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Ricos batidos a manivela





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Ricos batidos a manivela 
 
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1. Todo a punto, incluidos los musculos
2. En plena acción y sin vatios sucios
3. Ecobrindis y oleeé



 


 


Debo decir que a parte de mi afición de coleccionista almacenista de bombillas de bajo consumo, también guardo-colecciono-utilizo poco, máquinas que funcionan con energía solar concentrada, o sea muscular. Es decir, el sol hace posible los alimentos, luego yo me los como, ellos me proporcionan energía y mis músculos realizan esfuerzos, coordinados por mi nutrido cerebro. Con tecnología apropiada en las manos y fuerza muscular,  son un montón los cacharros que pueden funcionar sin necesidad de conectarse a la red eléctrica. No tardo en preparar unos comentarios sobre mi cole de maquinas MUSOL (MU=músculo y Sol), aunque una de las piezas de la colección la puedes ver aquí, es la linterna magnética a músculos Nightstar. Toda una joya luminosa de la cual ando orgullosillo.

Bien, pues hoy hemos probado la última adquisición, una batidora manual de la marca Vortex que ha sido adquirida al otro lado del océano, cosa posible y tolerada según los autocriterios de sostenibilidad que nos aplicamos ya que aparte de dar servicio puede la máquina aportar pedagogía y conocimientos ecotecnológicos.

La nueva máquina consiste en un sistema interno de engranajes reductores que accionados por una manivela consiguen incrementar y mucho las revoluciones de giro de las cuchillas cortantes y troceadoras situadas en el eje. La Vortex tiene dos velocidades, una lenta y otra rápida. Se agarra a la mesa con un sargento (tornillo de presión), se le coloca el vaso contenedor y listo, 90 segundos de dale que dale al manubrio y la cuchilla girando a una velocidad de vértigo, transforman la masa de los alimentos haciéndola añicos, y pasándolos al estado semilíquido y sabrosón. 

Hoy y para ello hemos sido prudentes en la incorporación de los ingredientes, que entraban poco a poco en el recipiente, facilitando el airoso y triturador remolino. Un ruido importante sale del cacharro durante su funcionamiento, ideado para el uso en exteriores, campings o lugares aislados. Se nota por los decibelios, que deben estar en los límites permitidos o más aún.

Bueno, que los cacharros que muestran que otras tecnologías son posibles hagan ruido tampoco está del todo mal cuando lo que se pretende, además de beberse saludables preparaciones, es en algunos momentos llamar la atención del público curioso.

Al abrir la caja hoy éramos tres toqueteando, hasta Antonio, ingeniero mecánico, le ha seducido el tema y no se lo ha querido perder. El ritual ha consistido en poner sobre la mesa todo el contenido, observar las piezas, imaginar su funcionamiento, opinar sobre las calidades de sus materiales, observar el manual de montaje y recetario e irse a toda pastilla a montarla sobre la mesa de la terraza. Al mismo tiempo no hemos tardado casi nada en agenciarnos una sandia, algunas peras y unos limones.

En el tiempo recomendado, los 90 segundos, más un extra por ser la primera vez y después de escuchar la música mecánica, un batido en todo su punto y al que se le han añadido cubitos de hielo antes de batir, nos ha salido a gloria sostenible. Vamos, que la experiencia se ha merecido un ecobrindis por el balance positivo de la acción y porque además todo lo bueno hay que celebrarlo. No ha sobrado nada, o sea que batir bate, otra cosa es la receta y eso siempre depende del humano mezclador.

En situaciones de aislamiento energético voluntario o involuntario, por compromiso personal con el uso de la energía, por pedagogía de la sostenibilidad, por apoyo a otras tecnologías gracias a inventores y empresarios visionarios quizás de un mundo más desconectado, apreciar parte de los productos generados por el desarrollo de las ideas humanas siempre tendrá un espacio en mi colección de herramientas para el vivir de forma más sostenible, divertida y ecomovida.


¿Porqué éste diario?