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Laica Purísima la Más Limpia de Todas las Maquinas y oleeeé





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¡¡ Laica Purísima la Más Limpia
de Todas las Maquinas y oleeeé ¡¡

 
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1. Bicioso marcando la ruta
2. Pareja de "urbana" bici
3. El bicisidecar de Amadeu y stand
4. Pasión por la bici y el tranvía
5. El granate sillín Duopower



 


 


Nada más levantarme de la cama y mirar por la ventana, mis primeras oraciones han sido para agradecer a la física y a la química ambiental el supremo privilegio de andar más o menos bien de salud, intentar casi siempre mantener la contentura y lanzar un ¡¡soleluya¡¡ por el regalo de un cielo azul impoluto iluminado por un sol que, al estar la ventana en la cara norte del bloque, no veo directamente pero que sé que anda ya dándole marcha al mundo.

Ya en el curro, no resisto la tentación y algo así como una voz de la dimensión etérica me sugiere que en la hora del tentempié me extravíe del camino. Abducido por ello, al rato bici dale que dale y me enfilo a la Plaza Catalunya. Y es que es de obligado y respetuoso cumplimiento para todo devoto de la bici rendir honores a la laica máquina y por lo menos una vez a año visitar el efímero altar que se monta por la congregación de la Comissió Cívica del Vianant (peatón) y de la Bicicleta para que todos los creyentes y también los que todavía no lo son, confirmen y encuentren sentido a su movilidad de la forma más sostenible, saludable y relajante. La divina movilidad con la más verde de todas las máquinas, la adorada por muchos, la suprema y frugal bicicleta.

Ha reconfortado mis sentimientos al encontrarme con las instalaciones de la Semana de la Bicicleta, en un día radiante y placido. Y de forma respetuosa he recorrido el lugar, atento a las señales que de los iconos e imágenes me pudiesen llegar.

Lo primero que he hecho es confirmarme como ciclista urbano, y ha sido de la siguiente forma:
Después de marcar sobre una mapa de la ciudad el recorrido habitual que realizo con la bici, un biciorientador me ha invitado a que eligiera un lugar entorno al stand que me agradara. Bici en mano y con cierto nerviosismo me he colocado frente a unas estampas de anteriores visitantes del lugar. Me ha indicado que me relajara y que buscase una o varias palabras que identificaran mis sentimientos hacia la adorable maquina. Me ha sugerido que lo apuntanse en una pizarrilla. Una fuerza interior extraña, como un calambrillo, me ha hecho escribir rodar hacia la sostenibilidad señalando con el dedo las estampas. Visto al cabo de un rato, se puede parecer a una señal divina indicando que la sostenibilidad pasa por la universalización del uso de la bici. Una sonrisa y ¡¡toma flash¡¡, he quedao inmortalizado para el resto de la vida o por lo menos hasta que se pierda el archivo de la cámara digital. Y es que a todo el que viene con la máquina y se somete a la confirmación le piden que se retrate para un bello proyecto de ciudadanos con sus bicis y sus sentimientos escritos hacia ellas, es la genuina exposición interactiva de Barceloneses con Bicicleta. ¡¡Atención, no te la pierdas¡¡ Allá te están esperando, a ti y a tu compañera rodante. He dado las gracias por el haberme facilitado el bicicamino más recto en mi confirmación biciclera y he seguido con la emocionante visita al lugar. Y una cosa, como se suele hacer con los fieles, hay premio. Una práctica pinza para recogerte el pantalón durante el pedaleo.

Las enseñanzas de la simbólica Iglesia de las Dos Ruedas y la Alegría están esparcidas por la amplia acera. Algo parecido a 12 Ángeles metálicos, despliegan los buenos consejos que la orden pedalera lanza a sus seguidores. Seguridad, convivencia, infraestructuras, movilidad, cultura, participación, objetivos... Se trata de la exposición Barcelona, Ciudad de Bicicletas que muestra lo que se esta haciendo en la ciudad a favor de la bici y lanza un montón de razones para que cada uno de nosotros prediquemos cada día con el ejemplo.

