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Un lavabo para ciclistas urbanos





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Un lavabo para ciclistas urbanos

 
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1. Oscar y su grupo rumbero biciclero
2. Un WC para biciosos placeres

 

 

Al llegar a la tienda del pedaleo urbano de Espai Bici, ya con la persiana a media altura, mi primer interés se ha centrado en localizar el lavadero de bicicletas que está a disposición publica para el maqueo de las máquinas verdes, la causa de la visita. ¡¡ Sorpresa, no había ninguna decoración ¡¡

Se escuchaban las risas en la sala de la tienda donde se realizan charlas y presentaciones, por supuesto siempre vinculadas con las dos ruedas y las diversas pasiones que estas levantan. Me acerco confuso y no tardo nada en darme cuenta del lío que me he hecho. Resulta que lo que se inaugura es la decoración genuina del lavabo WC para ciclistas en la tienda y no la que yo suponía seria el espacio para el lavado de bicis.
En pleno año Dalí, aparece Oscar Patsí con la idea de provocar saludables y culturales alivios a los clientes y usuarios de Espai Bici.

Oscar ha sido denominado como ciclista del Renacimiento, y a demostrado sus dotes artísticas en varias disciplinas. No dudo que también pedaleando debe ser un maestro. Lo primero que he hecho, una vez reconocido el personaje, es echar un vistazo a la capilla sixtina que ha decorado con gracia de devoto ciclista. No todo son dibujos y decoración recicladora. Mientras uno hace lo que hace en beneficio de su salud sentado en el trono puede leer el Manifiesto de la Bicicleta y algunas lecturas salidas de una mente donde las dos ruedas ocupan un pasional y colorido espacio.

Reconozco a Oscar como el personaje que me llamó la atención días atrás, en una de las fotos del espacio de Barceloneses con Bicicleta. Se podía ver una bicicleta con unos prismáticos en el cuadro y un usuario con pinta divertida que añadía en su mensaje aquello de que usar la bici le mantenía la libido a tope. Como nó, me resulto en aquel momento ya un personaje interesante.

Luego he sabido que la utilidad de los prismáticos es intimidatoria. Resulta que cuando se encuentra en el carril bici a un coche invadiendo el sagrado espacio, se para delante, enfoca hacia el coche los prismáticos, se baja de la bici y comienza a realizar un reconocimiento exhaustivo del vehículo infractor. Puede que la victima quede perpleja ante una de esas improvisadas perfomances reivindicativas de Oscar. Él para y dedica un rato a decir con toque de arte que no esta nada bien quitarle espacio a la máquina más urbana y sostenible que existe para moverse.
Pues resulta que he podido conocer con detalle a un autentico bici artista, y es que aparte de pintar como muy bien, toca la bici. Es decir, que el muchacho se coge dos batutas, afina la máquina y comienza a percusionar tocando todo lo que suena en una bicicleta. Acompañado a la guitarra por un amigo solista y en ocasiones por otros buenos amigos músicos de los espontáneos, nos han brindao un concierto de aquellos inolvidables. El aforo no ha sido multitudinario, pero el buen rato y las risas han alejado todo asome de tensiones cotidianas. Y es que para mi pasión por la bici, lo ocurrido ha sido insuperable. Copa de cava y espectáculo genial todo por la bici. Que más se puede pedir para un final de jornada laboral.

Es que en Espai Bici, lo de haberle dedicado un tan genuino altar a la adorable máquina más verde que ninguna y oleeé, solo se les puede ocurrir a gentes, que aparte de mecánicos y vendedores de loable y limpia movilidad siente hacia la bici, una indudable y ahora decorada pasión.

Atención, Oscar imparte una genuina charla, ¿Crees que sabes ir en bicicleta? Este próximo viernes 11 de junio. Lo hará en la sala de charletas que tiene su, en breve, famoso y comentado en los entornos biciurbanos, WC decorado. Comenzará a las 20:30, y como se pide en el anuncio, yo me llevo lápiz y 2 euros de colaboración en el bolsillo. El maestro desplegará toda su docencia a través de experiencias personales. Será como un bombardeo de ejemplos reales y consejos gratuitos para optimizar los desplazamientos en bici. Mira por donde, Oscar tiene también pasión por infiltrarse con la bici en lugares curiosos. Quizás sea el único ciclista que ha cruzado el Museo Guggenheim de Bilbao con ella. También ha acompañado a personalidades en la inauguración de carriles bicis y se ha roto el escafoides, las dos clavículas y la rótula.
Nos dicen que abordará temas de como ligar y nos enseñara la mejor forma de tocar el timbre. Y también se anuncia la conversión de su bici en instrumento musical, tal como parece que hizo en el Harlem Club Jazz, tiempo atrás.
Ante tal chute de cultura bicicletera, allá estoy incluso antes de la hora. No me pierdo la charla a no ser que sea por alguna causa mayor.

Por cierto, para disfrutar del lugar, en caso de que tengas un apretón, ya te garantizo que el rato que pases aliviándote será además inolvidable. 


¿Porqué éste diario?