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En el Centro Ecológico Llemena





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En el Centro Ecológico Llémena

 
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1. Llegando al CEL (cielo en catalán)
2. Ambiente relajado en la entrada al CEL
3. ¡¡ Café, te, infusiones, ecos, ecos, ecos¡¡



 


 


Ya digo que un fin de semana de lujo, ecológico, vital y saludable puedo imaginarlo en sólo unos pocos lugares. Ente fin de semana he estado en uno de ellos, el Centre Ecològic Llémena, a unos 20 km al oeste de Girona, y que regentan Camillo y Cecile. Esta familia llegada hace 15 años de Holanda no sólo se han adaptado al país sino que han contribuido a implantar una de las marcas lideres en distribución de alimentación ecológica: Biospirit · Luz de Vida.

Este fin de semana y por segunda vez en su historia han confirmado la buena acogida que tiene la convocatoria a sus colaboradores ecotenderos repartidos por todo el estado. Hoy numerosos stands de las empresas elaboradoras han mostrado las novedades más exquisitas del sector, distribuidos por las antiguas cuadras, graneros y habitaciones de la masía. Además las jornadas han servido de presentación para las nuevas tiendas BIOSPIRIT,  la primera de las cuales se ha abierto recientemente en Girona capital.

El Centre Ecològic Llémena cuenta con varios edificios bellamente restaurados con criterios de la bioconstrucción, e incluye unas 150 ha de bosque de robles, encinas y torrentes. Un huerto sin venenos y un compostero a tope dejan claro que me encuentro en un centro de activismo ecológico. Y los planes de una instalación solar térmica y otra fotovoltaica en conexión a red harán en breve del lugar, un necesario y excelente ejemplo a seguir. El CEl es un humano paraíso que se complementa a la hora de comer por las exquisitas y frugales recetas que elaboran desde los fogones expertos en cocina vegetariana y macrobiótica.

No sería sincero si no comentase que de todas maneras no he podido sucumbir a los placeres de las degustaciones de los alimentos ecológicos expuestos. Desde los zumos energéticos a base de fruta de Guaraní, a la pasta ecológica italiana, pasando por la carne y congelados ecológicos (helados incluidos) con el sello de calidad de la agricultura biodinámica Demeter. Aunque donde mi  frenesí me ha traicionado ha sido con las golosinas hechas a base de jarabe de maíz, libres de azúcar nocivos para las caries y las alergias que tanto afectan a la salud de cada vez más niños y niñas en gran parte del mundo. He vuelto a la infancia y lo cierto es que casi me empacho.

Me va a costar olvidarme de los finos quesos de cabra o el bouquet de diversos vinos ecológicos. Ahora, la cerveza de trigo, alimento y placer, amigos. En fin, un delirio para las sensaciones del paladar.
Las jornadas de puertas abiertas organizadas por BioSpirit en el CEL demuestran que todavía existen los negocios de base ética y comprometidos con la calidad y la sostenibilidad. Uno ya sólo espera que tiendas como el modelo de las BioSpirit estuvieran esparcidas por toda la geografía. Aunque estoy seguro que no faltará mucho para ello dada la perseverancia de la familia Sturm. Ha sido un placer convivir con empresarios de muy altas aspiraciones ecológicas y modos de vida sencillos. Por cierto, por el lugar se ha visto una cocina solar parabólica Ksol, motivo de satisfacción para mí. Me dicen que tienen previsto usarla de vez en cuando y que la piensan dejar a los campistas y huéspedes del CEL.

Nos vamos después de comer los últimos placeres como raices fritas de algas japonesas muy curiosas o pasta excelente, el domingo con una cortina de agua. La noche anterior, con la luna a pleno funcionamiento, los ruiseñores no han cesado en sus cánticos. La tienda de campaña automontable que hace tiempo me compre y que pocas veces he usado, ha servido de bucólico cobijo. No recordaba que fuese tan amplia. Hacía tiempo que no dormía con sanote empacho gastronómico aunque de alta huella e insuperable hilo musical, eso sí, los ronquidos del compañero con el que he compartido el espacio le han puesto tono inesperado a algún tramo del amanecer.

BioSpirit abre caminos y da servicio al sector de la economía solar encargado de transformar la mezcla de sol, nutrientes y agua, o sea  la agricultura, para ponerlos a disposición de cada vez más personas que entienden que comer ecológico no es un lujo, es una necesidad además de un gesto solidario.
Aquí el mercado sube, de momento abastecido por productos ahora producidos lejos pero que desde el incremento del ecoconsumo irán siendo cada vez más locales. Otra cosa es plantearse si debemos comer como comemos, yo ando con mis preguntas y esforzándome para comer mejor calidad y menos cantidad.

Una cosa, una buena parte de los ingredientes del BioSpirit entraran en las preparaciones de la comida solar en el Encuentro Solar 2004, al que le quedan 3 semanas para unir los buenos alimentos con las mejores energías. Si te apetece, puedes venir y probar.


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