Especial jornada laboral en Madrid (II)





Especial jornada laboral en Madrid (II)

##fechadiario##
El último suplemento Natura
¡ Que le den al hummer y al hummerito !
Ten paciencia, en un pequeño rato
Un hummer rodeado de cicudadanos críticos que se mueven sin ensuciar el aire
Activista bicicritico llamando al orden móvil


(Parte I)

Una cosa que olvidé ayer, si no tienes cerca la expo Hard Rain te propongo los siguiente, pincha aquí para ojearte las imágenes y escúchate parte de la canción de Bod Dylan desde aquí, imagina tu particular jardín botánico y a disfrutar de la visita casolana virtual amenizada.

A la salida de la expo de lluvia torrencial de cultura e imágenes de combate por un mundo mejor, me encuentro con un colega periodista que conoce muy bien el suplemento Natura de un periódico de los muy leídos. Me lleva delante de un almez, árbol singular de una de las ciudades del mundo con más arboles en la calle, más de 300.000 mil. Está a la izquierda de la entrada del museo del Prado, es de lo más grande que he visto en mi vida, está allá igual antes que la pinacoteca, me dice, y vamos, te recomiendo que te dejes caer por su base y sientas tanta potencia vegetal, este árbol impresionante que tanto ha visto y ve pasar, menuda obra de arte natural.

No muy lejos nos sentamos en una terracilla donde tirando de cerveza local intercambiamos pareceres sobre el acontecer socioambiental. En esas que todo es armonía cuando me llevo un susto importante, veo bajar un tanque hummer 3 (el todo terreno mas sucio del mundo, más de 20 litros a los 100 km urbanos, que aparca al lado donde estamos disfrutando de la tarde y charla. Veo bajar al hummerito y como que intento salir del minishock por la sensación de invasión hummer por todos lados, algo intolerable en la sociedad avanzada del cambio climático, pienso. Le comento al colega sobre la acción de la guerrilla eficiente la semana pasada en Barcelona y al poco de decirle que ese montón de metales hechos para gilipollear por la ciudad mientras se ensucia y mucho el aire de todos, además consume lo que 4 vehículos normales, nos sirve para preparar una acción express al más puro estilo americano y con influencias del buen arte de la guerrilla.

No sin nervios y ante la mirada atenta del camarero, dos terracistas y varios curiosos, me coloco detrás del hummer y comienzo a como bombear mientras dejo salir mi ira contra ese jodido todoterreno, el más malo e injusto de todos.

La acción duro poco, ya se sabe, la primera vez pueden los nervios. Visto por los colegas el minivideo grabado, ha habido comentarios diversos, …duro poco; podías haberle dado más fuerte; porque no que agarraste a la rueda… en fin, la simbólica acción con la que se pretende decirle a los que idolatran el tanque o se siente atraídos por su porte, es que le den viento fresco y otras sensaciones menos agradables.

Volviendo a la mesa y echando mano de los últimos sorbos de cerveza veo como el hummer sale y como de un bote me pongo a hacer con el dedo el gesto tan americano del ¡jodete¡ y todo únicamente pensando en que quedara constancia en este diario para que el hummer no pasee por nuestras ciudades como símbolo de ostentación y prestigio sino como un indeseable vehículo conducido por ricos insatisfechos que les importa un bledo tirar co2 y otros tóxicos, por un tubo.

Ya en despedida, veo que por la Castellana suben bicis con gran frecuencia. Me queda una hora y media para coger el tren estrella litera alta y comienzo el ascenso por el gran paseo. No tardo más de unos minutos de iniciada la marcha de ver una de las mayores concentraciones de bicis jamás vista en entorno urbano, esto como sorpresa después del sustillo hummer lo considere un regalo de los dioses ciclistas. Emocionao me meto en la esquina donde cientos de máquinas y sus usuarios se congregan. Pregunto si bajarme de la bici que esto que es lo que es y más uno me dice, estas en la bici crítica. Vaya, la masa critica de Madrid, que alegría.

