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Tres días de ecocasero rural (I)





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Tres días de ecocasero rural (I)
12042005 Mas Lluerna gallinas
12042005 Mas Lluerna patos
12042005 Mas Lluerna tomates

1. Gallinas y pavos a la espera del desayuno
2. Patos desayunando
3. Tomates ecodelicatassen lluerneros


Para acercarme a la naturaleza, a sus ritmos, a sus vivencias, a sus aromas...no se me ha ocurrido algo mejor que ofrecerme de casero en un proyecto rural de vida sostenible. Los cuidadores de Más Lluerna con los que tengo el privilegio de compartir amistad y más cosas, precisaban de unos días de relajo otoñal en climas más apetecibles y para ello, alguien que cuidara de ese espacio de laboreos vitales que lleva trece años de evolución como un genuino modelo de vida simple y ecológica en el entorno rural.
Bien, me dije, este es el momento de sentir durante tres días lo que representa el manejo de las cosas cotidianas en tan querido espacio. Alimentar a los animales de granja, cuidar y prevenir sobre las heladas en la huerta, y alimentarme en parte de sus productos, aprovisionarse de agua de riego, caldear la vivienda usando la limpia energía del sol...

Comienzo mi pequeña aventura, eso si controlada pero igual de emocionante, de estar solo y ser cuidador del espacio querido. Una lista de procesos a seguir, con todo detalle, y que ha ocupado más de seis folios fue necesaria de elaborar durante el tallercillo previo de aprendizaje al que unas semanas antes me sometí sin más remedio. Y es que uno quiere ser eficaz y elegante al mismo tiempo, previendo las complicaciones y con el objetivo de salir airoso de las misiones que me encomiendo para compartir y para mi crecimiento como un humano simple y alegre.

Durante estos días he tenido que alimentar a 11 gallinas y dos gallos, 3 pavos, 14 patos y dos gatos. Todos en la finca cumplen con su función permacultural. Las gallinas se han comido todos lo restos orgánicos de mi comida, aparte de una mezcla de cereal y maíz, siempre procedentes de cultivo ecológico, al que cada mañana, a primera hora, un novato ecograjero tenia que hacer frente, y algo que parece tan sencillo, pues hasta que no te acostumbras, cuesta lo suyo. Entre las gallinas había una clueca, la que se dedica a incubar esas dosis huevuda de proteínas con las que cada mañana me he tenido que apañar para sustraerle. No he tenido que levantarla ningún día, ya que aprovechando el aporte de papeo, saltaba igual que las otras. Otra observación ha sido otear como los animales de mayor porte mandan en el papeo, los pequeños revolotean y pillan lo que pueden más algún picotazo cuando osan invadir espacios de privilegio. Vamos, que me parece una similitud con mucho de lo humano, y es que entre nos y las aves igual tampoco genéticamente hay tanto. Por otro lao, los gatos mantienen a raya a todo osado roedor que se acerque a la casa. Aunque tienen competidores, nocturnos eso sí, dos lechuzas comunes que también viven en la zona del alero sur de la vivienda y que son impecables cazadoras. A estas no les tengo que dar de comer, ya se apañan solas.

Si he tenido algún problema con las aves de corral, no ha sido otro que el del clic de sonido de un móvil moderno que por motivos de kurro me ha llegado a las manos. Resulta que el sonido que más me sedució para avisar de las llamadas fue el de un gallo matinal, y han sido más de dos veces, lejos del gallinero y perdido en otras labores, cuando oía a un gallo cantar donde uno de verdad no podía estará esas horas. Ha sido divertido correr a cogerlo después de despejarme sobre la procedencia del sonido, para nada verdadero, de gallo alegre virtual.
Debo decir que he ido a dos huevos por día y que dos tortillas, una de queso y otra de patatas, me han salido a laica gloria bendita. Bueno, de los tomates variedad especial que tienen los lluernas en su despensa, bueno, de estos no te hablo mucho porque tendria que ponerme goloso incluso, ...en mi vida he probao tomates más sabrosos. Y es que dede ser que a los frutos de la tierra si les has echao tus buenas energías además de los buenos cuidados, que los puede superar?

Bien, no he tenido problemas en recoger a las gallináceas y los pavos felices, que al caer el día se van acercado al cobijo por su cuenta. Tenia previsto echar mano de algo de comida para los más traviesos, esos a los que les cuesta recogerse, pero no, no he tenido más dificultades que las de un pavo revoltoso que hasta se animaba a subir a un árbol y hacer un vuelo, que forzaba y acababa con tortazo importante sobre la pista de aterrizaje del corral. Es que mira que los pavos como son, pues eso, los pavos.

Ahora, con los patos, estos son tremendos. Cuando andaba trasteando para coger el suministro matinal para los miembros del corral, estos en rigurosa fila india y con su graznido habitual acudían curiosos y algo extrañados, a la zona donde un humano no habitual hacia lo que más les gustaba a ellos a esas horas, abrir los bidones suministradores de papeo. Lo mismo que para las gallinas, una mezcla de cebada con maíz no tardaba en desaparecer, todo en un visto y no visto. Después del almuerzo, aporte mineral vía montón de arena con piedrecillas, de esta forma los patos muelen sus nutrientes energéticos, al poco un vuelo alegre y rasante rumbo a la balsa y a la, a patear.

Partes (II) y (III)



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