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Queda poco para que consuma energía verde de verdad





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Queda poco para que consuma energía verde de verdad

    
 
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1. Yo ya mismo soy de la izquierda
2. Un poco de lo generado será para mí
3. Casi estoy conectado con el sol



 


 


Ensayo electroverde para mentes inquietas:

Mi vecina del 3º 4ª anda contenta y agradecida después de que le haya puesto al día, tal como le dije que lo haría ya hace un tiempo, sobre la cacareada y sugerente cuestión de contratar electricidad verde.
No sé si me recordarán, soy aquel ciudadano del 2º 3ª del número tal y calle cual de una ciudad afortunada de la aldea global, engañado y mosqueado por las mentiras y abusos intelectuales que las grandes compañías eléctricas vomitaron sobre paredes del metro, paginas de prensa y coloridas revistas junto a los increíbles anuncios en la TV. Todavía dan y seguirán dando coletazos, aquí información para no ser más engañado. Para superar el espasmo me propuse aplicarme en el empeño de encontrar en algún lugar del mundo mundial a los comercializadores de energía verde, pero de verdad, ...que de piratas electromalos están algunos despachos llenos.

La ilusión de poder liberarme de una parte de mi strees socioenergético me ha llevado a conseguir con éxito, que alguien me vendiera electrones limpios para la vivienda familiar. Cosa que es posible desde el 1 de enero de 2003, o sea que ya cantaba después de más de un año y medio de retraso.
En fin, creo que es mejor para ti que estás leyendo este relato energético que me deje de cuentos y pase a narrar el arduo recorrido y los resultados obtenidos en mi búsqueda de electricidad verde.

Pero permíteme antes un inciso. Atento al acontecer humano, mi particular nivel de angustia energética es fruto de esos datos y noticias que a uno le van llegando.

Me escucho un día que el sabio Gorbachow no ve otro camino para paliar la crisis energética en el mundo que dejar a una lado las energías renovables y apostar por la sucia energía nuclear. Luego viene el papá de la hipótesis Gaia, Lovelock, aquel de que la tierra funciona como un ser vivo y que yo me creo, y más de lo mismo. Paso el otro día por el kiosco y me llama la atención la portada de Muy Interesante ¡¡puff¡¡ con el plagio del logo ¿Nuclear? No, gracias con el No tachado. Me froto los ojos, me hierve la sangre y solo imagino a la bestia nuclear, fea, con ocho ojos saltones, dientes enormes llenos de sarro y con tres cabezas que corre tras de mí por las escaleras del bloque donde vivo escupiendo por su boca residuos radioactivos.... Joder que susto, por suerte amanece un sol radiante que vuelve como cada día a iluminar los espacios.

Y en el Irak invadido por ejércitos de parados ahora pistoleros y la mafia económica, sector armas, petróleo y banqueros, solo me falta escuchar el explotar de la siguiente bomba y que las vísceras de quizás un niño me caigan en el capó del coche que raras veces utilizo. Vamos, algo así como un suvenir de un mundo tan real, que cuesta verlo y entenderlo si se vive en la zona contenta del mundo.

Luego viene el tímido intento de Kyoto, y nadie, sobre todo las empresas sucias que acomodan nuestras vidas, nadie quiere pagar para mejorar. Lo mejor nos dicen que lo paguemos todos. Y borrachos de energía sucia y en buena parte llena de sangre, yo y mi entorno, si acaso es un temor lejano el que nos invade en nostálgicas jornadas amenizadas por el mundo-circo donde quemo mi energía vital soñando que quizás las células madre o un viaje a una playa llena de cocoteros relajaran mis miedos e incertidumbres.


Vaya, hace ya unos párrafos dije de comentar acciones positivas, y ya lees y ves. No hay duda de que me va a costar tiempo curarme en parte del stress patológico que me acompaña sin remedio. Y es que cuesta tener a mano un hospital de cultura energética solidaria que me coloque el suero del conocimiento. Pero que conste que yo no es que no quiera la energía suficiente para mí y para los demás, lo que anhelo es que sea limpia, sostenible, ecointeligente, democrática, para ricos y pobres (2000 millones de humanos igual no disponen todavía de una simple bombilla), y claro, esto ya sé que no es nada fácil, pero debería ser divertido. Otra vez derrapo... pero sigo queriendo y hasta soñando que se puede conseguir.


Un buen amigo me dijo que le echara un vistazo a la web de la Comisión Nacional de Energía en el espacio Elegibilidad 2003 para ponerme al día e indagar sobre las empresas que comercializan energía y localizar a las más limpias de todas.
 
