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La luz desaparecida de las luciérnagas

actualizado: 
20/06/2016
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Las luciérnagas son escarabajos, (Lampyridae), de la superfamilia (Cantharoidea). Alrededor del mundo se calcula que hay más de dos mil especies de luciérnagas, casi todas ellas viven en las zonas tropicales y subtropicales. Sólo unas pocas especies se encuentran en Europa. En España (en la revisión de los coleópteros del Paleártico, Geisthardt de 2007),  se han identificado  8 especies, 12 especies para Francia, 19 para Italia y 14 para Grecia. También existe una tabla de identificación básica de luciérnagas presentes en la península ibérica (gracias al magnífico proyecto portugués Pirlilampos):

Imagen de una hembra (arriba) y de un macho (abajo) de un ejemplar de la luciérnaga europea. La ilustracion no está a medida, puesto que el macho és algo menos de la mitad de la hembra.

-Lampyris noctiluca, (Linneo 1767).
-Lampyris iberica, (Geisthardt, Figueira y De Cock, 2008).
-Lampyris raymondi, (Mulsant & Rey, 1859
-Lamprohiza mulsanti (Kiesenwetter, 1850)
-Nyctophila reichii, (Jaquelin du Val, 1859)
-Nyctophila heydeni, (Olivier, 1884) sólo en Baleares
-Phosphaenus hemipterus (Goeze, 1777):
-Pelania mauritanica (Linneo, 1767)

El rasgo característico de todas las especies españolas es que la capacidad de bioluminiscencia se expresa sólo en las hembras y en concreto se produce en los últimos segmentos de su abdomen, los cuales resultan brillantes en la oscuridad. Esta capacidad bioluminiscente está ligada pues a la atración sexual de las hembras, cuyos ejemplares no tienen capacidad de volar como los machos. Las hembras no tienen alas (son ápteras) y con aspecto de larva, aunque en algunos géneros pueden apreciarse pequeñas alas vestigiales. En Portugal, encontramos la especie Luciola lusitanica, que tanto los machos como las hembras tienen el mismo aspecto de escarabajo y ambos producen luz.

La capacidad de bioluminiscencia la producen unas células situadas al final del abdomen que contienen un ingrediente especial, la  luciferina, esta substancia reacciona con el oxígeno suministrado a través de las tráqueas y entonces la reacción química que se produce emite luz. El oxigen que llega a las células bioluminiscentes està regulado por impulsos transmitidos a lo largo de las fibras nerviosas, por lo que la luciérnaga puede arbitrariamente emitir o no luz.

Otras células, del abdomen contienen cristales de ácido úrico que reflejan y amplifican la luz. Gracias a esta capacidad de emitir luz, las hembras atraen a los machos luciérnagas. Como hemos dicho las hembras no pueden volar y tienen un cuerpo blando alargado. Los machos como la mayor parte de los escarabajos si pueden volar y son de menor dimensión.

Las luciérnagas aman la humedad, por lo que se asientan sólo en áreas algo húmedas y las hembras son depredadores que se alimentan de las larvas de invertebrados, especialmente de pequeños caracoles y babosas (se calcula que durante el desarrollo de una larva de luciérnaga, esta puede comer más de setenta caracoles). De ahí que sean muy beneficiosas para la agricultura, siempre y cuando no se utilicen pesticidas. De hecho hay pruebas que cuando un campo se cultiva con agricultura ecológica, al cabo de unos años vuelven a aparecer las luciérnagas que habían desaparecido por el uso de agroquímicos.

Las luciérnagas eran una fuente de gran placer hace años en nuestro país. Algunos niños las ponían en tarros de cristal, donde estas emitían luz hasta morir por falta de oxígeno. No duraban ni una noche en el bote. Otros aprendimos que estos delicados bichos eran mucho más interesantes colgados de un arbusto como si fueran seres de otra dimensión.  Hoy ya no se capturan pues, las luciérnagas se ven muy raramente lo cual no hace sino constatar la evidencia planteada por los científicos. Las luciérnagas se están extinguiéndose en el silencio de la noche.

En la oscuridad de la noche, nuestras luciérnagas van desapareciendo como la mayoría de los insectos. Además de estar afectadas por la mortalidad causada por el uso de pesticidas, en estos animalillos se añaden otros factores letales como el incremento de la iluminación artificial nocturna (que es aprecia en las imágenes de satélite de nuestro planeta) y la destrucción de su hábitat natural.  Hoy la luciérnaga no es más que una víctima de nuestro estilo de vida insostenible.

Sería importante promover proyectos de ciencia ciudadana que sirvan para conocer un poco más estos insectos y además alertar sobre la problemàtica de la desaparición de las luciérnagas. En nuestras latitudes, estos bichitos se observan sólo en verano, desde finales de junio y hasta principios de agosto. Los adultos viven escasamente una semana.

Dada la alerta que existe sobre las luciérnagas, algunos científicos lanzaron una llamada internacional (Declaración de Selangor) para impulsar su protección. En este documento se destaca que la capacidad de estos insectos para producir luz no ha sido suficientemente enfatizado a nivel científico y que es urgente garantizar la conservación de todas las especies de fireflyes.

En síntesi, los expertos advierten que las poblaciones de luciérnagas están disminuyendo en todo el mundo, y hay una necesidad urgente de conservar sus hábitats. La protección de los hábitats de las luciérnagas contribuye a la conservación de muchas otras especies de nuestra vida silvestre y, sin duda, contribuyen a una mejor calidad de vida para los seres humanos.

La trampa de las lucecitas solares de jardín

En los entornos rurales y urbanos una de las peores acciones contra las luciérnagas son las lamparitas solares que se colocan para señalar caminos. Estas lamparas, especialmente, las que están cerca del suelo, atraen a los machos confundidos por su luz y, pensando que es una hembra malgastarán su energía cortejando a una luz artificial. Esto hace perder oportunidades para el acoplamiento y amenaza, por tanto, también a la viabilidad de la especie. Durante los meses críticos de su reproducción (de primeros de junio a princpios de agosto) deberíamos apagar estas luces exteriores en nuestros jardines, especialmente, en los ámbitos más rurales y urbanizaciones.

Ha llegado el momento de recuperar la memoria histórica cuando en los entornos rurales, las luciérnagas nos acompañaban en las noches de verano.

Más información sobre las luciérnagas en: La vida de las luciernagas