Comienza a rodar el pelotón y una vuelta a la rotonda de la diosa Cibeles pétrea no me libra de la pesadilla. Con toda el asfalto lleno de coches parados voy y me topo con 2 hummer, si dos, uno detrás del otro, ¡horror¡, esto es una persecución o parecido, hummer me sigue, esta en todos lados, es una pesadilla del cambio climático mental que arrastro. Me bajo y retrato a los coches con sus cochinos y mientras, oigo que alguien me llama. No lejos me encuentro como varios trabajadores de Greenpeace que conozco por ser rostros de opinión, a todos les comento sobre el consumo del monstruo y lo simbólico de tenerlos paraos y rodeaos por cientos de bicis. Cuando se enteran del consumo medio del tanque sin cañón, entiende porque retrato a esos monstruos rodantes polucionantes.

En fin, enfilamos la Castellana y me siento como escoltao por cómplices de las dos ruedas y el aire urbano limpio. Las masas críticas son manifestaciones de reclamación ciclista y reivindicación del asfalto para ir a velocidad mas tranquila y sin ensuciar el aire.
Se celebran una vez al mes en muchas ciudades del mundo, aquí en Madrid es el ultimo jueves del mes. Mas de 500 bicis, me dicen que es el record, y todas avanzando en dirección a Chamartín, ni en mis mejores sueños hubiera pensao del privilegio vivido.
Aquí vídeo de la acción


Me despido en un giro hacia el Barrio del Pilar que hacen los bicicriticos/as, los cláxones no paran y la alegría humana que pide una ciudad más humana positiva no decae. Mientras me voy como pedaleando por el aire hasta Barcelona, la ciudad donde una ordenanza de circulación trata fatal a la bici, putea a los ciclistas de bien mientras que los que la imponen ni por asomo se atreven a tocar a los cochinos, reyes del asalto humano, símbolo de progreso y libertad... y una mierda. Aquí puedes conocer la posición que tiene la Fundación Tierra y aquí como los activistas amigos de la bici recogen firmas para ir al ayuntamiento a pedir ordenar la ordenanza de los ordenantes que nunca van en bici por la ciudad, una de las más sucias de aire de Europa.

Yo me marcho a por el tren, digamos que en mi particular bicitrencritico, como la combinación de transporte más limpia y rápida que puedo realizar entre las dos grandes ciudades. Pero joer, otro hummer se cruza en mi limpio camino, me paro para hacerle un retrato pensando en colocarlo en el corcho para hacerle un ecotabú donde más le duela, esto de lo obsesivo me hará mal al hígado. Aunque tomado el hummer como símbolo personal de lo sucio, inútil, indeseable y contaminador sobre el asfalto ciudadano, mi ira esta justificada cuando leo que un 75% de los españoles vive expuesto a niveles peligrosos de contaminación, que cada año mueren 16.000 personas por la contaminación y que entre 12 y 38 millones de personas viven en lugares donde se superan los niveles máximos de contaminación recomendados por la OMS. Tres de cada cuatro españoles vive en entornos urbanos con niveles de contaminación por encima de la reglamentación y las recomendaciones, lo que provoca una reducción de la esperanza de vida de entre varios meses y dos años. Ésta es la alarmante conclusión del informe Calidad del aire: clave de sostenibilidad urbana, elaborado por el Observatorio de la Sostenibilidad de España (OSE).

Ciertamente Madrid hoy ha sido entre todo lo bueno: una expo sobre el desastre que hemos montao, un árbol que da lecciones, 500 ciudadanos reivindicando el aire limpio desde sus máquinas verdes y elegantes y la buena compañía de trabajadores por un mundo más justo, ha sido un regalo. Aunque también hoy ha sido como una pesadilla todoterrenal inolvidable.

Con un bocata acompañado de cerveza local 00 me nutro para poco después pasar una noche redonda sobre ruedas de acero y durmiendo de un tirón, quizás de felicidad y sin asomos de ningún hummer en sueños, llego tempranito a Barcelona. Nada mas salir de la estación de RENFE, miro a un lado y otro por si acaso, que bien, ningún maltodoterrenoinutil a la vista, menos mal. A la oficina a desayunar y a entregarle la energía vital a otro día de vida en un mundo emocionante e incierto.




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