A contar los kilómetros en bici




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A contar los kilómetros en bici

 
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En plena instalación del medidor

 

 

Le ha llegado el momento a mi bici de adosarle un ordenador de abordo. No es más que un sencillo cuenta kilómetros que medirá lo que habré hecho durante el día, como es el tiempo invertido encima de ella pedaleando, la velocidad máxima, el tiempo y los kilómetros totales.
¿Y por qué tanto dato para un menda que quiere simplificar su vida? Pues porque al final en esta vida todo se cuenta, y a la Ecología le hace mucha falta contabilizar sus acciones. Ir en bici como medio de transporte urbano combinado con la red publica considero que es una gran aportación al medioambiente local. Cada mililitro de petróleo ahorrado y de CO2 no emitido es un pequeño autoregalo para mi conciencia y, por ende, considero que también para el mundo donde existo. Ya iré colocando aquí mi contabilidad bicicletera.
Nos hemos esmerado tanto en el ajuste y la colocación del sistema, que no ha durado más que unos kilómetros. El cable que une el sensor de la rueda con la base del visualizador se rompió de cuajo. Que conste que nunca he pensado que lo mío fuera la mecánica. Resuelto el estropicio, tengo el gusto de anunciaros, que en plano he alcanzado los 26 km por hora, que es como cuatro veces la velocidad del caminar humano. En fin, tan sólo es para que os hagáis la idea de lo mucho que nos aporta esta maravillosa máquina, que por colores, es la más verde de todas.
En ella gravedad, rozamiento, presiones, mecánica simple y también compleja, velocidad, inercias y mil tipos de fuerzas se dan cita. Toda la física de una bicicleta podría ilustrar una asignatura mucho más didáctica y amena. Suerte que esto ya lo vio un ilustre profesor valenciano, José Sánchez Real. Escribió una de las joyas de la literatura bicicletera, y que con su permiso, la organización donde trabajo ha podido actualizar y editar. Aquí os paso el enlace al
número 28 de los cuadernos Perspectiva Ambiental, disponible en formato PDF para todos vosotros, de momento solo están en catalán.

Tengo un compañero de trabajo y aventuras que mantiene con la bicicleta un idilio mucho más intenso. Salvo en la cama, se le puede ver con ella a todas horas en su acontecer diario. Vive en Sabadell, el y su bicicleta van y vienen con el tren que los deposita en el centro de Barcelona. A toda castaña recorren un buen trecho hasta su oficina. No cuenta el tiempo que pasa con su bici ni las distancias que recorre, pero me consta que no va a tardar en hacerse contable. Es una bicicleta grande pero la maneja con arte  para entrar y salir, bajar y subir a todo tipo de transporte publico. Al anochecer, ambos retornan al cobijo, por supuesto compartido. Cuando comience a contar los kilómetros diarios ni por asomo podré retarle. Hará un año tuvo una crisis cuando le robaron su bicicleta atada en una estación del tren y frente a una cámara de seguridad. No sabía que era de mentira, cosa que el caco sí. Estuvo días
dolido y confuso, perder a una compañera cotidiana, que va contigo a todos sitios, cuesta de superar. Al final lo consiguió al adquirir otra parecida, pero no la misma. El que escribe nunca ha conocido a nadie tan adaptado a los pedales y a la más sostenible de las máquinas de desplazamiento humano. Ambos sentimos por la bici, como podéis imaginar, una pasión y agradecimiento considerable por las ventajas que nos ofrece. Ya os iré contando más detalles, míos y colectivos, sobre todo de cuestiones prácticas como son la seguridad callejera, el mantenimiento básico y las enormes posibilidades que brinda la bici, que no es sólo para el verano.

¿Recordáis mi viaje a New York días atrás? Todavía ando encontrándome con cosas de allá. Compré un libro de esos que un aficionado a la fotografía no puede evitar: New York en 360º, todo fotos con esta súper angular. Viene acompañado de un CD donde te puedes mover por las imágenes. Realmente curioso. Bueno, a lo que iba es que me he encontrado con unos datos de esos que me gustan y ahora os traslado.
New York tiene 7,8 millones de habitantes que hablan 75 idiomas diferentes; 3,3 millones viajeros cada día; 2,6 millones de árboles; 1,4 millones de edificios; 12.000 taxis; 6.000 vagones de metro; 4.500 autobuses y como cita el libro, antes mencionado, un montón de sitios para ver en 360º. Me han comentado que hoy, allá nieva de lo lindo y también que no entienden porque ahora Bush y su banda quieren conquistar el espacio.

Por cierto, que no he resistido lo de la baja laboral y ando hablando más de la cuenta, he comido frío y fresco. Con los medicamentos no consigo tener buenas relaciones, espero no pagar un alto precio por ello.


¿Porqué éste diario?

Modificado
09/02/2017

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