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Mirando el mundo





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Mirando el mundo

 
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Ventana con vistas del artista por la Tierra Krahn

 

 

Cada día, camino de mi espacio de trabajo y sobre una repisilla, me encuentro el libro que ya comenté días atrás y que tengo previsto, insisto, que me acompañe durante todo el año, 366 días para reflexionar sobre nuestra Tierra.

Las ideas, pasiones y gestos que aportan las imágenes de este libro podrían llenar estas páginas cada día. Para dejar constancia del sabroso destilado que rezuma de este libro comento lo visto esta semana.  El 22 de enero tocó el cementerio de barcos de Kerhervy en Francia. Me enteré de que el 40% de la flota mundial de navíos tiene más de 15 años y suman el 80% de los naufragios accidentales. Aunque la edad no es lo determinante. En los barcos antiguos los armadores se las apañan para ahorrar lo que pueden, tanto en material como en preparación de la tripulación, dando como resultado que el 80% de los naufragios estén causados por errores humanos. Inevitablemente el Exxon Valdez, el Prestige y tantos otros desastres ecológicos aparece en mis pensamientos.
El día 23 me encontré con un bosque de frondosas boreales donde se mezclan un arco iris vegetal con las hojas de cerezos silvestres, abedules y álamos de zonas templadas. También a vista de pájaro, pero en dos dimensiones, visité este bosque situado en Saint-Hyacinthe, Québec, Canadá. Me anima que más de 50 millones de hectáreas, el 12% de los bosques canadienses, están protegidos de la locura humana. Pero, ¿cuánto debe faltar para que lo estén todos, su gestión sea sostenible y podamos seguir usando responsablemente esa energía solar concentrada en biomasa?  Aunque no hay duda que dónde hace más falta la conservación forestal es en los ya pocos bosques primarios tropicales que quedan...
El 24 vi como unas barcas de buscadores de oro en el río Caroni, Venezuela, van dejando la estela de sus lodos de limpieza sobre las azules aguas que van repletas de considerables dosis de mercurio. Del oro y su huella ecológica hablo otro día. El 25 aparece una imagen de los contornos del lago salado de Birket Maraqi, en Egipto. El texto informa sobre el desigual reparto del agua dulce en el planeta y de cómo mucho de este elemento, más precioso y vital que el oro, va reduciendo sus calidades por las contaminaciones varias de las actividades humanas.
El Rancho Highlands, en Denver, Colorado, es como un esqueleto enorme de serpiente multicolor, donde las casas pareadas se agolpan formando una telaraña que parasita el paisaje. Debido a este modelo de ocupar el territorio periférico de las grandes ciudades se precisa sin remedio del automóvil. Advertencia a los planificadores mundiales: no podemos permitirnos este lujo insostenible. En EUA con el 5% de la población mundial producen el 25% de las emisiones de CO2 planetarias.
Mira por donde, para mañana aparece la plaza de toros de Sevilla en plena faena, ¡¡olé o no olé¡¡. Desde el 1997 y según el tratado de Amsterdam, los animales son seres sensibles y se nos impone la necesidad de respetar su bienestar. La tauromaquia: arte o circo, carnicería o tortura. Está claro que aquí tenemos una asignatura pendiente.

Atisbar el mundo, con buenos ojos y críticas visiones, me ayuda a seguir avanzando en mi camino hacia la frugalidad.


¿Porqué éste diario?