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Por la dignidad campesina

El sindicato catalán de los campesinos, Unió de Pagesos ha ocupado Barcelona con la llamada Marxa pagesa (Marcha Campesina) por la dignidad, que ha reunido a unos 400 tractores venidos de los cuatro vienots y más de 5.000 personas, en un acto necesario de reivindicación del sector agrario familiar.

El sindicato ha reclamado en este acto (28 de enero 2017) que la defensa de la agricultura familiar sea un signo de identidad política del país. Por ello, recordó una vez más al Gobierno y a la sociedad, que no ahorren esfuerzos en superar los retos que ponen en peligro el modelo agrario familiar: mercados en origen que no garantizan precios justos para los productores, políticas de apoyo al desarrollo rural, recortes en las subvenciones al sector, una gestión ineficaz de la fauna salvaje que causa notables daños a los cultivos. Curiosamente, también criticó que en algunas ocasiones se protejan antes espacios naturales que podrían ser ocupados por espacios agrarios desprotegidos (una clara alusión a la conversión de tierras de secano de interés para las aves y que se reclaman para la agricultura intensiva, en fin, contradicciones inevitables en un sindicato que hay de todo).

La estructura agraria de Cataluña es básicamente de agricultura familiar. Según datos del Instituto de Estadística de Cataluña de 2013, contaba con 59.097 explotaciones, 52.823 cuentan con sólo la mano de obra de los familiares, con un total de 93.289 personas implicadas. Se trata mayoritariamente de explotaciones de pequeña y mediana dimensión. Estas explotaciones familiares han visto como su renta agraria acumula un descenso del 39%, en términos constantes, entre el 2001 y el 2015, eso ha conllevado que en los últimos diez años se hayan perdido 21.477 explotaciones familiares (en 1993 había 74.300).La pérdida del sector agrario, como también argumenta Naciones Unidas es una causa de deequilibrio territorial y que lamina la base de la economía.

En esta marcha por la dignidad campesina el sindicato proponía un pacto nacional para el sector que ponga la agricultura en primer término. Hoy, los profesionales agrarios no siempre obtienen el fruto del trabajo cuando llevan los productos al mercado y a menudo los precios en origen son muy bajos. El poder de negociación de los productores catalanes es limitado; sólo tres operadores comerciales (Carrefour, Mercadona y Caprabo-Eroski) en Cataluña concentran cerca del 50% de la oferta comercial, y la agroindustria también está muy concentrada en sectores como la leche, el vino, el aceite de oliva y la carne de conejo.

El sindicato advertía que la administración debe movilizar recursos para la inspección y control de la normativa de competencia, comercio, consumo y sanidad alimentaria, así como la regulación de las interprofesionales, los contratos tipo, las agrupaciones y organizaciones de productores, además de actualizar la regulación de las lonjas y otros mecanismos que aseguren la transparencia de los mercados.

Particpar en un evento de este tipo permitía ver que en estos tractores, símbolo de la agricultura moderna, hay impreso también el logotipo de las dificultades por las que atraviesa el sector agrario, y no sólo en el área catalana (difícil relevo generacional, inversiones sin el suficiente respaldo, etc.).

Queremos comer bien, pero nos olvidamos de sus productores. Ver parejas jóvenes en este sector es realmente una excepción, pero las hay y comprometidas con la salud de sus conciudadanos y de su entorno. En fin, que cuando compramos, el sistema nos hace olvidar el esfuerzo de producir y que el precio no siempre expresa justicia económica para el primer eslabón y más importante en la producción alimentaria que son los campesinos.

Sin duda la problemática de la agricultura familiar es una realidad  socioeconómico más que conocido. Hoy estos más de 400 tractores venidos de toda Cataluña simplemente ponían su compromiso para un recuerdo más. Tres días de marcha para llegar a Barcelona y un montón, más de 5000 campesinos reunidos es una buena acción. Su esfuerzo debería ser un ejemplo, para que la ciudadanía tomara cartas en el asunto a la hora de comprar su comida.

Tenemos muchas posibilidades para que en nuestro día podamos reforzar con nuestras decisiones cotidianas  la agricultura comprometida que nos rodea; una de ellas es comprar productos de proximidad y de la agricultura ecológica, algo que todavía está poco extendido y que en esta marcha el sindicato, no se dijo ni pío, pues nada es perfecto. Sin embargo, es con nuestro poder como consumidores que podemos avanzar hacia una nueva forma de agricultura que permita a sus campesinos vivir con dignidad socioeconómica, pero sin olvidar que debe ser respetuosa con el entorno.

Fotos: Fundación Tierra.