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Tres días en Granada (I)





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Tres días en Granada (I)

 
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1. Un disfrute del Jardín Botánico
2. Para ver y no cortar, se da licencia
3. Me monto en todo lo que lleve pedales
4. ...y da lo mismo la altura.
5. Alejandro Gorafe, artista por la Tierra



 


 


Once horas de suave traqueteo nocturno me han depositado en Granada, esa ciudad amable, a los pies de las montañas más altas de la península: Sierra Nevada. Con buenas aguas y aires limpios, es una ciudad cargada de historia modelada por las culturas que han disfrutado de sus bondades naturales. Su vega fértil como pocas, antaño un mito agrario, es hoy un espacio cada vez más limitado por la pesada expansión humana. He llegado a intuirla como un espacio de lujo para el moderno desarrollo de una horticultura respetuosa y cercana que podría abastecer, como lo hizo un día, de alimentos locales a sus ciudadanos. Aunque creo que como en todos los sitios ya no puede competir con la lechuga y otras verduras globalizadas. Sin embargo, el futuro de estas tierras quizás dejen de ser valiosas para generar alimentos y alojen asfalto y hormigón.
 
A las 8 de la mañana la ciudad, como todas, bulle. Yo con mi bici, fiel compañera sin nombre, de viajes sostenibles, la he disfrutado. Diversas causas me han traído al lugar, la laboral comenzaba a las 11, la emocional activista ha comenzado por la tarde noche. Con los ojos bien abiertos a pesar de que mi cuerpo me iba recordando que una noche en tren pero en butaca, mejor que se le reserve a estructuras más jóvenes y dinámicas. Y es que una semana antes del viaje me fue imposible encontrar una plaza en litera en el bendito Tren Hotel TALGO . En este lujo sobre raíles por los pelos, tan sólo pude obtener plaza sentao. Cierto es que había un puente a la vista pero el viaje ha sido la noche anterior al inicio de este. En información pregunto a que se debe el fenomenal éxito de ocupación del tren, y me dicen que es normal que haya que contar con la semana de anticipo, entre gentes locales que van y vienen, junto a hordas de viajeros inteligentes que visitan la ciudad, el tren se llena rápido. Viene y va a y desde Barcelona a Granada y Málaga. El virtuoso tren esta formado por unos 30 vagones cuando sale de BCN, que se separan en medio de la noche para seguir cada bloque su camino. No puede el tren ser más largo porque hay estaciones donde no hay anden suficiente.
Lo que son las cosas de la modernidad tecnológica, andan ahora en Granada con el cibernético AVE yendo y viniendo para ver como lo hacen. Lastima que para trenes que ya son veloces, cómodos, hasta románticos y que están amortizados, no se le dediquen una parte de la millonaria inversión ferroviaria que el Estado está llevando a cabo para que otros lleguen más rápido vete a saber donde y las grandes familias de la economía se embolsen mucho más de lo debido. En fin, nos queda camino que recorrer para que las cosas importantes se decidan entre todos.    
 
Un árbol enorme que invade con su copa una callejuela es reclamo suficiente para abandonar la ruidosa avenida y asumiendo el tramo con adoquines como tranquilo trayecto, me lo he ido a ver. Suerte matinal la mía ha sido el descubrir el Jardín Botánico de la Universidad de Granada con las puertas abiertas, ya que alberga su edificio a la Facultad de Derecho. Ha sido un grato placer el poder encontrar esa isla de verdor y vida, un sitio tan dignamente vegetal y cuidado para el disfrute de humanos sin demasiadas prisas. Un ginkgo biloba impresionante me ha cautivado, y lo mismo hizo con una poetisa local que hasta plasmó sus inspiraciones en un atril metálico al lado de su majestuoso pie. Yo me he cogido dos hojillas caídas con destino sugerido para estar entre otras hojas, pero de libro.
Una cosa, para ahorrar adjetivos, ponle el que más te inspire a cada uno de los árboles: impresionante, majestuoso, bondadoso, enorme, fuerte, bello, esplendoroso. El castaño de indias tenia en el suelo de su vertical un manto de sus frutos caídos, el tilo es vecino y un cedro también; este me ha recordado una escalada vegetal hasta la copa que hice en un lugar recóndito, cuando era jovencillo.     

Para el banco de fotos me he traído algunas tomas de plántulas acuáticas, la corteza vieja de un alcornoque gigante y un aviso de hace siglos que orienta en el buen uso de estos sitios. Si vas a Granada con tiempo, búscate un rato para sentarte a la vera de uno de los árboles del lugar. Los aires, aguas y vibraciones que los rodea están condensados en sus portes y esplendores de verdor. Es el lugar toda una escuela de botánica, y se pueden disfrutar de sus colecciones vivas. Una cosa, no he podido averiguar: sus horarios de apertura, aunque supongo que será en horario universitario, o sea que hasta la visita tiene un cierto toque de aventura.
 
