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Mi activa colección de bombillas de bajo consumo (I)





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Mi activa colección de bombillas de bajo consumo (I)

 
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1. Lámpara de lujo con BBCs como coronada reina de la eficiencia
2. Una parte de mi cole
3. Virguería en iluminación eficiente



 


 


La afición del coleccionismo es una tentación en la que muchos humanos caen alguna vez en su vida. Algunos la convertirán en pasión durante toda su existencia. Parece ser que para empezar a coleccionar cosas, cacharros o tonterías, septiembre es un buen mes. Postrado ante la TV en alguna de las calurosas noches de este poco soleado mes de agosto, me han llamado la atención los continuos anuncios para tentar al consumidor de publicidad televisiva y emociones dispersas. Desde relojes de pulsera replicas de afamados, coches de carreras de rallies en miniatura, de motos y de coches de bomberos, de vehículos accionados por radio control o de aviones de guerra hasta todo lo que hay que saber para ser el crac de la familia en lo referente a PCs. Parece que septiembre es como la llamada al consumidor machote.
Lo cierto es que no recuerdo haber visto mucho referido a las casitas de muñecas o relojes decorativos en porcelana, y me alegro, aunque una propuesta era la de los abanicos, seguro que made in China de la barata. Lo cierto es que tampoco me he tragado el escaparate de todos los canales por lo que es seguro que mi balance de la oferta para noveles coleccionistas consumidores no puede ser completo.
Una reflexión: acumular, esa es la cuestión. Acumular sensaciones, ilusiones, incluso algún perfil de frustraciones de tiempos pasados, reflejadas en nuestros gustos de almacenistas mientras la capacidad de producción del capital natural de los recursos de la tierra dejó hace muchos años de ser sostenible. En fin, a lo mío.

Pues si, yo también caí en su día, aunque no lo hice con sellos, monedas y chapas o con el perfil de lo anterior, por considerarlo poco gratificantes. Sí, empece con minerales, y yéndolos a buscar, que esto era lo emocionante. Acabó la afición cuando comenzaron las dificultades de la vida de los mayores. Sin embargo, algo de aquella belleza y recuerdos queda en alguna de las vitrinas de la familia. Para mí, me queda aunque poco, parte del conocimiento de ese mundo tan fascinante.

Ya hará unos años, quizás una decena, me dio por adquirir, coleccionar y guardar bombillas de bajo consumo, (en adelante BBC). Aunque vista la dinámica lo mío más que una colección es un almacenillo temporal de modelos diversos.
Del principio guardo una de las primeras bombillas compactas, por cierto fundida, que es algo así como un fluorescente con reactancia minituarizado y encapsulado. Eran caras como todo lo nuevo, y se recomendaban para lugares donde las bombillas estaban largo tiempo encendidas. Con ese modelo, recuerdo un estudio de costes económicos que hizo Greenpeace, en relación a una vida estimada de 8.000 horas y sustituyendo al mismo consumo de energía con bombillas incandescentes (las que queman si las tocas), más o menos se ahorraban a lo largo de la vida de la BBC hasta 40 euros de los de ahora.

Pero, lo realmente interesante es que ello sirvió para encender de nuevo mi pasión de coleccionista, aunque atípico. En esta ocasión la afición fue impulsada por el enorme ahorro de energía que representaban: la misma iluminación y 5 veces menos de consumo eléctrico, o lo que es lo mismo 20 W de BBC igual a 100 W de incandescente.
Por esta razón para mí, las BBCs son las simbólicas y activas reinas de la sostenibilidad energética, y coleccionarlas es todo un gesto de modernidad ecológica y oleeé.

Como todo sector en expansión, la oferta de potencias, formas y tamaños para las roscas comunes ha ido aumentando y sigue. Mi colección se iba incrementando con las nuevas bombillas de arranque electrónico, que eliminaron peso, consumos y materiales respecto de los primeros tipos, arriba comentado. Digamos que el paso fue disponer de bombillas eficientes que también lo son en el consumo de recursos. Y cierto es que cada vez son más económicas. Las leyes del mercado no fallan, aumenta el consumo, aumenta la producción, bajan los precios. Al principio las BBCs eran made in Europe, hace ya unos años muchas son made in Republic of de People Chine.

Hubo una lectura que me causo impacto, en el libro Factor 4, duplicar el bienestar con la mitad de los recursos, lectura de obligado cumplimiento para osadas y emprendedoras gentes. Este libro, en realidad, un encargo del Club de Roma, mencionaba en uno de sus 50 ejemplos para una industria sostenible, que siempre es más barato invertir en fábricas de eficiencia energética, como en el caso de las BBCs, que hacerlo en centrales térmicas para generar la electricidad de una sociedad e iluminación ineficientes.
Desde que Edison parió la bombilla eléctrica, llevamos como unos 125 años tirando energía por un tubo para iluminarnos. El 80% en calor, el 20% restante en iluminación. Afortunadamente, las BBCs están cambiado el rumbo energético luminoso, menos mal.

En mi cole dispongo de modelos con los tubos a la vista, de diversas potencias, 7, 11, 15, 20 vatios. Tengo también bombillas con globos (se las criticaba por falta de estética, ...pues toma ya), y últimamente no cojo de gozo al irme encontrando virguerías luminosas, bombillas tipo vela, o miniaturas para lámparas de mesita y apliques, incluso hace poco descubrí lo mínimo de lo mínimo, una bombilla de 7 vatios plana y encapsulada como alternativa a los focos halógenos. Existen también el tipo circular, que es como un tubo fluorescente doblado en forma de circulo. En fin, un mundo inacabable...


¿Porqué éste diario?