos, ya que han sido depositados en el mismo punt verd. Ósea que he visitado una eficiente exposición sobre eficiencia energética organizada por una eficiente activista energética. Chapó Cristina.


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