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Curiosidades y una decisión profesional





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Curiosidades y una decisión profesional

 

 

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Tributo a la pinza de tender la ropa

Material para mi taller de bicis

 

Llevamos unos días en la oficina siguiendo el acontecer del curioso virus telemático que tiene a medio mundo infectado. Que frágiles somos, tecnológicamente hablando. Igual un chiquillo de brillante futuro informático, mientras se come el bocadillo, monta un fregao que ni en sueños imaginaría. En USA incluso ofrecen recompensas millonarias para localizar al presunto, como dicen, criminal global. Vaya mundo estamos montando, tan frágil, tan vulnerable, tan curioso, tan extraño.

El reverso de la moneda lo ilustraría el artista Reverendo Billy que viene de visita a nuestro país. El predicador contra el consumo volará desde New York a predicar contra el derroche de nuestros lares allá por abril. Me he mirado la web para ver su apretada agenda espiritual y anoto que trasladará su Iglesia de Parar las Compras a Barcelona, coincidiendo con la celebración del festival de activismo artístico DINA que organiza el Centre de Cultura Contemporània (CCCB). Veo también en su web que el reverendo artista tiene su propia peli disponible en DVD. Alguien ya me ha tirado de las orejas por usar los cafés de Starbucks en alguno de los encuentros que tuve en Mannhattan, ya que esta multinacional es algo parecido al McDonalds. Starbucks tiene 7.500 cafeterías por el mundo y algunos activistas como Naomi Klein ha acuñado para esta actitud invasora de las empresas el concepto canibalizar el barrio. No me extraña que el R. Billy tenga a estos establecimientos entre sus lugares de culto para sus vistosas protestas con sermón anticonsumo. Quizás tiemblen ya los siete que hay en Barcelona. Os voy informando del acontecimiento, que vamos, no me lo pierdo.

He decidido, a pesar de mi edad, prepararme para una de esas profesiones de seguro futuro. Las estadísticas sobre de movilidad urbana informan sobre el notable incremento del parque móvil de ciertos medios de transporte. Bien, quiero ser mecánico de bicicletas, y lo cuento por aquello de la automotivación. Es una decisión meditada y espero, dado el notable aumento de ciclistas urbanos, que mi deseada nueva profesión me ofrezca un hueco laboral y garantice una jubilación espléndida. Ando ahora preparándome el tallercillo, juntando herramientas y buscando dónde imparten cursos de introducción para novatos. También he recopilado algunos libros buenos de la materia. Me comprometo a compartir mis avances técnicos en la materia y las noticias de interés que se me vayan apareciendo. Además, comienzo a proponer a la gente de mi trabajo, un programa de mantenimiento básico a cambio de trueque; ya veremos de qué. Detrás de este nuevo impulso esta la revolución de los pedales, la toma pacífica del asfalto urbano, la elevación a los altares de la máquina más eficiente para el transporte humano.

Soy coleccionista, ¿quien no colecciona cosas?. Para algunos pueden ser aventuras, para otros chapas de botellas de cava, minerales, llaveros, recibos y facturas, pipas de madera tropical o viajes. Yo me decidí hace un tiempo por las pinzas de tender la ropa. ¿A que es curioso?. Me levantó la pasión por estos pequeños artefactos la genialidad de colgar la ropa al sol de un hilo de tendedero y dejar que la energía solar haga su trabajo. Eso si, este milagro solar precisa de la pinza para que la ropa no salga volando. Para secar la ropa al sol se necesitan, como mucho, unos pocos euros de inversión, puesto que los gastos de energía son nulos, la polución es cero y además se reciben otras virtudes saludables del secado al aire libre. El inventor desconocido de la pinza de tender la ropa es merecedor de ocupar simbólicamente el podium de la eficiencia energética. Esta inspiración sirvió para otorgar a la pinza el Tributo Solar 2002, una simpática intervención que se realizó durante el Encuentro Solar de hace dos años.
De momento he conseguido reunir una veintena de modelos, de madera, plástico y metal, de grandes y de pequeñas. Muchas son de las que conocemos aquí y algunas de geografías lejanas traídas por los conocidos. En fin, cada uno tiene sus flipes.


¿Porqué éste diario?