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Éxtasis solar energético





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Éxtasis solar energético

 
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1. Ajustando la latitud, mano a mano
2. Niveles, milimetros, calidad germánica
3. Tubos de vacio de la cubierta solar térmica de la Casa del Sol

 

 

Estos días ando en una nube solar que me transporta de un sitio para otro, y en donde me encuentro como en un pleno y curioso éxtasis, que a pesar de andar cansao, me mantiene alegre y to pa lante.

Y es que no recuperado de la euforia del Encuentro Solar y todavía influido por los rayos del sol de Benicarló, me ha tocado ir de ayudante para ajustar el reflector Scheffler de 8 metros cuadrados que el Museo de la Ciencia y la Técnica de Terrasa viene alojando desde hace unos meses.

Claro, la visita ha sido especial, y es que han llevado al sitio al papá del artefacto, Wolfgang Scheffler, ese físico energético solar excepcional. Ha conocido el lugar y las posibilidades que se abren para la experimentación y visualización de una de las máquinas solares más sorprendentes que he visto en mi vida. Este reflector solar rinde 3000 vatios de potencia media, genera 1000 ºC de temperatura de trabajo, con lo que diseñado para  la cocción solar, al ponerle una olla de 35 litros echa humo a una velocidad sorprendente cuando el sol brilla.

Y lo mejor es que todo ello está realizado con cálculo de precisión y método científico. Sin embargo, este reflector se construye con soldador y cuatro herramientas básicas, espejos y perfiles de hierro. Aunque requiere unos buenos conocimientos se puede fabricar en cualquier parte del mundo.

Los materiales suelen estar disponibles hasta en los lugares más necesitados del planeta, y en manos de la gente, una vez asimilado y practicado el conocimiento que imparte Solare Bruecke con Wolfgang a la cabeza, la soberanía energética para cocinar, hornear y también para generar procesos de vapor, queda disponible para la gente. Sólo precisa de Sol, de momento la más democrática, solidaria y garantizada de todas las fuentes de energía.

Wolfgang y su equipo, con Marta Pahissa coordinando (ella es una de las mujeres más expertas del mundo mundial solar en la tecnoScheffler) se han pegao varias horas ajustado, nivelando y pensando en como hacer el montaje perfecto. Norte geográfico, latitudes, lastre, direcciones del viento, y más, todo lo han valorado con detalle. Intuyo que comienzan los meses definitivos para que uno de los pocos grandes reflectores Scheffler que hay en Europa entre en funcionamiento para sorprender, cautivar, educar y seducir en temas de energía y economía solar, de una forma directa y contundente.

Cuatro horas de alta intensidad humana y solar (y yo sin sombrero) me han dejao como en el nirvana. Un viaje colectivo a la gran ciudad y una comida en comedor curioso me han devuelto al comienzo de la semana laboral.

Pero casí me olvido, y al recordar he reactivado la líbido energética. Hoy por la tarde, las gentes de Ecoserveis han celebrado los 25 años de la organización del primer Día del Solar en Catalunya. Han reunido para la ocasión a amigos y simpatizantes para enseñarles, todavía en obras pero ya ocupándose, la Casa del Sol. Se trata de un edificio de la arqueología industrial que curiosamente fue la Frabrica de Gas de Barcelona. De la mano de amantes del Sol el edificio se ha rehabilitado con criterios de sostenibilidad para albergar diversas empresas y entidades de la economía solar.

Unas cocas típicas de San Pedro y un vino dulzón me han sentao divino.
Con Sol de atardecer y a punto de quedarme dormido en una esquina, la visita comentada a la magnifica terraza con fachada solar fotovoltaica y pérgola solar térmica con curiosas vistas de la BCN del litoral, han sido el colofón. No he tardao mucho en despedirme y encaminarme hacia el catre en casa, y es que hoy ya no puedo recibir otro imput solar, el día ha sido demasiado y los placeres hay que moderarlos.


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