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Paseo por la vida





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Paseo por la Vida 
 
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Activistas solares a pie de calle 

Todavía nos falta para ser humanos...

 

A pesar de la lluvia la bici ha sido probada pasando el test con notable nota. Va divina. En plegaje sobresaliente, en transporte bien. Ya contare sobre manejo cuando ella y yo consolidemos nuestra relación. En la misma calle donde me alojo me encuentro uno de los jardines de barrio, esos espacios que tienen una larga historia de ocupación y reivindicación. Ahora, el Berry Garden es un espacio que sirve para cultivar alimentos y tranquilidad, para el relajo y las relaciones vecinales, las cuales brillan cuando llega la primavera.

Camino del metro me encuentro una casa con dos paneles fotovoltaicos, y me pregunto que hacen en la fachada sur, a 90 grados anclados a la pared. Militantes tienen que ser los ocupantes y déjate que igual son activistas de Guerrila Solar: una red de personas que disponen de instalaciones fotovoltaicas pequeñas y medianas, que se conectan a la red eléctrica de incógnito. Su lema no es menos expresivo: conectados de noche, funcionando de día y con la cara tapada (para la foto), difunden en un informe clasificado que detalla los datos básicos de la instalación sin desvelar su ubicación (en clave de humor en ocasiones). Estos informes top secret de los activistas de Guerrila Solar se publican en una sección dentro de la revista Home Power (la mejor del mundo mundial divulgando las renovables de escala doméstica.

Antes de entrar al metro dejamos una bolsa llena de cacharros de mi anfitriona donados a la tienda de segunda mano del barrio. Cargado de todo lo posible a imaginar, al salir dejamos paso a la entrada de un sofá, que intuyo ha sido truequeado por váyase a saber que. Una bici atrapada me llama la atención, atada a un árbol le han colocado un vallado alrededor y queda como un montaje curioso.

Venir por lo que sea a esta ciudad e irse sin pasar por el Museo de Historia Natural puede ser recordado con cierta amargura. Supongo que es uno de los mejores del mundo. Necesitas un día entero para visitarlo y seguro que te dejas la mitad. Todo lo vinculado con la vida te lo encuentras mostrado en formatos varios y un montón de salas; desde escenificaciones a películas, aquí todo es poco pequeño. Entrando en la sala de la evolución humana me quedo con la imagen de los esqueletos de un mono y un humano dándose las manos. Me viene a la cabeza la portada del libro "Aún no somos humanos" de Eudald Carbonell y Robert Sala, que recomiendo ojear. Este libro, precisamente lo editan cuando se cae el mundo con el 11 de septiembre y les da tiempo a colocar la foto del impacto de los aviones sobre las torres junto al rostro de un mono apacible.

El planetario no para de proyectar películas, nos metemos en una que tratar sobre la posibilidad de que exista vida por el universo, que cosas, cuando aquí todavía no lo tenemos del todo claro. Nos echan porque cierran, cuando estamos visualizando un video gigante de ballenas. Por un rato estoy como sumergido en le película Deep Blue, un placer a disposición de los que queráis alucinar con el mar y amar a sus bichos.