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¿Que está pasando?





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¿Que está pasando?

 
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La Paz comienza a volar

 

 

Me he pasado el día pegado a la radio y viendo la prensa por Internet, consciente de que estamos viviendo unos días de máxima tensión e incertidumbre. Es obvio que por supuesto son días de dolor para las personas que han perdido a sus seres cercanos, y que merecen todo el respeto y cuidados posibles. Todos hemos perdido un poco de nuestra vida en común.
El tren se ha convertido en una bomba dirigida a un objetivo claro, hundir los espacios de libertad que tanto esfuerzo humano han costado en nuestras sociedades. Las vidas segadas y el daño humano aunque presentes y tremendamente cercanos y emotivos, están dejando paso a la dureza de las causas que han motivado esta inquietante situación que estamos viviendo.

En la radio he oído a un profesor español que trabaja en Nueva York narrando como su llegada el día después de los atentados a Madrid le ha sugerido lo mismo que el 12 de septiembre en NY. Los vacíos, el miedo, la fragilidad de lo humano. Su mayor temor es que aquí también comencemos a hipotecar las libertades sociales que gozamos, como ha ocurrido en EE.UU, y que lo hagamos para protegernos y encerrarnos al exterior por miedos, y que esto tengamos que asumirlo por no tener la capacidad de resolver los conflictos que fomentamos, con nuestra participación política o económica, fuera de nuestro entorno. Es aquí donde entiendo que es el dialogo la única salida para que entre todos los pueblos que habitan este hermoso planeta sea posible construir una cultura de la Paz.

Ahora, estar frío ante lo que estamos viviendo puede generar suspicacias de personas, que al igual que yo pero situadas en otros sectores de ideología, ven como sus modelos comienzas a tambalearse.
Debo decir que son para mi días donde también recuerdo a todos los humanos que caen a diario en esas guerras olvidadas y en esos conflictos donde de una manera u otra la presencia de un país como el nuestro es una evidencia.
Las ventajas de sentirse ciudadano del mundo con residencia en Barcelona te otorga uno de los grandes valores que nos humanizan, aceptar el profundo respeto a todos los credos y pueblos que existen y conviven en este planeta, con las riquezas que dan las diferencias y las diversidades.

Lo que me inquieta es la sociedad del terror que vamos poco a poco conociendo y sufriendo y como esta va encontrando sus espacios en nuestras vidas cotidianas.
Me duele ver como la lucha por el poder toca el fondo de las calidades humanas, como también los poderosos, anteponen su soberbia como sútil insulto a la inteligencia humana.  Hoy más que nunca, luchar por ideales y no dejarse amedrentar por las realidades y presiones que vamos conociendo puede ser el mejor antídoto para no hipotecar nuestra búsqueda de la felicidad.
Hoy ha sido un para mí un día de reflexion, y no he encontrado otro escenario que el de la vida frugal, el consumo responsable, la justicia social globalizada, la economía solar no dependiente del petróleo y sus tensiones, la concordia y el dialogo entre todos los miembros de una especie que anda de paso por un planeta finito y bondadoso.

Me llama la atención ver como muchas almas e ilusiones se han paralizado o se han aplicado una especie de stan-by. En contra me sorprende ver como los negocios especuladores del dinero y el ocio siguen moviendo sus maquinarias cuando lo prudente y generalizado parece ser que es frenar para reflexionar. ¿O debe ser que no podemos parar?. Veo como el mercado de los capitales esta atento y temeroso de las perdidas que les pueda generar el conocer quien sea el autor de la barbarie. Veo a los empresarios deportivos manteniendo sus espectáculos cuando el dolor nos invade, dicen que como calmante. Pienso realmente que es un reflejo de la complejidad que nos mueve unida a la inutilidad social, en ocasiones, de muchas estructuras.

En mi oficina hemos parado a las doce pero no hemos salido a la calle. Hemos elegido una mesa y el dialogo compartido entre todos los que formamos un equipo humano que trabaja con la ilusión de servir al bien común. Y hemos tenido la fuerza y la convección para celebrar el aniversario de un compañero. Sobre la mesa una bandeja de repostería árabe ha sido un acto inesperado convertido en reflejo de los valores que sentimos. No hemos conseguido respondernos a nuestra pregunta común, de ¿qué está pasando?.

Por la tarde, hemos sido unos mas de esos millones que hoy han salido a decir no a muchas cosas. Delante de los representantes políticos he visto a una paloma de porexpan intentando volar simbólicamente, y he imaginado que volaba hacia un mundo de humanos en libertad y concordia. Sé que ese escenario nos va costar casi el infinito pero yo me apunto.

En Madrid, las victimas de lo infame nos brindan un gran acto de fortalecimiento social. Sus ilusiones y sus vidas eran las mismas o parecidas a las nuestras, la tuya y la mía.


¿Porqué éste diario?

actualizado: 
13/03/2004