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Nuestra arma es el ahorro feroz

11 de Enero 2011. Ha llegado la hora de pasar cuentas anuales con el planeta (como ya hice del 2009). Vivo en un apartamento de 55 m2 en el que intento llevar una vida ecológica y simple a la vez. Pero reconozco que me dan envidia no poderlo hacer en una de las 26.000 viviendas ecológicas que constan en el Alemania. En la página Oekosiedlungen se encuentra una lista de más de 183 promociones urbanas con un total de más de 26.000 viviendas construidas en los últimos 30 años con estrictos criterios ecológicos y de sostenibilidad (y especialmente, en Freiburg). En fin, un sueño como cualquier otro, aunque uno también duda de si este modelo de "vida sostenible" sería viable para todos. Más bien, la vivienda debería ser un bien del que fuéramos usufructuarios y no propietarios o arrendatarios. Pero, no vamos aquí a insistir en el pelotazo constructivo que ha puesto a casi todas las cajas de ahorros en serios apuros. Bueno, a todas, no. Una de ellas, por ejemplo, de pequeño tamaño (para que no digan que sólo lo grande puede sobrevivir), está más que saneada y goza de buena salud; todo un ejemplo.

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Debemos pesar todo lo que hacemos y así seremos conscientes de lo que debe soportar nuestra Madre Tierra. Foto: Fundación Tierra.

Mis cuentas vitales son sólo un ejemplo de intentar ser conscientes de lo que gestionamos en nuestra vida. En el 2010 gasté 679 kWh, un 10 % más que el año pasado (la media por habitante en el área metropolitana de Barcelona es de 1.444kWh). La causa: el 2010 ha sido el año más frío registrado en España desde 1996.  Sin embargo, el mundo se ha calentado en este mismo año más que nunca (el 2010 será en la Tierra uno de los tres años más calurosos desde 1850, cuando se empezaron a registrar las temperaturas). Aunque la temperatura media en la península ha sido de 15,66 grados, que es el valor más bajo desde 1996, el último decenio ha sido el más caluroso de la historia, con varios años en los que en España superó los 16 grados de media anual. No es una excusa, pero eso también repercutió sobre el consumo del agua caliente sanitaria al contabilizarse un número menor de horas de sol. 

El consumo de agua también se ha incrementado respecto al 2009 hasta alcanzar 13,2 m3. Este incremento respecto al año pasado no es significativo pues, en el 2009 me ausenté más de un mes fuera de casa por vacaciones, cosa que este año no me he movido (cosas que conlleva la crisis). En el 2010 mi consumo diario ha sido en cualquier caso sólo de 36 litros día a los que puedo sumar los consumidos en los espacios laborales y que calculo en unos 20 litros día, o sea, un total de 56 litros/día. En cualquier caso es una cifra de consumo directo de agua muy por debajo de las estadísticas oficiales de la media poblacional. El área metropolitana de Barcelona que es la que menos consumo doméstico de agua tuvo durante el 2009 en toda Europa, se consumieron 108,4 litros por persona y día, un mínimo histórico por debajo incluso de la registrada durante la sequía del 2008, cuando cada habitante consumió diariamente de media 109,4 litros. En fin, esto da una idea de que todavía tenemos capacidad para rebajar el consumo de agua.

Algún día nuestros políticos entenderán que en las comunicaciones terrestres, los trenes de media velocidad es el transporte más sostenible. Foto: Fundación Tierra.

Mi sistema de transporte urbano diario y de ocio se realiza en bici. Entre las dos que tenía hasta finales de año he recorrido los 2.830 km por vías urbanas o rurales. Este dato es el resultado del registro de los cuentakilómetros que llevo incorporados en cada una de ellas. Lamentablemente, por el hecho de estar un mes en la ciudad en realidad he recorrido más kilómetros, pero durante casi cuatro semanas tuve mi citybike parada por una avería en el sistema de pedaleo Rotor que tuvo diversos avatares antes de poderse reparar. Mientras estuve usando una de reposición que me dejaron amablemente en mi taller mecánico. En cualquier caso según la calculadora de CO2 he evitado alrededor de 70,8 kg de CO2 al no utilizar el transporte público ni el coche, salvo en contadas ocasiones. Pero lo más remarcable de este año 2010 es que he perdido la manía de no mojarme yendo en bicicleta. Los días lluviosos fueron más seguidos que hasta donde recordaba lo cual a la primera serie de tres días lloviendo decidí que no tomaba la alternativa del transporte colectivo como habitualmente he hecho durante lustros, porque siempre era un día como mucho, para comprarme un impermeable decente y salir a pedalear incluso en plena trompa de agua. En fin, esto ha sido un gran reto personal gracias a este año gris y húmedo.

