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En recuerdo de Félix Rodríguez de la Fuente





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En recuerdo de Félix Rodríguez de la Fuente

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1. El Ultimo Lince, documental de Félix
2. Videos y fauna, joyas de la familia


Me he acordado bastantes veces de las carreras de mi padre para llegar del trabajo para llegar antes de que comenzara a sonar la estimulante sintonía musical de la serie. Recuerdo que llegaba justo a tiempo cuando el águila volaba en la pequeña pantalla de aquella TV en blanco y negro. El Hombre y la Tierra, bonito nombre para la serie sobre la fauna, entendía a todas las especies como algo tan cercano como que  compartimos el planeta con estos millones de seres vivos..
Una de mis primeras compras de consumo personal fue un radiocasete andorrano, y una de las primeras noticias que oí aquel sábado de despertar tranquilo, fue que aquella voz de aquel humano tan admirado se acabó. Lloró mi padre, lloró mi madre, creo que a mi también se me saltaron las lágrimas. Hace ya 25 años, …como pasa el tiempo.

De aquel entonces queda la única colección de libros en fascículos financiada por mi padre, FAUNA, a la que no hace muchos años se le sumaron 18 videos como regalo para el admirador del tema y de mayor de edad en la familia.

Sin duda, Félix Rodríguez de la Fuente alfabetizó en respeto al medioambiente  a muchos perfiles de ciudadanos. En mi caso familiar, a unos padres unidos a sus recuerdos rurales y luego hacinados en una aglutinante isla de hormigón y humanidad.
A lo largo de todo este tiempo, de una u otra manera este personae aparece en algún momento en charleos y desde siempre me acuerdo y emito su pelicular y penetrante tono de voz con aquello de …“el lirón careto atraviesa nuestros campos en las frías mañanas de invierno”… Y no olvidaré las imágenes del Amazonas donde una anaconda apunto estuvo de comerse la cabeza del protagonista. También de aquella toma, tan comentada en círculos críticos, del águila con el cervatillo en sus garras cayendo en vuelo por el peso del mismo. En la vida uno retiene imágenes, de este hombre a mi me han quedado grabadas estas.
Hoy también me he acordado de las carreras de mi padre para asistir a un homenaje especial sobre el gran divulgador de la naturaleza. He vuelto a escuchar la sintonía y he escuchado con atención las palabras de un discípulo hoy fértil comunicador, Joaquín Araujo, que ha hablado del mundo del homenajeado entre interrupciones de admiradores de este.
Poca gente joven eso si, en la sala abarrotada, y es que hace tanto tiempo ya, que ahora los ídolos ya son otros.

Su hija, presente en el acto, ha anunciado la puesta en marcha de la Fundación sobre el legado del gran comunicador, más en la web.
Araujo ha comentado que después de la Biblia y el Quijote, la obra de Félix, en formatos libros y colecciones de videos es la tercera de los más vendidos en la historia cultural lectora de este país. Ha estimado en mas de 30 millones de ejemplares los que andan esturreaos por millonaria también cantidad de viviendas familiares. También ha dicho de que más que las imágenes era la voz acompañada de una capacidad como divina de argumentar las charlas sin necesidad de guiones. Que para él, el hombre en la radio era donde se le sentía más autentico.

De alguien que supo encontrar la llave para abrir la estima de millones de ciudadanos hacia la Naturaleza y lo que en ella vibra, solo puedo dejar constancia testimonial. La admiración, después de aquellas imágenes en la TV, cultura audiovisual de la buena, para muchos y yo entre ellos, no sería ya  igual cuando nos enfrentamos a los retos que genera nuestra intervención dominante sobre todo lo que se mueve en este hermoso planeta. El Hombre, mejor le pongo la Humanidad, somos todos. Y la Tierra, además, quizás 100 millones de especies con billones de billones de miembros, y los bienes naturales comunes, el agua, el aire, la fertilidad… Hoy, ahora y quizás como nunca, cultura y acción se están haciendo de lo más necesario, sino vital. Feliz Rodríguez de la Fuente será siempre recordado como un amplificador extraordinario del grito de la Tierra.



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