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Recursos y conclusiones de unas jornadas ecoingenieriles





Recursos  y conclusiones de unas jornadas ecoingenieriles ##fechadiario##
Un sol de logo


Agua para todos, estemos donde estemos


Día de sabrosa celebración solar




Como me siento admirador de lo ingenieril humano, y después de haber estado en las jornadas de Ingenieros Sin Fronteras del País Vasco y haberlas comentao aquí, me toca informar de algo, así como una invitación a ver y conocer los documentos que se expusieron en las charlas y sobre todo lo que continúa ahora, que fue leído para concluir las jornadas y que, como me emocionó, pues lo coloco aquí por si dispones de tiempo y ganas.

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A pesar de nuestra formación en tecnología, la experiencia nos ha mostrado que nuestro quehacer necesita acercarse a las personas y que sólo podremos desarrollar un trabajo pertinente si nuestra formación es integral y toma en cuenta la parte social, política y económica. Sin ello, solo seríamos reproductores de lo mismo o innovadores del mismo guión. Estas son las reflexiones que han ido acompañando el trabajo de Ingeniería Sin Fronteras y que día a día nos llevan a juntarnos para pensar el camino que estamos andando y el horizonte que debemos trazar.

En las jornadas ha quedado patente que no utilizamos la energía con conciencia política, económica, social y medioambiental. Tal y como se ha señalado en los diversos diálogos que se han vivido en las jornadas, el problema no está solamente en el Sur, sino que es un problema también del Norte, es decir, de todas las personas.

Energía hay, suficiente para todo el mundo; el problema del uso y disfrute desigual no es tecnológico ni económico solamente, es un problema político. Implícitamente se cree que la tecnología resuelve los problemas del desarrollo, y se le encomienda ese cometido sin antes habernos cuestionado qué significa desarrollar y ser desarrollado.

Tanto una como otra categoría son parte de un proyecto que generalmente beneficia al capital y a unos pocos. Debemos replantearnos el bienestar asociado a esta sociedad de consumo que nos ha conducido a la sociedad del riesgo global. Además, es algo que no nos debe asustar. La mutación del concepto de bienestar no ha de conducirnos a pensar que nuestra calidad de vida va a disminuir ni que vamos a ser menos felices; al contrario, debemos entender que el bienestar no va asociado a la producción y consumo desmedido de energía, sino a la producción y consumo racional, suficiente y en condiciones de igualdad para quienes poblamos la Tierra.

Así, pasamos a hablar en términos de Desarrollo Humano, entendido éste como la ampliación de capacidades para que las personas puedan decidir sobre su futuro con libertad. Ha quedado ratificado en las jornadas que el Desarrollo Humano está estrechamente ligado al acceso a la energía. No hay más que observar la relación existente entre el consumo de energía y la mejora de indicadores de pobreza, salud, educación, etc.

¿Cómo avanzar en este sentido? En primer lugar, y en aras de la deseada sostenibilidad, hemos de asumir que el acceso a la energía y su consumo debe ser respetuoso con la naturaleza y con las personas que habitan cada entorno. Pero no puede ser el mercado quien dicte las reglas del “juego energético”; éstas deben ir consensuadas con las comunidades que habitan las zonas de abastecimiento y determinadas por el dialogo productivo entre las sabidurías locales y globales.

En segundo lugar, hemos de emprender acciones. Esta metodología debe verse reflejada no sólo en los discursos de Cooperación al Desarrollo sino en las políticas públicas de los Estados, con el fin de regular a las empresas transnacionales que explotan los recursos y a las entidades financieras que avalan económicamente los procesos de expansión. Reconocemos que, atendiendo a la situación global, esto requerirá un ejercicio de ingenio por quienes marcan las agendas internacionales.

Hablando de ingenio, llegamos a la Ingeniería; así, creemos que ingenieras e ingenieros debemos replantearnos nuestra labor. Entender que el ingenio por sí solo no genera soluciones; por el contrario ha llevado a la humanidad a numerosos desastres. Sin embargo, el ingenio utilizado al servicio de la vida y para la vida, ha llevado a transformar la existencia de miles de personas en todo el mundo. El ingenio ha de ser no sólo responsable, sino ético, y para ello debe comprender qué es la sociedad y cuáles son sus necesidades.

Ingenieros e ingenieras hemos de plantearnos que nuestro deber es estar al servicio de las personas, creando soluciones sencillas para resolver grandes problemas. A lo largo de las jornadas hemos comprobado que se puede cocinar con el sol, generar aire acondicionado aprovechando el calor, esterilizar el agua sólo con radicación solar, etc. Nuestros debates han girado en torno a las denominadas tecnologías apropiadas, cuya gran ventaja, por encima de cualquier aspecto científico-tecnológico, es que son aplicables en todas las zonas del mundo, independientemente de su peso económico y político. Estas técnicas son sencillas de transferir, no generan dependencia y se apoyan en el conocimiento de las culturas locales. Estas prácticas nos enseñan que debemos aunar las tecnologías modernas y el conocimiento ancestral, es decir, hacer un dialogo tecnológico en iguales condiciones que posibilite construir un proyecto conjunto de la humanidad.

El futuro no es desesperanzador; por el contrario, nos ha tocado vivir para decidir nuestra historia y la de las generaciones futuras. Vivir en la sociedad del riesgo implica replantear el camino andado, abandonar las inercias, desdibujar las verdades universales, crear un conocimiento compartido, tejidos de solidaridad y aprende a amarnos, porque no tenemos miedo a reconciliar los sentimientos con la ciencia, la ciencia con la ética y la ética con la vida.

Por lo tanto, dejemos que la profesión y la vida hagan un alto conjunto, que fluya la energía para conspirar un nuevo horizonte, no sólo para las voces silenciadas, sino para todas las voces; y sin renunciar a la felicidad, por el contrario, para construirla desde nuestro interior, porque no somos lo que tenemos y lo único que tenemos es nuestro ser.

Bilbao, 30 de noviembre de 2007

¡ Gracias muchas, Ingeniero/as por la Paz Global sin fronteras ni banderas !

Aquí un video activista
de los buenos ingenieros de lugar en su campaña de difusion cultural de las cocinas solares


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