You are here

Quiero calentar lo mínimo el planeta





curvaSupTit.gif" border="0">

Quiero calentar lo mínimo el planeta






1. Elaboración de la comida ecológica con cocinas solares para los 200 comensales de la Solar Conference.
2. La más ilustrada y extensa exposición de ingenios solarculinarios del mundo en el Parque de las Ciencias de Granada
3. Imagen del web del Festival Solar 2006 de Barcelona

Regreso de pasar un agradable tiempo laboral en Granada, y es que es suerte la mía al formar parte del equipo humano que ha participado en la organización de dos de las actividades de cultura de las energías renovables más sabrosas de la historia. El Solar Conference concluyó con la felicidad de 200 promotores de la cocción solar en el mundo, 50% eran del sur, y el resto del norte, y todos juntos han tramado seguir en red para que la cocina solar tenga su anhelado espacio en los lugares que la precisen, que son muchos. Del Encuentro Solar, la undécima edición ya es historia. Este es un genuino espacio de cultura de las renovables que después de 11 años sigue aportando y proponiendo fórmulas para que la cultura energética se convierta en virus social. El Encuentro Solar es una jornada para debatir sobre temas de actualidad pero también de demostraciones, de evidencias y acciones creativas y tremendamente practicas a favor de las renovables. El éxito de cada año asegura que a pesar de los calores cientos de humanos agradecidos saben que o bien volverán o transmitirán la experiencia para que otros degusten los sabores de un Nuevo Mundo Energético. Están a la venta y disponibles los CDrom que incluye el dossier de documentos de las jornadas técnicas así como de las actividades realizadas. Vaya, todo un tesoro solarcultural.
Pero si la Granada Solar  se te escapó tendrás otra oportunidad solar, aunque diferente, para nutrirte de cultura energética 100 x 100 renovable en Barcelona con el  Festival Solar 2006, otra iniciativa ccoordinada por la Fundación Terra en colaboración con otras entidades disponible los próximos 23 y 24 de septiembre.

La radio suena en el coche donde viajo a velocidad de crucero cargado hasta la bandera. Me aplico en la conducción más inteligente y eficiente a la que llego. Por eso el vehículo también va cargado de alegrías, aunque también de mochila de CO2 por un tubo, el de escape. Pero bueno, es viaje de retorno laboral, tremendamente bien aprovechado en carga, tiempos y servicios.
Vaya, viajo en un día histórico en los anales energéticos, por ser el del mayor pico de consumo energético debido al aire acondicionado que enfría los espacios humanos mal diseñados mientras la energía de los sistemas calientan sobremanera un planeta de por sí ya demasiado caliente, si demasiado cambiante, demasiado mal climatizado por sus usuarios.

Inundaciones en un lado, embalses vacios en otros, los gestores de aire fresco, los árboles, están en peligro de incendio continuo; y mira por donde más noticias, centrales nucleares paradas por ríos inteligentes que calientan sus aguas para impedir la refrigeración de los reactores y advierten que jugamos con fuego, peligroso para los tiempos que pueden venir.

Desde mi noticiario personal, aquí un ejemplo. Me detengo a aliviar mis necesidades fisiológicas y un schok térmico me azota al abrirse la puerta del bareto de carretera: me deja casi helao, debe andar por los 18 ºC. Como usuario accidental del lugar, ese frío que consumo sin querer es calor que insuflo al planeta al transformarse la energía fósil o nuclear (siempre calentando además de ensuciando el ambiente) en la electricidad que mueve el sistema refrigerante. Para apagar la sed de un buen cochino como yo (por lo de ir en coche, si a los que van por mar les llamamos marinos a los que van en coche les llamaremos...pues eso) me dirijo a la nevera con frío envolvente (esas que están abiertas refrescando también el lugar), miro con detalle las repercusiones de mi acto de consumo hídrico para elegir el agua embotellada más cercana al lugar; bueno, estando en Murcia y con disponibilidad de la de Lanjarón, ...que son 250 km de huella ecológica para hidratarme, en fin...
Aunque ya llevo un tiempo asumiendo que el agua del grifo debería ser mi suministro, a pesar de los pesares en calidades, ya comienza a serlo, no tardaré en informar de las virtudes de un filtro portátil perfecto para humanos reductores de CO2 y recursos cuando se sustituye al liquido vital embotellado. Una propuesta especial para nómadas de huella ligera.

Pero bien, después de las satisfacciones que los humanos nos damos desde nuestro reales sueños por un mundo mejor, la evidente sensación que tengo de que no paramos de calentar el entorno que nos rodea, me ha llevado después de sudadas como nunca habidas en mi personal contabilidad, a intentar hacerme con un listado de consejos para aplicarme, yo mismo, calentando menos la gran casa de todos. Y eso en cuestiones de física tiene mucho que ver con la termodinámica, nada se destruye, todo se transforma, de aquí que todo sea energía transformándose, ósea calor.

Consejos para calentar menos el planeta I



¿Por qué este diario?