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República Ecológica





República Ecológica
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1. Homenaje coloreado y floreado en el 75 Aniversario de la Segunda República

2. Viejos republicanos todavía entusiastas de aquel espíritu efímero, pero hoy más valioso que nunca

3. El monumento al Presidente Francesc Macià, ornamentado con los mejores colores de la única utopía parida para una España fraternal

El 14 de abril de 1931 se proclamaba de forma incruenta la Segunda República Española. Un período de la historia de este país brillante y de grandes logros sociales y culturales pese a su corta duración. La experiencia fue liquidada de facto con el alzamiento militar protagonizado por el General Franco y que abriría la fractura de una Guerra Civil entre 1936 y 1939 que daría paso a la Dictadura que habría de durar casi 40 años.

Más allá de las interpretaciones históricas y de las lógicas apetencias ideológicas de cada cual la Segunda República de la que hoy, 14 de abril de 2006 se celebra el 75 aniversario permitió el florecimiento de un desarrollo sociopolítico del que todavía en algunos aspectos no se ha conseguido con 30 años de democracia. Por tanto, es emocionante que haya colectivos que nos recuerden que la proclamación de la Segunda República supuso la libre determinación de los hombres y las mujeres con la creación de un nuevo régimen con los ingredientes para crear un ambiente de libertad y convivencia democrática.

Así que hoy me he unido a los actos festivos para conmemorar este evento histórico que permitieron florecer ateneos, cooperativas, escuelas populares, y leyes como el voto femenino, el divorcio, la regulación de la semana laboral, etc. A la vez se fomentó la alianza fraternal entre los pueblos por lo que se aprobaron los Estatutos de autonomía. Sin embargo, todo duró muy poco, pero fue suficientemente valioso para que un colectivo como Amical de la República pretenda estimular un espacio amplio de celebración civil, pedagogía de la historia y homenaje a la dignidad y valores del republicanismo.

Este país tiene sus propios demonios, pero hay que superarlos. Es evidente que la situación sociopolítica de los años 30 no era la actual. Por ejemplo, la estructura de la población española en la época estaba dedicada en un 45,5 % a la agricultura y el resto por mitad a servicios e industria, con una tasa de analfabetismo del 32 %.

Lo cierto es que los valores del republicanismo merecen mi atención por su vertiente ecológica puesto que la libertad de consciencia y la laicidad son dos valores puntales para fomentar una sociedad sostenible también en lo ambiental. La necesaria economía solar debería florecer del fomento de cooperativas de trabajo, de consumidores, de movimientos asociativos que impulsen la austeridad, la implantación de la eficiencia energética y las renovables o la alimentación ecológica. Los ateneos, la educación popular de adultos siguen manteniendo su vigencia y quizás sería importante que se impulsaran en aras de una nueva cultura socioecológica. Que con tanta nueva cultura del agua, del papel, de la energía, de la alimentación, quizás como que se impone una Cultura Socioecológica (CS) inspirada en los valores del republicanismo laico.

En fin, con todos estos devaneos me he paseado por el centro de Barcelona invadido de colores republicanos merced al emotivo homenaje promovido por la plataforma cívica Amical de la República. Ofrendas florales al monumento a Francesc Macià que fue el Primer Presidente de la Generalitat Republicana en  un ambiente festivo-cultural y político ha reunido a un nutrido colectivo de paisanos que les siguen emocionando la libertad, la igualdad y la fraternidad. Viejos ahora, jóvenes cuando vieron despertar la utopía de la Segunda República. Un despertar que aunque silenciado todavía lo recuerdan con emoción. Con la misma emoción que la juventud ha defendido en el acto que es imprescindible recuperar los valores republicanos. Un juego de humos de colores ha envuelto a la ofrenda floral que ha emocionado a viejos y jóvenes. Un sol amable quizás se ha sumado a la fiesta de la República celebrada, pero con su intensa radiación quizás ha querido recordarnos que sin economía solar, solidaria y cooperativa ni este régimen ni cualquier otro tiene futuro. Viva la República.



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