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Primer viaje en bus sin tirar CO2





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Primer viaje en bus sin tirar CO2

 
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Movilidad sin CO2 directo

Consumidores de energía en acción

 

Desde hace unos meses en la ciudad de Barcelona se pueden ver circular unos autobuses algo especiales. La humareda que sale por su tubo de escape, es impresionante. Si se tiene a la vista la parte trasera del vehículo, se puede leer la tranquilizadora frase: Emisión de vapor de agua.

He tenido el privilegio de desplazarme por la ciudad en uno de los tres autobuses de línea en fase de pruebas que funcionan con hidrógeno, el gas más abundante en el planeta, que unido por la magia de la química al oxígeno en proporciones divinas, forma el líquido vital, H20, ese regalo para la vida.

El motivo de pasearme con un cierto nivel de satisfacción ambiental ha sido la asistencia a una jornada técnica para conocer las maquinas rodadas que el proyecto europeo CUTE (Transportes Urbanos Limpios para Europa) ha tenido a bien adjudicar a BCN. Financiado por la Unión Europea, CUTE pretende la implantación de las pilas de hidrógeno como tecnología de energía limpia para el transporte publico. BCN junto a 8 grandes metrópolis repartidas por el territorio europeo participan de este experimento de ámbito mundial, resultado del compromiso por buscar alternativas ecológicas que garanticen la sosteniblidad en el transporte urbano de viajeros. La entidad receptora del proyecto es Transportes Metropolitanos de Barcelona, encargada de la gestión de la red pública de medios rodados que mueven muy eficazmente a los ciudadanos usuarios.
En BCN hay más de 1000 autobuses públicos, 70 funcionan con gas natural, un combustible algo menos sucio que el gasoil pero igualito de fósil y una importante fuente de CO2 y tensiones sociales. Se pueden distinguir porque no escupen tanto humo y llevan un lema visible en la parte superior: Soy Ecológico, funciono con gas natural. Un reclamo publicitario que, aunque deje claro que se propulsa con gas, es equívoco con lo de ecológico.

Pero ¿cómo funciona el bixo?, pués, aquí traslado un texto clarificador:
El funcionamiento del proceso parte del hidrógeno suministrado al autobús desde la estación de servicio. Éste se almacena en los depósitos de hidrógeno comprimido ubicados en la parte superior del vehículo. Desde aquí se conducen hacia las pilas de combustible que en el interior de sus celdas transforman el hidrógeno en energía eléctrica. Dentro de la pila, los electrones con carga negativa generan la corriente eléctrica, y los protones, con carga positiva, al entrar en contacto con el oxígeno, generan el producto sobrante: vapor de agua. Esta corriente eléctrica alimenta el motor eléctrico del vehículo el cual mueve las ruedas motrices. Por el tubo de escape sale, por tanto, vapor de agua, que por condensación puede convertirse en agua destilada.

En el transcurso de la sesión también han presentado una iniciativa empresarial, sobre el interesante aprovechamiento del biogas obtenido en vertederos de basura para suministrarlo como combustible a los vehículos. La propuesta utiliza como conejillo de pruebas a un vehículo convencional con un motor híbrido gas-gasolina. El biogás, se puede considerar un combustible renovable y limpio, especialmente, si es el resultado del aprovechamiento de los residuos orgánicos de vertederos llenos y que sirve para mover vehículos y generar electricidad y calor con recursos autóctonos. Preguntad sino a los chinos tradicionales que hace décadas que aprovechan el biogas de digerir sus excremenetos. El ratio energético del biogás es sorprendente, 1 kg de residuos de materia orgánica es igual a la energía necesaria para 1 km de recorrido sobre asfalto. Lo cierto es que la propuesta suena bien y tiene una contribución al efecto invernadero de 0 gramos de CO2/km según sus promotores.

Mis sensaciones de usuario autobusero afortunado no han sido muy relevantes. Desde el interior las mismas vistas y el diseño que en cualquier otro autobús de los nuevos. Algo menos de ruido, por tratarse de un motor eléctrico y una charla amena con el conductor, uno de los seis que están formados para manejar estos curiosos autobuses. Me dice que la maquina es agradable de conducir, que todos los buses están limitados a 70 km de velocidad máxima y que los usuarios están contentos con la curiosa propuesta ambiental móvil. Disponen de un sistema de alarma muy sensible que avisa de cualquier anomalía, lo que les obliga inmediatamente a dejar el servicio y regresar al taller. Me comenta que lo que más le ha llamado la atención ha sido mi bici, oleé...y es que menuda pareja los pedales y el hidrógeno.

Si sientes la curiosidad de saber más sobre el limpio combustible de futuro, el cuaderno Perspectiva Ambiental presenta a este gas desde su vertiente solar, donde el hidrógeno es separado del agua empleando electricidad generada de forma renovable y limpia.

Hoy ha sido un día movidito, en lo que a transporte urbano se refiere. Después de mi primer viaje en autobús de hidrógeno, por la tarde he cogido el metro y el tren de cercanías de Renfe para ir y venir a Gavá, ciudad de la periferia de BCN. Mi bici plegable inseparable y yo hemos entrado juntos en la sala donde una charla sobre el ahorro de energía en casa me ha permitido poner al día y compartir esos truquillos y acciones cotidianas que permiten hacer un uso responsable de las máquinas que han invadido la ineficaz vida cotidiana del homo sapiens.
Cada vez me lo paso mejor moviéndome por la ciudad con transporte público y bicicleta. Es un tandem rápido, eficaz, económico, placentero, responsable, divertido, saludable, poco ruidoso, y está disponible para tod@s...


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