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Revolución sobre la Tierra

Si un libro ha cambiado la visión de la vida de algunas personas, éste es Simplicidad Radical. Su autor, Jim Merkel, pasó por Barcelona después de ser invitado por Bioterra. Durante un par de días hemos podido conversar con él y saber de sus proyectos. Por de pronto, el más importante de todos ellos, el nacimiento de su hijo Walden, el 18 de diciembre 2009. Nos enseña las fotos del parto natural en agua pero, sobretodo, nos contagia la energía que emana de este hombre que predica que para los próximos 100 años no deberíamos superar de media mundial un/a hija/o por pareja. Su proyecto, Global Living Project toma ahora una nueva dimensión: promover la permacultura constituye uno de sus principales retos. Jim es otro entusiasta del proyecto de Obama que ha visto cómo se desvanecían todos los mensajes del candidato norteamericano una vez fue proclamado presidente. Lo relata con tristeza: "prometió renovables y autoriza nucleares, prometió descarbonización de la economía y ha abierto la veda a sacar petróleo del Ártico. Todas  las esperanzas puestas en un mundo más sostenible se han evaporado. Es hora de seguir trabajando".


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Òscar Patsí y Jim Merkel, dos libros y dos autores para la revolución ecológica.

Nos invita a almorzar el biciartista Òscar Patsí en su barco insignia atracado en una calle de Canet de Mar. Jim es un entusiasta del ciclismo como Òscar, razón por la cual la reunión de dos líderes de la revolución causa sensación entre los privilegiados asistentes: Marco Santana y Mariana Orozco, una pareja mexicana de la más activista asociación de ciclistas urbanos GDL en bici, y yo mismo. Tras el intercambio de libros y dedicatorias mutuas, Simplicidad Radical se queda en las manos de Òscar y La revolución de las mariposas, en las de Jim. Luego, un arroz con verduras preparado por Marco ameniza la conversación a la cual se suma otro líder en espíritu: el Che. Y es que también éste, antes de ser guerrillero, tuvo una bicicleta con la que hizo un largo viaje. Cuba constituye uno de los paradigmas para el movimiento de la simplicidad radical. Un país con un índice de alfabetización de casi el 98% y una esperanza de vida media superior a la de Estados Unidos. Se discute si la imposibilidad de abandonar la isla ni que sea temporalmente es una medida acertada. Jim argumenta que estando sometidos a una carga publicitaria tan brutal es prácticamente imposible no sucumbir al consumismo. Razona que el consumismo es la pandemia de nuestra sociedad. Una pandemia que se contagia a la mayoría sin posibilidad de curación. Tanto da que uno sea inuit o bosquimano; una vez en las garras de la Sociedad de Consumo, quedamos a su merced: créditos, pertenencias, regalos, más de todo. Òscar le canta una canción. La vuelta en tren nuevamente nos permite degustar el color del Mediterráneo que besa esta línea férrea.

 

Jim y Jordi pedaleando con las dos Dahon Vitesse del 2004.

Pedaleamos con dos bicicletas plegables gemelas, dos Dahon Vitesse del 2004 a las que se equipó con cambio interno de 8 velocidades y una de ellas con el pedaleo sin punto muerto de Rotor. Ambas bicicletas participaron en el Tour No Oil de 2005, y una de ellas fue la que Jim ya llevó durante todo el recorrido. Justo la misma bicicleta que hace más de un lustro la entonces estudiante de ingeniería ambiental, Ana Paola Solís, que estaba realizando su proyecto de final de máster en las oficinas de Fundación Tierra, usó cuando le robaron la suya en Barcelona. Y mirad por dónde, montado en esa misma bicicleta, Jim conoce a la pareja mexicana de Mariana y Marco, que resultan ser también buenos amigos de Ana Paola.

 

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Daryl Hannah en Barcelona apoyando el festival de cine ecológico más antiguo de Europa.

Con estas bicicletas y después de la conferencia de Jim en Fundación Tierra, pedaleamos para asistir al acto final del XVII Festival Internacional de Cine de Medio Ambiente de Barcelona por invitación expresa de su director, Jaume Gil. En el festival, que por cierto es el más antiguo con esta temática específica de toda Europa, asistimos a la ceremonia de entrega de premios a las obras participantes con la presencia de la actriz Daryl Hannah (1960 -).  El documental ganador del festival resulta ser Green de Patrick Rouxel, una producción francesa que narra la agonía de una hembra de orangután asiático mientras se muestran las causas de destrucción de su entorno: las extracciones madereras para papel impreso barato, para muebles y suelos de parquet, y para las plantaciones de aceite de palma. Los créditos del film recopilan todas las empresas que participan en la destrucción de la selva de Indonesia. Este documental de 48 minutos, sin diálogo alguno, es suficientemente elocuente para dejarnos sin palabras. Puede visualizarse gratuitamente en la web. El director, Patrick, agradeció el premio ya que está seguro le permitirá recibir apoyo para nuevos documentales. Lo tiene bien merecido. Todos los asistentes salimos del cine apesadumbrados. Sin embargo, estamos convencidos que los buenos somos más, y de hecho los cinco días que ha durado el festival del cine ecológico resultan un exponente de la elevada sensibilización de este sector. Parte de las películas del festival pueden verse desde su web oficial.


