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En el Restaurant OBEN, bien servidos, bien comidos. Ecositios 3





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En el Restaurant OBEN, bien servidos, bien comidos. Ecositios 3

02202006 restaurante OBEN carta
02202006 restaurante OBEN plato
02202006 restaurante OBEN cafe
02202006 restaurante OBEN parking bici

1. Cómete del mundo sólo lo que te toque, que si repartes, no será tanto
2. Grandes platos y ecoexquesiteces
3. Lujoso cafelillo con azúcar eco en sobrecillo, anda, si rima
4. Todo lugar de prestigio tiene a su lado un parquing de máquinas verdes


Seducidos por lo novedoso y también lo sutil que tiene eso de obtener energía continuamente pa mantener activo y contento lo que para cada uno de los humanos debería ser la primera maravilla del mundo, su cuerpo, hoy he participado en una incursión gastronómica tipo menú básico en el recién inaugurado Restaurant OBEN.

Es bueno saber que hubo en el lugar un antecesor de culto econutritivo, Commebio dispuso durante gloriosos días y para el que escribe uno de los buffet más apetitosos y seductores a buen precio de los habidos en la ciudad.

Con renovada decoración el lugar sirve ahora para lo mismo, nutrirse con criterios de calidad alimentaria 100% ecológica y eso es bueno para la tierra, para la economía, para la sostenibilidad y para mi cuerpo serrano, oleee. Y debe ser bueno para los pioneros de Veritas, la primera cadena de supermercados ecológicos de la city  (4000 productos disponibles y oferta panadera interesante) y también ya de restaurants como el de hoy (2 en total y uno de la periferia).

Así reza el mantel de papel que colocan sobre una hermosa mesa con tabla de madera en el lugar: el primer restaurant con todos los platos 100% ecológicos de Barcelona, algo que me parece atrevido, porque creo que hay más de tres que ya llevan tiempo en ello. Por cierto, que llevo ya unos días comenzando tímidamente a rechazar mantelito y servilleta de papel como mi pequeña contribución energética en reducción de huella ecológica en el apartado ahorro personal de recursos no del todo necesarios. Hoy no me he atrevido a sacarlo y es que soy un cortaillo, pero eso si, a la servilleta, mínimo tres usos le esperan.

Por 9,95 euros, 1 euro por encima de la media que dedico cuando no hay sol y mucho tiempo (sino cocina solar al canto) a las labores energéticas básicas, nos hemos sumergido en eso de comer bueno, agradable y elegante.
Eso si, el susto me lo he dao cuando en la carta he leído la invitación a comerme el mundo, que en parte es cierta, porque una parte del mundo que fue vivo me lo zanpo para seguir estándolo yo. Y esa parte del mundo que he comido pues ha salido de la abundante oferta de opciones de la carta del menú que ofrecen en el lugar, donde el aceite empleado en frituras es siempre de oliva extravirgen procedente de la agricultura sin venenos, oro de los árboles.
Un delicioso pastel de escalibada y un pecadillo carnicol con judías han sido los elegidos (es amplia la oferta de proteína animal, y a los pescaos le colocan el innovador adjetivo de salvajes), regado con un ecovino ecodivino de la zona y un postre de creppe de chocolate a la tal y cual, todo servido en unos platos enormes que aparentemente le dan a las viandas la sensación de poco para el apetito arrastrado en esas horas del día. Los platos que son especialmente poco abundantes y suaves los marcan como ligeros en la carta.

Y como el día ha sido especial, me he despachao un café solidario endulzado con innovador sobrecillo de azúcar morena, por supuesto procedente de la ecoagricutura.

Por cierto, la zona de fumadores poco habitada estaba, la iluminación parece de bajo consumo y un hermoso parking de bicicletas a las puertas del templo eco gastronómico permite acercarse limpiamente al sitio preparando la demanda energética un poco más movida que si se llega a saludable patita. Y puede ir bien la visita si además precisas de ir a ecosúper, pues pared con pared te encuentras con uno de los siete supermercados que tiene la cadena en BCN.

Aquello de que me comiera el mundo me ha servido para hacer una aproximación rápida al  balance de la huella ecológica de lo que me he papeao hoy. He hecho una rápida contabilidad basada en supuestos, el pastel de escalibada tenia pimientos que igual han llegado desde Murcia, quizás también las cebollas y las berenjenas.
La patata pongamos que ha llegao de Lleida, y las anchoas espero que hallan sido del mediterráneo y el toque de manzana, mejor que sea leridana. La butifarra (una al año) podría ser de cerdos bien nutridos en el norte de la península o mejor en tierras no muy lejanas de la plana de VIC (donde hay un cerdo por catalán de media). Cuelo aquí porque lo he visto que la carne ecológica Argentina llega por avión a Madrid para deleite de irresponsables comensales, menos mal que en OBEN no es el caso. Oye, si no lo conoces mirate The Meatrix, el mundo real de la producción en granjas industriales de animales. Las judías, mejor que fueran de Girona, pero puede que sean gallegas. El aceite de oliva, vete a saber, puede llegar del sur o con suerte de tierras tarraconenses. Las harinas mejor que sean de aquí cerca, pero en la meseta abundan, como es sabido, los cereales. Los huevos de gallinas felices, podrían ser de alguno de los productores más cercanos, que no hay muchos, sabiendo que las aves se alimentan con cereales también producidos no muy lejos de lugar de la puesta. El azúcar llega de los trópicos pasando por Francia, y también de esas tierras el cacao para el chocolate y el café, ósea que lujillos ambientales los míos hoy. ¡Cuantas geografías, cuanta distancia, cuanta energía, cuanto impacto por unos platos de comida¡, algún precio pagamos, creo que más alto de lo ideal, por ser la mayoría comensales multigeográficos globalizados.

Se que en Norteamérica son muy apreciados las innovadoras casas de comida que ofrecen platos donde casi la totalidad de las viandas procede de nos más de 100 millas o más o menos 150 km a la redonda. Una parte de la decoración muestra las fincas proveedoras con el retrato del  y en la carta si que podrían poner comete lo que esta cerca de ti en este mundo, come además lo justo y quítale petróleo a tu dieta apoyando la economía local.  Esto si que es una restauración más ecológica y más ligera y como me gustaría disfrutármela en plan menú.

OBEN es un lugar de comidas que si estas por la zona (frente al casco antiguo de la ciudad) no debes perderte, eso sí, cómete lo mínimo de este mundo y que te aproveche.

Ecositios 1: Vegetalia Eco Slow Food
Ecositios 2: Parque experimental de Sotavento



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