You are here

Siete meses con la bici (I)





curvaSupTit.gif" border=0>

Siete meses con la bici (I)

 
08022004_siete1
08022004_siete2

1. El pito, el foco, el cuentrakilometros y el led frontal



2. El Rotor, sillín Duopower, el Red Alert y el anclaje extensible


 


Lo que sigue es un balance práctico y emotivo de la relación entre un humano y la más eficiente de todas las máquinas. Quizás esto sea como un mínimo tributo al aprecio que siento por una tecnología realemente sostenible. No es ni por asomo una muestra pasional de un aficionado ávido de reconocimientos. Lo que pretendo es dejar en forma de memoria simbólica una parte de lo que entre ambos, ha acontecido.

Mi relación con la bici viene de lejos pero no ha gozado de intensidades hasta hace poco. Precisamente, empezó el idilio al mismo tiempo que este diario, de eso hace ya 7 meses. Hice aparecer en mi vida una bici plegable Dahon Boardwalk 6 , de la que no me he separado hasta la fecha. Cierto es que he compartido algunos, que no son pocos kilómetros y también acarreos urbanos con carrito echando mano y pedales de mi vieja bici, una híbrida montada con piezas de taller y ruedas de carretera, fina, veloz y nada ostentosa.

Le puse cuentakilómetros a la Dahon al poco y ya van más de 750 km en unas 60 horas de pedaleo. La media es de unos 12,5 km por hora, aunque he llegado a alcanzar los 45, eso sí, en bajada pronunciada y batiendo al viento. Me considero un ciclista urbano tranquilote, sin demasiadas prisas. Y con la misma, supongo, pasión que esos humanos que no paran de maquear a su coche, yo con mi bici no me he librado de ciertos impulsos, que analizando tienen quizás mucho que ver con la infancia emotiva y luego la lógica adulta, que quede claro.

No tardé en colocarle un pito especial de aire, el cual suena con solo hundir la membrana con el dedo. Deja escapar un pitido neumático no demasiado ruidoso pero si perceptible a distancia prudente, eso sí, hay que tocarlo varias veces para el caminante se de por avisado. Debo decir que después de la charla que impartió Oscar Patsi, me quedó grabado que un ciclista elegante no toca el timbre salvo en contadas ocasiones, pues bien, yo al pie de la letra me lo he tomado.

Aunque la he dejado pocas veces en la calle, un buen amigo me obsequió con candado apropiado, de esos que son de cable flexible y regulación de la extensión. Me va perfecta para atar las dos ruedas y el cuadro. Y es que el choriceo de máquinas verdes vive tiempos dorados, por lo menos aquí en BCN.

En todo este tiempo he entrado con mi bici plegada en decenas de sitios donde entrar con una bici no es lo normal: restaurantes, cines, librerías, tiendas... y casi lo consigo en algún museo. Si se hace con estilo, suele ser aceptada en la mayoría de los casos. Claro que un cierto toque de distinción y permisividad aflora en muchos locales, supongo porqué la penetración ahora es simbólica. 

En todos los transportes públicos se nos ha visto juntos, y precisamente el otro día al que faltaba le puse la equis. Nos montamos en el nuevo tranvía que une Sant Adrià del Besós con el Parque de la Ciutadella. Aquí probé su aparca bicis, nada apropiado para una bici con las ruedas pequeñas. Estas deben ubicarse entra dos varillas con lo cual queda aprisionada; sorprende ver que esto sea suficiente y así lo creí hasta que el grito de una abuelita que tenía enfrente me sacó de la lectura. Es un sistema eficaz y muy cómodo para bicis normales, con ruedas pequeñas hay que echar mano del ingenio para que no caiga por sorpresa. Yo lo conseguí y disfruté de ver que cada unidad de nuevo tranvía tiene 4 plazas para bici con una ubicación poco molesta para los demás usuarios.

También le instale en su momento un Red Alert, el sistema magnético de luz sin baterías que funciona como luz de posición intermitente en la horquilla trasera. Y es que mi plan en no gastar recursos para ir alegre pedaleando. Y aunque lo he usado poco, también le coloque un foco halógeno delantero de quita y pon que alumbra demasiao que siempre es poco y que está adaptado a las baterías recargables, que en alguna ocasión he cargado aprovechando la energía limpia del sol que aporta el cargador solar iSun. Desde que vi aparecer a unos amigos en bici por una calle oscura y con unas poderosas luces azuladas destelleantes me dije que colacaría uno en la mía, y no hace mucho lo hice. Un poderoso led blanco azulado activado por dos pilas del tipo AAA, que seran recargables cuando toque recambio, hace que se vea avanzar mi bici desde distancias enormes. Todo por la seguridad a pedales, y como se puede ver, pa iluminarme pocos electrones sucios necesito.


¿Porqué éste diario?