Mientras regreso a casa voy recordando las palabras de la conferencia de Jim. El problema de no aceptar un estilo de vida más frugal queda bien patente en el índice de la huella ecológica. La huella ecológica es un indicador que mide el impacto de todas nuestras actividades (consumo de materiales o energía, consumo de recursos naturales como agua, papel o madera, producción de desechos, etc.) expresado en número de hectáreas de ecosistemas productivos. En una entrevista realizada en el 2005, Jim Merkel, ya lo había dejado bien claro.

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El Plan de Jim Merkel

La huella ecológica media de los seres humanos sería el resultado de dividir todas las hectáreas bioproductivas por el número de personas en el planeta, y resulta en 2,10 hectáreas. En España la huella ecológica es de 5,71 ha · persona y año, o sea casi 3 veces la media mundial. Hace años Jim Merkel demostró en un experimento que se podía vivir con ciertas comodidades, pero de forma frugal con el equivalente a 1,21 ha · persona y año, una huella nueve veces menor que la de Estados Unidos que es de 9,39. Si todos los seres humanos viviésemos con el estilo de vida norteamericano se necesitarían el equivalente a cinco planetas. Jim expone su Plan de 100 años de la Sostenibilidad en el que propone un sólo hijo/a por familia hasta el año 2100 con lo cual la población mundial descendería hasta 1.000 millones de personas. Con un estilo de vida moderno, pero frugal y dejando un 80 % del planeta para la vida silvestre, esta población humana podría vivir con el equivalente a 2,43 ha · persona y año. Pero si nos mantenemos con 2 hijos, -actualmente la media es de 1,4-, para el mismo período, entonces la población mundial alcanzaría los 9.000 millones y sólo tendríamos disponibles 0,28 ha por persona y año, que es más o menos la huella ecológica de un habitante de Afganistán.

 

Estamos pues, según Jim, en el último momento para cambiar el destino de la humanidad. Merkel también plantea que la clave para la reducción de la natalidad es invertir para aumentar el nivel de vida de la mujer en los países en vías de desarrollo, pues está demostrado que hay una clara correlación entre el número de hijos y el nivel de pobreza. Alcanzar  los Objetivos del Milenio es una prioridad. Pero también nos plantea que hacer este enorme esfuerzo sólo es posible si estamos enamorados del planeta. Merkel comenta que las personas sólo somos capaces de asumir cambios insospechados cuando nos enamoramos. Así, sólo nos enamoraremos del planeta cuando podamos apreciar y conocer toda la riqueza biológica que nos acompaña. La propuesta de Jim en Simplicidad radical es, además de una guía práctica, un juego de herramientas que pueden ayudar a emprender un viaje hacia la simplicidad a la medida de cada uno. Cuando tomemos este camino vamos a quedar sorprendidos de la magnitud del impacto o huella que llegamos a efectuar cada día, y todavía nos asombrará más lo pequeña que nos gustaría que ésta fuera.

La conferencia de Jim Merkel consiguió llenar la sala de actos donde se celebró. El acto contó con la colaboración en la difusión del evento de las entidades Eco-Union y Research & Degrowth.

Jim Merkel está convencido que, a pesar de la crisis socio económica actual, existen suficientes experiencias esparcidas por todo el planeta que demuestran la viabilidad de lo que propone. En cualquier caso es evidente que lo primero es que seamos conscientes de nuestra huella ecológica. Y esto es lo que propone su libro Simplicidad Radical que aporta tablas suficientes para su cálculo. Existen también disponibles calculadoras on-line, tanto de la huella ecológica como del CO2. Sólo haciendo números, uno puede hacer su cuenta ecológica anual y, a partir de ella, adoptar objetivos de reducción. Jim también nos recordó que escribió Simplicidad Radical porque tuvo una crisis espiritual cuando vio el desastre del Exxon Valdez en la costa de Alaska que conocía bien. Su espíritu estaba desesperado por saber como compartir la Tierra. En el gran bufé, quería bailar con sus vecinos planetarios a la música del mundo en vez de llenar al máximo su plato mientras que otros sufrían por las bombas y el hambre. Así abandonó el negocio de las armas en 1989 y se comprometió a vivir con 5.000 dólares estadounidenses por año, que representan el ingreso promedio de todos los habitantes del mundo. Hoy continúa predicando con el ejemplo. Llegó con un par de mudas de ropa que lavó a diario de forma que le permite viajar con una pequeña maleta. Simplificar la vida es complejo, se necesita mucho ingenio pero, sobre todo, mucha, mucha austeridad. En cada uno de nuestros actos cotidianos podemos simplificar nuestra existencia y, con cada comportamiento, reducir nuestro consumo y ahorrar energía. Los pequeños cambios son poderosos y Simplicidad Radical no hace más que ponerlo en evidencia con cuatro números. Reducir nuestra huella ecológica es una tarea apasionante porque nos hace partícipes de la solución para vivir en un mundo más solidario, fraternal y libre.

Jim Merkel contó durante la conferencia con la asistencia de la directora de Fundación Tierra, Marta Pahissa.



Fotos: Manolo Vílchez