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Una semana única (VI)





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Una semana única (VI)

 
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1. Vuelo tecnológico en el Aereo
2. Aromas de Montserrat
3. Un montañero audaz



 


 


Hoy ha tocado excursión a Montserrat, pero atención, que ha sido algo especial. Teníamos previsto viajar en metro y luego en ferrocarril para acercarnos a la falda de la sierra montañosa más sorprendente que un menda ha conocido. Montserrat, cargada de valores espirituales para muchos, también lo esta de belleza natural, obra de ningún dios y si de las fuerzas bondadosas y palpables de la Naturaleza pura y dura: vientos, agua, sol, tiempos... Por cuestión logísticas nos hemos acercado en coche hasta el Aéreo de Montserrat. Cinco puntos menos en nuestro plan de semana ecoturística con mínimo uso del coche y reducida emisión de CO2.

Las siluetas de sus formaciones rocosas seducen, atraen, cautivan. Es cuna de amantes de la montaña y también de esos conquistadores de los inútil, los escaladores, que llevan muchos decenios acariciando sus paredes y disfrutando de sus peculiares espacios abiertos, sorprendentemente siempre poco transitados. Y es que para la especie cómoda por excelencia, lo que este cerquita del coche, mucho mejor.

Montserrat es un Parque Natural sorprendente, es un regalo natural de casi 4000 hectáreas a un tiro de piedra de la mega polis de BCN. Conocer y pasear por sus caminos, disfrutar de su orografía tan singular, esa enorme mole rocosa coronada por agujas y crestas rocosas, penetrar en sus entrañas (hay algunas cuevas), sentir a las otras especies y disfrutar de sus verticalidades, sólo es querer hacerlo.

La tecnoexcursión elegida ha sido subida y bajada en esa cajilla aérea, el Aeri de Montserrat, esa maravilla de la historia del transporte especial, que en 5 minutos te eleva como al cielo. Une el río Llobregat con ese otro río de peregrinos, devotos y turistas que visitan el Monasterio de la montaña, un capricho arquitectónico cargado de historias y devociones. Como no teníamos nada pendiente en tan curioso lugar, hemos continuado y utilizado el funicular a Sant Joan, que en pocos minutos nos ha situado muy por encima del mundo de las oraciones, digamos que más cerca del cielo. Un centro de interpretación de la Naturaleza de la montaña que pisábamos es un regalo informático para ojos y mentes atentas. No falta alguna dosis de santidades, normal en espacio tan venerado. Eso sí, la sala de máquinas que mueve el bicho se puede visualizar desde un pasillo, y puede servir para hacerse una idea de lo pesado que es querer subir a las alturas y lo suave que la maquina lo hace para los humanos más lanzados.

En menos de una hora y media hemos pasado de los 10 metros en BCN a los 1.200 sobre el nivel del mar. La ruta elegida ha sido ir desde Sant Joan a la cima de Sant Jeroni, la mayor altura de la montaña y con un mirador excepcional. Ha sido por el habitual camino, obsequio para los sentidos. Todo un lujo de recorrido, recomendado para todas las edades y condiciones, pasando ante gigantes pétreos con la zona de los Gorros, la Momia, el Elefante, la Panxa del Bisbe, el fálico Cavall Bernat, disfrutando de las sombras de las encinas y otros aliados arbóreos, el canto de los pajarillos, las huellas de la presencia de algún que otro jabalí, hoy con un calor soportable, por  cierto el bocadillo de queso debajo de un inesperado cedro, supremo. Y como siempre, el disfrute de la compañía, único. Hemos vivido la magia de una mañana de verano en una montaña especial como todas, aire saludable y siempre excepcional por todos sus servicios.

No hace mucho se ha puesto en marcha el nuevo cremallera que une Monistrol con el Monasterio. No hemos podido disfrutarlo y ha quedado en la lista de pendientes para otra ocasión. Aun si haberlo hecho, ya lo recomiendo, nada que ver subir y bajar a velocidad pausada, disfrutando de vistas y cercanos. Lo mejor es dejar el coche aparcado abajo.

Considero esta excursión, realizada desde Barcelona o cualquier otro punto y siempre en transporte publico y colectivo, una armonioso regalo que une tecnología y Naturaleza como pocas experiencias viajeras pueden aportar, tan cerquita de la ciudad y tan fácil de disfrutar.
Hoy estoy dichoso, al creer que he ofrecido un obsequio tan simple, accesible y de dificil olvido a un chaval inquieto.  

De como llegar en tren y adquirir billetes combinados, aquí. De como combinarse con el cremallera y los funiculares de la montaña, aquí. Informase más, aquí.
De como disfrutar de ese mágico y sorprendente espacio natural, allá.


¿Porqué éste diario?