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!! Ohh, yo creo en tu iglesia, Reverendo Billy ¡¡





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!! Ohh, yo creo en tu iglesia, Reverendo Billy ¡¡

 
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Por fin llegó,  bajo de los cielos (avión), y casi en santa semana

 

 

Me voy con mi bici al CCCB, Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, una de esos espacios tan agradables, recuperados y amortizados para la cultura del pueblo, para tod@s. El motivo es que se está celebrando desde ayer y hasta el sábado noche el Festival de Cultura Jamming, tecnologías modificadas y entretenimiento radical, THE INFLUENCERS.

Me apropio del texto que describe el evento: Todo un festival sobre formas innovadoras de experimentación entre arte y comunicación en la esfera pública mediática. Los "INFLUENCERS", artistas de bajo presupuesto, desarrolladores independientes de tecnologías digitales, expertos y activistas de la comunicación, proponen nuevos tipos de entretenimiento radical, subvirtiendo las expectativas comunes y reapropiándose continuamente de ideas y técnicas. Durante los tres días, artistas, activistas y especialistas reconocidos internacionalmente están mostrando, a través de presentaciones y acciones informales, proyectos relacionados con la performance mediática, el desarrollo del hard/software alternativo (tecnologías modificadas) y la intervención directa sobre productos, iconos, estilos y estrategias de la cultura popular (culture jamming).

Pero yo estoy aquí porque comienza la primera presencia en este festival de un ecoidolo. Si lees este diario y has visto los primeros días del mismo te sonará mi sorpresa al descubrir en New York el personaje del Reverendo Billy. Me presentó la historia un buen amigo y desde ese momento quedé enganchado por la curiosidad. Hoy aquí, van a pasar su documental, que ya he visto y puedes ver comentado aquí. Este DVD recopila con maestría cinematográfica diversas acciones de este peculiar predicador de la Iglesia para Parar Las Compras, una congregación anticonsumista de Nueva York que está conquistando la atención de los americanos a través de su artivismo y sermones en el corazón mismo de la cultura del consumo: las cadenas de distribución y las franquicias de transnacionales del ocio como Starbucks o Disney.

Me he encontrado el pase comenzado y el auditorio lleno, esto me ha alegrado. La bici en una esquina. Ver la peli en gran formato otorga esa magia genuina que sólo el cine transmite. Las carcajadas de la gente me emocionan, sus causas ya las conozco desde que vi el DVD en la pantalla de mi ordenador.  Siento ante este artista una especie de devoción social por el contenido de sus actuaciones, por el riesgo medido para evitar ser detenido por molestar a poderosos, por la contundencia de sus sermones que cuenta con una base informativa sólida y de primer nivel activista. Siento admiración por sus gritos amplificados con palabras de frases cercanas a mi sentir.  Llego a imaginar, como jugando con los sentimientos, lo que pueden llegar a sentir los verdaderos devotos de toda la oferta religiosa oficial, cuando están ante un buen telepredicador. Que Billy los imite e incorpore su técnica comunicativa para frenar el consumo me fascina. Vamos, que me tiene de devoto desde que vi la luz de su Iglesia anticonsumo desaforado.

Al salir, otra dosis de alegría al ver que el hall está a rebosar de gentes viendo la peli en una segunda pantalla. Me he encontrado con amigos, también seducidos por el mensaje ambiental de la obra y hasta el tenido el gusto de saludar al reverendo maestro, una persona amable y accesible. Nos comenta que mañana, tal como está programado hará su actuación, pero se intuye que quizás planificará alguna acción previa en la calle que pueda darle lustre. Quedo contento a la espera de tan divinas noticias.


¿Porqué éste diario?