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Lo que pueden dan de sí unas garrafas de plástico recuperadas - Recicreacción I





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Lo que pueden dar de sí unas garrafas de plástico recuperadas - Recicreacción I

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1. De la basura al juego
2. Laboriosas transformaciones
3. Práctico recogedor
4. Dándole al cloc-cloc
5. Canasteando
6. Sembrado ilusión
7. Reciclado bodegón


Aquí te presento una nueva serie en la que iré colocando ideas sencillas para crear reciclando lo que otros tiran y sobre todo pasarlo bien. Haré lo posible para no presentar chorradas y sí artefactos y detalles de cierta utilidad para que tú, si te apetece y te hace falta, puedas conocerlas y aplicarlas llegado el caso.

Recicreacción es para mí un espacio donde volcar esas dosis de creatividad que desde pequeños vamos acumulando y que el día a día adulto, tan intenso y rápido, nos hace quizá olvidar a muchos. Que te lo pases bien cultivando el arte del reciclado y creando, cuesta poco o más bien nada, te alejas del consumo creado por otros, sólo ganas. Y tiempo hace falta, y yo lo considero bien empleado.

Además luego con algunos montajes puedes jugar, que no sólo es divertido, es también importante para nuestro desarrollo y bienestar. Y no te olvides de que además, los niños y niñas aprenden a cada instante, de las enseñanzas de quienes los cuidan, de los que les rodean, del ejemplo de los demás, de las cosas que les suceden.

El juego es una de las experiencias más intensas de la niñez: a través de él se aprende a compartir iniciándose en el convivir en comunidad. Jugando las emociones son intensas y la creatividad se desarrolla al máximo. Tal vez esto muchos de los agradables recuerdos de la infancia se relacionan con ellos, al igual que permiten el desarrollo de habilidades, actitudes y valores que perduran durante toda la vida. Sirva esto para darle a las actividades recicreácticas valor puntero en los objetivos del divertimento y la cultura sin mediar dinero en ello.

Hace tiempo que siento como dolor cada vez que veo en la basura callejera preciosas y útiles garrafas de plástico. Imagino lo valiosas y apreciadas que serían allá donde tener a mano un recipiente no es tán fácil. En la ciudad donde vivo hay suficientes iglús amarillos para desprenderse de esos contenedores de agua viajera, pero cuando no están cerca de personas mayores o pasotas, acaban junto a la bolsa de basura. Un montón de millones de litros de petróleo convertidos en moléculas plásticas, tirados continuamente con suerte y lo menos a la revalorización de residuos, y sin suerte y lo más, al vertedero o la incineradora.

El otro día, en plena busca y captura me encontré con tres garrafas de 5 litros, con sus hermosas asas atadas al cordel de la bolsa de basura. No tardé ná en hacerme con ellas y ahora y aquí, te cuento lo que en un rato me he ido haciendo con estas.

Recogedor y pala para hacer castillos en la arena
Córtese con destreza y cuidado una garrafa de 5 litros de forma rectangular en su base y según la imagen de al lado. Y listo, a realizar con ello labores de recogedor o si te da por jugar a construir castillos de arena en la playa, pues tienes no una pala, más bien un palón.

Cloc/cloc profesional

Elíjase entre la amplia oferta callejera y contenedora garrafas del gusto y medida apropiados para los ecojugantes (jugadores ecoelegantes), córtese con cútex o tijera y sumo cuidado la parte baja de una garrafa y a la asa átese un cordel (más mérito si es recuperado – al deshacerse de zapatos y zapatillas porque ya no hay quien ande con ellas por sus desgastes al límite, sáquense los cordeles, únanse con nudo sencillo y guárdense para el momento adecuado de reuso), désele más medida al cordel que la que hay entre la altura de cintura del jugante y el suelo y en su extremo átese el objeto a encestar (úsense siempre materiales que ante los posibles impactos con el jugante no precisen de atención médica, por ejemplo son recomendables varios tapones de garrafas recuperadas o mejor unos calcetines embolados pero eso sí, siempre lavados). Ala, a jugar practicando con habilidosa destreza. Si al quinto intento no la cuelas, mira, te sientas, respiras hondo y vuelves a probarlo, ánimo.

El divertido y habilidoso juego de canastera al vuelo

Hágase lo mismo que en la anterior propuesta, pero en vez de una es preciso hacerse con dos como mínimo y hasta cien será seguro más divertido. Hágase con dos pares de calcetines, siempre lavados, un embolado, y a la, a ver quien lo tira más alto y quien es habilidoso para recogerlo en la caída. Háganse círculos a partir de cuatro y tírense la bolacalcetines entre los jugantes (recuerda jugadores/as ecoelegantes), bien alto siempre y con distracciones, más divertido siempre. Una vez dominado el arte y para seguir progresando sin fomentar la competición, que de eso ya esta nuestro mundo lleno, dense todos los jugantes la vuelta y solo con giro de cabeza indáguese en la trayectoria del bolón, cuando esto también esté superado ha llegado el momento de rozar el límite, haciendo uso del olfato (aquí es interesante que los calcetines no se hallan lavado) tápense los jugantes los ojos con una cinta y ala, aquí de frente o de espaldas da igual, es difícil que en este punto se puedan obtener resultados satisfactorios, eso sí, el divertimento está garantizado, oye y si llegado el caso y conociendo lo habilidoso que son algunos humanos se consigue canastera con más de tres tiros a 5 metros de distancia entre los dos puntos, llámese a un programa de TV de esos que dan premio a lo extraño e increíble, por que chicos, os lo habréis ganado.

Recomiendo los dos juegos para todas las edades y supremo cuando a ellos juegan el máximo de generaciones, razas y condiciones.

Tus semilleros maceteros, únicos
Acábese la jornada garrafera recicreactiva acercándose a la tierra.
Aprovéchense las bases cortadas para los anteriores artefactos canasteros para colocar un buen sustrato y plantar dos semillas, en una flor y en otra una hortaliza. Una para agradecerle a la vida su presencia y el divino don de la biodiversidad y otra por la paz anhelada entre humanos y de estos con las demás especies. Y las dos colocadas en el alfeizar de la ventana soleada, puedes convertidas en tu personal homenaje al juego de la vida. Pero una cosa, no te olvides de regarlas.

Ya te digo en que breve seguiré reciclando, creando y accionando, o sea recicreactivándome, todo lo que se me ocurra y pueda. Y si tú quedas enganchad@, no te olvides de decirme por qué espacios creativos te desenvuelves, tú con tus garrafas.



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