También me apunte en mi libreta la definición oficiosa del termino electricidad verde: es aquella que ha estado producida por fuentes energéticas no contaminantes, es decir, aquellas que no emiten gases de efecto invernadero, que no generan recursos radioactivos y que no degradan el ecosistema donde se implantan, por lo tanto la electricidad verde es aquella que ha estado producida por energías renovables sin contar a la gran hidráulica. También me apunto de donde sale esta definición: Directiva Europea 2001/77/CE del 27 de septiembre de 2001. Justo es esta misma la que yo quería, y para que constara en los anales de mi particular ecoinvestigación, por si alguien me pregunta como y donde lo pone mejor dar buenas pistas, e igual que se recitan las cosas de la Constitución, yo con mi chuleta a todos lados en mis labores de predicador energético.
 
Otro buen amigo me dijo que cualquier persona, institución o empresa que quisiera tener suministro de verde electricidad, podía solicitar un nuevo contrato o cambio del actual, y en el cual aparece una cláusula que indica que el 100% de la energía recibida corresponde a energía comprada por la empresa comercializadora a productores de electricidad con energías renovables: del sol, viento, y la mini hidráulica.
 
Bueno, con estos datos y muchas ganas comencé la búsqueda. Descartadas las compañías mentirosas en casi todo lo que dicen y hacen me encontré en una feria de cultura ecológica a unos emocionaos que me superaban en pasiones y caminaban por la misma senda. No tardé más que unos minutos en tener en mis manos la información de una empresa asturiana de nombre Electra Norte, de la que se dice es más limpia que ninguna, y salió airosa por justicia de la denuncia contra todas las compañías que venden electridad verde y se sospechaba decían mentiras desde sus promociones. La empresa hizo suyo el lema de sin trampa ni cartón.

Para ver quien había detrás de la sugerente oferta se me ocurre llamar por teléfono y al otro lado del hilo me aclaran dudas conceptuales, me informan sobre que casi no se generan dificultades por parte de la compañía que se deja y que está garantizada por ley la calidad del suministro. Las lecturas del contador y las averías las solucionará el responsable de la red de la zona, o sea, el comercializador actual. Y como que la red de distribución tiene dueño, se debe pagar un peaje. Al final salen unos euros más por factura. Yo los asumo como ecotasa particular y me quedo de un tranquilo supremo.

En Electra Norte llevan ya 500 contractos con ciudadanos generalmente contentos y alegres. Indago sobre sus proveedores de energía verde y mira si son apañaos que no solo comercializan energía limpia sino que también la producen. Y para ejemplo un botón, desde mayo de este año tienen en marcha 7 aerogeneradores en tierras asturianas, en el Parque Eólico de Penouta, con 6 megavatios de potencia instalada o lo que es lo mismo, la producción que precisan 6000 viviendas domésticas al año. Y además andan en otros proyectos con renovables.

Ya te digo yo y después de mucho buscar, que no hay de momento otra compañía que produzca y venda electricidad sólo utilizando fuentes de energías renovables. Eso si, es ley de mercado el que no tardaremos mucho en contar con otras nuevas y limpias posibilidades electroverdes.

Y yo que ando votando con mis actos de consumidor a los mejores candidatos para un futuro sostenible y limpio, ya puedes llegar a imaginar que después de saber esto no tardé más que un ratillo en ponerme con los trámites para el indiscutible y deseado cambio.
Primero localice la última factura eléctrica de la casa, allá figuran datos importantes como son los del punto de suministro, el número del contrato actual y la potencia instalada. Con ello me puse a rellenar la solicitud del contrato de suministro de electricidad verde y la autorización para que Electra Norte se encargué de los tramites del cambio de compañía.
En no más de un mes y medio recibiré mi primera factura limpia, verde, eléctrica, anhelada. No sé todavía si haré una fiesta, pero si que cuelgo volao la pegatina que acredita mi acción en el lugar más visible.

Lo que nos deja más tranquilo a mí y a mi vecina del 3º 4ª desde la decisión tomada al contratar electricidad verde de verdad, y después de comentarios ilusionantes a pie de rellano sobre nuestro común y distinguido toque de modernidad ecológica,  es que cada vez que le demos al interruptor que enciende la lámpara de la habitación (por supuesto con bombilla de bajo consumo), el mismo porcentaje de electrones que consuma se estarán produciendo en un campo fotovoltaico quizás en la ancha Castilla o en el tejado fotovoltaico del polideportivo del barrio, o en un ventoso lugar de Asturias donde de las gentes de la zona me dicen que andan satisfechas con el proyecto y quizás piensen que ese capital natural local que ahora explota una compañía respetuosa forma parte de una de las revoluciones más urgentes, necesarias y democráticas de la historia de la humanidad: comenzar a despedir a la economía fósil y nuclear para disfrutar de los servicios y réditos de una economía solar, compleja, pero emocionante, de gigantes cambios estructurales gracias a las pequeñas aportaciones de cada miembro de la familia humana, y más solidaria, imposible.

Te animo a votar desde tus interruptores, lámparas  y electrodomésticos (eficientes siempre), porque otro modelo energético es posible y vital y ya lo hemos comenzado a construir tod@s sobre una única, frágil y sorprendente Ecoesfera. No perdamos un minuto.


¿Porqué éste diario?