El Parque de la Ciencias, es ese lugar que siempre que tengo la suerte de venir a esta ciudad no me pierdo de visitar. Me dijeron que había una expo temporal de bicis curiosas para probar, ya puedes imaginar lo primero que he hecho. Me he encontrao y montao en una replica de las primeras bicis, un triciclo con ruedas enormes, asiento cómodo, sin frenos y la típica ruedecilla delantera. En la reclinada, donde se puede pedalear de la forma más eficaz para nuestros cuerpos, no he dado la talla ya que estaba preparada para personas de mayor talla. En el tandem, me faltaba compañía. Pero a la que me ido lanzao es a la bici de equilibrista. Con un contrapeso en su vertical, a 5 metros de suelo y con su prudente malla de seguridad, ha sido como volar a pedales. Sobre un cable de acero y con casi total garantía de éxito, pedalear los 10 metros de hilado trayecto se convierte en algo especial. El montaje me han dicho que estará durante unos meses todavía, o sea, que animo a los cercanos a como volar en bicicleta.

Y como ando indagando en el complejo y fascinante mundo de las especies que nos acompañan, la expo Biodiversidad Amenazada, es una invitación a conocerlas. Pero mira por donde que los humanos robamos a los otros usuarios de la Naturaleza, generalmente después de cometer asesinato. Las piezas expuestas son las decomisadas por tráfico ilegal de productos y por introducción de especies. Resultado de nuestras tonterías y lujos humanos nos cepillamos al año 140.000 de colmillos de elefante; 50.000 primates; 10 millones de pieles de reptiles; 15 millones de pieles de mamíferos; 1,1 millón de aves vivas; 9 millones de orquídeas, 7 millones de cactus, 600 millones de peces tropicales; 2 toneladas de coral. Hasta el próximo 13 de febrero se puede disfrutar del contundente y vital mensaje de proteger la biodiversidad desde el conocimiento de causa.
 
Objetivo Marte, el lugar más cercano al llamado Planeta Rojo ha empezado hoy a ser una expo en el Parque, he disfrutado tirando algunas fotos a las maquetas de los cacharros que por ella han deambulado, gracias a la energía solar fotovoltaica, y es que el Sol lo mueve todo, aquí y allá lejos.

Ya saliendo me encuentro una cocina solar parabólica Ksol expuesta en el soleado espacio interior de la entrada. Un inevitable intercambio de conocimientos y experiencias con el simpático grupo de responsables de recepción y tienda del lugar ha sido de lo más agradable.

Como ves en el Parque las Ciencias la actividad no cesa. Así que esta es la segunda recomendación, no te pierdas visita el lugar, disfruta del amplio abanico tecnológico y cultural, colúmpiate si hace viento en el molino lúdico, vuela a pedales si llegas a tiempo  y échale un vistazo a los cacharros disponibles para jugar cienceando.
 
Al caer el sol, que ha sido bondadoso durante todo el día, me he encontrado con Alejandro Gorafe, admirado Artista por la Tierra, que no para de crear su obra la mayor parte con las cosas que recoge por ahí. Este artista reciclador tiene motivos suficientes para tenerlo en mi personal lista de admirables humanos al servicio de la diosa sostenibilidad. Échale si te apetece un vistazo a parte de sus obras. En la foto una de sus ultimas obras realizada con un maniquí en desuso vestido con unos pantalones de corcho natural. Lo del teléfono móvil color canario dentro de una jaula en la cocina es la leche. Lo tiene recluido para que cante, pero canta poco.
Entre delirios de humildad solartísticos habituales cuando tenemos oportunidad de encontrarnos y acompañados por la amiga Cristina, la imaginación nos ha llevado a convocar una obra interminable de soles en atardeceres de todos los puntos de mundo posibles. El artista es Gorafe, y los adictos solares, ambos coordinadores logísticos del invento indefinido.
No tardo en dar pistas, tu de momento y si te apetece mírate el atardecer que más te guste de los que tienes cercanos, échale un retrato y guárdate contigo el sentir del momento, entre todos con ello haremos algo. Y es que el sol siempre nos acompaña, a pesar de lo duro que se pongan los temas energéticos convencionales. 
 
Llego a albergue juvenil, pedaleando claro. Allá me encuentro con activistas de Greenpeace, esta organización que mantiene una historia global de amor con el Planeta. Comienzan dos días de intensa convivencia.


¿Porqué éste diario?