Estar un rato en el lugar me ha permitido enriquecer mis conocimientos bicicleteros urbanos. Ha llegado al lugar una pareja de guardias urbanos a pedales de sus bicis "urbanas" y con vestimenta profesional. Me he enterao que en algunos distritos patrullan cada día. En la zona centro son dos parejas por turno, o sea 8 urbanos a pedales. En otras zonas de la ciudad es durante el período estival cuando realizan sus labores. Mientras se confirmaban, les he tirao un retrato. Luego ha llegado Amadeu, con su espectacular bicicleta con sidecar y sus dos perrillos. Parece que se lo pasa de lo lindo paseándolos y disfrutando de su limpio medio de transporte y disfrute urbano. Me dice que mucha gente le pregunta sobre tan curiosa y práctica utilidad, y con orgullo comenta que ya lleva más de 20 años utilizándolo y que cada vez esta más contento,... los perrillos hasta presumían.
 
Un rato después ha aparecido otro ciclista urbano curiosillo, de profesión mensajero. Comparte su adoración por la bici con el rodado tranvía, al que defiende con pasión inusitada. Ha enseñado su bici, que es de las clásicas con frenos de varillas y la tiene en perfecto estado de revista. Tiene un timbre especial que se activa con el rozamiento de la rueda y un faro de alta tecnología que saca impulsos eléctricos desde un minialternador instalado en el  eje de la rueda. Mira si tiene pasión por el tema que llevaba en su mochila una maqueta de tranvía de los antiguos que corrían por la ciudad. El paisano también se ha confirmado, y sus sentimientos escritos se salían de la pizarrilla. Y es que en un rato me lo he pasao bicibomba viendo parte de la diversidad humana creyente en la santa máquina verde.

El espacio no me ha dejado de sorprender. Como taburetes tienen unos cómodos e innovadores sillines de bicicleta, claro. Uno de ellos resulta que es el Duopower, el mismito modelo en el que yo coloco mis posaderas liberadas de rozamientos y presiones. El Duopower va divino, doy fe de ello. Si pasas por allá podrás mínimamente sentir algo de las nuevas sensaciones y grandes ventajas para la salud que este invento ofrece. El fabricante comenta que pueden necesitarse hasta 10 días para adaptarse y disfrutar del cambio.

Y para acabar contando impresiones de tan devota visita, que se sepa que también hay un servicio de Inspección Técnica de la Bicicleta (ITB), que es gratuito mañana miércoles, y donde los ciclistas podrán dejar su bicicleta por la mañana y recogerla por la tarde con una valoración del estado del vehículo y una revisión general de la misma. Y aquí no acaba el tema, y es que en una fiesta mayor en honor de Nuestra Laica Bicicleta no puede faltar el sarao para los más pequeños con juegos infantiles y talleres de mecánica el sábado por la mañana. Dos salidas nocturnas, para los propensos a pecadillos y además la retirada de un carné que otorga la asociación Cor Eixample, que permite sumar puntos de descuento en muchos establecimientos de este distrito de la ciudad siempre y cuando uno vaya a comprar en bici. En fin, todo para eliminar las excusas que puedan poner los no bicicreyentes.

Justo enfrente del espacio de celebración está uno de puntos que el Forum de las Culturas ha destinado al alquiler de sus bicis. Un autobús obsoleto transformado en parking almacén rodante me ha parecido un aprovechamiento estupendo, aparte de lo simbólico. Por cierto, 4,5 € la hora me parece un robo y una falta de consideración a la cultura del pedaleo. Eso por parte de quien lanza el mensaje publicitario rebosante de la palabra sostenibilidad. Claro que aquí, quizás la sostenibilidad sólo sea para los más ricos.

Me he despedido. Pero vuelvo estos días a la Fiesta Mayor de la Laica Purísima la Más Limpia de Todas las Maquinas y oleeeé. Claro, que si no estás cerca de Barcelona, puedes apuntarte como la gente de aquí hace sus celebraciones y quizás en tu localidad puedas evocar festiva y activamente el que también se celebren fiestas mayores para todo lo que sea sostenible, que cada vez es más necesario.  

¡¡BICILUYA¡¡  ¡¡BICILUYA¡¡


¿Porqué éste diario?