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Sigo con el cañamo industrial





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Sigo con el cáñamo industrial

 
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Midiendo el supervegetal

Automóvil con olor a fritos

 

continuación

 

El suelo que pisas en la cocina es de linóleo con base de cáñamo. Te preparas una mezcla de copos de cereales que acompañas con una torta de harina de cáñamo bañado todo ella con un tazón rebosante de leche de cáñamo de cultivo ecológico. Mientras escuchas por la radio las noticias del día, té enteras de que el sector del cáñamo industrial prospera debido a la renovación de los antiguos sectores petroquímicos. 
 

Has aprovechado para prepararte la sabrosa ensalada que te llevas al curro, entre sus ingredientes están los nutritivos cañamones y su excelente y equilibrado aceite, ecológicos, ya que la industria agroalimentaria a nivel general, por fin produce de forma sostenible y saludable los alimentos.
En una ojeada al periódico local impreso con tinta de cáñamo sobre papel reciclado de cáñamo té enteras que la agroindustria cañamera es la mayor generadora de empleo del sector rural de tu región. Además te encuentras con la oferta de un establecimiento de la ciudad que ofrece productos para el hogar, curiosamente estas sentado en una silla de fibras compuestas y tapizada con una resistente tela de cáñamo idéntica a la de la foto.

Recoges el plato y lo lavas con agua caliente solar usando un jabón neutro y un estropajo, ambos derivados del cáñamo. Todo el mobiliario de tu cocina está construido con tablero de fibras de cáñamo.

Sales de tu casa llevando en tu cartera de cáñamo todo lo que te hace falta además de un poco de dinero en forma de billetes impresos sobre resistente papel de cáñamo.
El cielo está de un azul impoluto, y a pesar de la presencia solar, la mañana invernal es fría.

 

El transporte público en tu comunidad es muy eficaz. Hoy lo has elegido para recorrer los 16 kilómetros de distancia a tu trabajo. Esto es porque hace un frío que pela, sino la bici hubiese sido la elegida.

 

Desde la ventanilla del bus llegas a otear, aparcado en las cercanías de tu vivienda, una de las mayores y emocionantes inversiones que has hecho en tu vida para moverte. Un innovador hipercoche, que consume 1,5 litros de biocarburante obtenido a partes iguales de aceite de calidad no alimentaria y del recuperado post-consumo, ambos de cáñamo. Su tapicería y otros componentes, incluso su chasis están construidos con biocompuestos que incorporan las fibras resistentes del cáñamo y está totalmente ecodiseñado para un reciclaje total. Cada kilómetro que recorres con el, se suman a tu cuenta de felicidad ambiental personal.

 

El autocar que te traslada lleva ya tiempo funcionando con biodiesel, donde más del 30 % es aceite de cáñamo. Durante el viaje tienes tiempo para escuchar 5 canciones, que has grabado en un CD fabricado con almidón de cáñamo y que podrías desechar echándolo en la recogida selectiva con destino a la planta de compostage.

Mientras te alegras con la música vas leyéndote un libro impreso con tinta y papel de cáñamo que trata sobre el factor 10, técnicas para hacer las cosas que hacemos pero consumiendo 10 veces menos de la energía de utilizamos, un tema ya implementado en tu sociedad pero con un gran futuro para otros países que no tienen todavía a pleno funcionamiento sus sistemas sociales. Me alegra este compromiso intelectual y solidario.

 

Los campos de cultivo de cáñamo invaden las zonas menos fértiles de tu comunidad, las verduras de invierno comparten los limites de los campos que ves desde la ventanilla. En un semáforo, la amable mirada de un grupo de agricultores se convierte en saludos cruzados. Están descansado después del laboreo de la tierra, acondicionando el suelo después de haber recogido la segunda cosecha anual.  A la vista está la factoría local que se nutre de las cosechas y transforma el cáñamo en fibras, pulpa y aceites para otras industrias. La economía rural de tu comunidad lleva ya algunos años revivida y florece con la misma intensidad que los campos de cáñamo. Las calidades de las aguas freáticas han mejorado y hambrientas aves se nutren de cañamones esparcidos voluntariamente por los humanos y que en agradecimiento devuelven sus trinos alegres.

 

Llegas a tu puesto de trabajo, y percibes como un estado de excitación envuelve a tus compañeros. Los responsables de producción acaban de anunciar el número 3 millones de calcetines de cáñamo hechos por tu empresa. Un brindis colectivo con cerveza de cáñamo producida en tu región da la bienvenida a un sostenible día en un mundo posible.

¿Te has preguntado más de una vez, porque una planta tan bondadosa no ha sido uno de los ejes de una sociedad moderna, hasta ahora? ¿Conoces la evolución tecnológica, la economía del petróleo y las posibilidades lúdicas de una variedad del cáñamo? Sin embargo, queda una pregunta clave ¿porque lo lógico y más sostenible no ha pesado más en el progreso de nuestra civilización?. Lo reconfortante siempre es ver como se van respondiendo con hechos nuestras dudas.

 

Como activista de una economía solar gracias a una agricultura sostenible que convierte el sol y los nutrientes en energía material, y tras un día intenso, retornas a tu casa con la idea de no tardar mucho en meterte en la cama. Eso sí, no sin antes compartir el tiempo con un vecino anciano, todo un vector de sabiduría. Te comenta que cuando era joven se dejó la piel cultivando el cáñamo y procesándolo en la pequeña fábrica cordelera de su pueblo.


Acabas y comienzas el ciclo diario dentro de una economía sostenible y solar que está al servicio de la familia humana y demás miembros que disfrutan del vivir en este maravilloso planeta tan real. 

Buenas noches, amig@.


¿Porqué éste diario?