Por razones diversas he tenido que utilizar automóvil 7 veces al año del servicio de carsharing. En total he recorrido con ellos 795,4 km. O sea que por ahí he generado 151,1 kg de CO2. En abril asistí a Cosmopoética  en Córdoba viajando en tren. Luego en verano salí cuatro días de turismo al lago de Constanza en Alemania y otro fin de semana para asistir al congreso de La bicicleta y la Ciudad en Sevilla ambos en tren. A lo largo del 2010 recorrí en tren unos 7.000 km de ida y vuelta que suman otros 175 kg de CO2.

La bici en la ciudad, la mejor alternativa de transporte; sana y saludable (sobretodo si no hubiera los pestilentes automóviles ensuciando el aire que respiramos todos). Foto: Fundación Tierra.

En cuanto a las reducciones  debo recordar las ventajas de mi equipo termosifónico solar doméstico que me aporta el agua caliente sanitaria solar casi a diario  por encima de 45 ºC. A principios de año se me fundió el pequeño contador de Circutor que tenía y no me dí cuenta hasta final de año que fui ha hacer las cuentas. Así, que no tengo registro. Pero en cualquier caso, como he dicho no debe de ser este 10 % de mayor consumo del calentador eléctrico de alta eficiencia Stiebel Eletron. De  mi participación en energía solar fotovoltaica en la Ola Solar del Mercat del Carmel, suman unos 186 kWh/año, o sea que he evitado al menos 74,4 kg/CO2.

En cuanto a enseres consumidos, siguiendo las tablas de Simplicidad Radical sólo me he permitido un lujo, adquirir a final de año una bicicleta de cicloturismo de 14 kg. O sea, un total de 10.248 m2 de huella ecológica.

En libros debo reconocer que me he comprado alguno de estos más fotográfícos y pesados como La magia de los árboles y he contabilizado unos 15 kg (reconozco, el vicio, porque ha sido un 50 % y eso que tengo una biblioteca municipal al lado de casa, que no visito lo que debería). Sin embargo, como en la edición anterior tras su lectura mayoritariamente se han quedado en la biblioteca de la Fundación Tierra, pero que añaden 15.735m2 de huella ecológica. Mi consumo cinéfilo se ha reducido sensiblemente aunque durante el mes de enero 2010 tuve mono de Avatar y fui tres veces más. Para contener este exceso me impuse una ferréa disciplina y sólo me visioné otras 6 pelis. Sin duda, mi película preferida del 2010 fue Entrelobos, y la que más me impactó fue The Cove (desde entonces ¡casi no como pescado!).

Uno se pregunta cuando dejaremos de ser la sociedad de los residuos y no tratar como una pocilga nuestro entorno, ya sea urbano, rural o natural. Foto: Fundación Tierra.

Si seguimos hablando de vicios, pues he continuado con mi aporte continuado de enseres reciclables al Punto Verde de barrio que me ahorró unos 70 euros sobre la tasa de residuos (aunque el sistema es muy poco transparente de cómo lo hacen, pero me eximen de la tasa de residuos). El papel depositado en los contenedores de la recogida selectiva se me ha incrementado hasta los 220 kg al año (mayoritariamente papel de periódico y porque durante el último mes he consumido dos diarios a la vez; el motivo es que estaba valorando dejar finalmente la suscripción de uno de ellos por partidismo político exacerbado en las pasadas autonómicas). La basura no reciclable a pesar de estar un mes más en casa, la he reducido porque me he esmerado en minimizar lo desechable y sumaron 135 kg. En cuanto al resto de consumibles de higiene y limpieza personal han sido aproximadamente los mismos del año pasado.

En fin, hasta ahí es donde podía llegar como individuo. Pero este 2010 nuestro Gobierno nos ha vilipendiado con la subida de la luz. De esto hablo próximamente, porque esta medida y su forma de aplicar la llamada liberalización energética demuestra que nuestros gobernantes son puros títeres de las corporaciones del sector. Frente a este despropósito debemos lanzarnos a luchar por la autoproducción energética con renovables. Mientras, sin embargo, no pienso abandonar la tarifa de último recurso (TUR) y ¡¡continuaré con mi ahorro feroz de kilowatios!! Creo que esta es la mejor solución que tenemos para ponerles contra las cuerdas.