You are here

Unidad Táctica de Acercamiento a la Naturaleza (UTAN)





curvaSupTit.gif" border=0>

Unidad Táctica de Acercamiento a la Naturaleza (UTAN)

    
 
10242004_utan1
10242004_utan2
10242004_utan3
19242004_utan4
10242004_utan5
10242004_utan6
10242004_utan7

1. Desde la ventanilla del tren, buenos días
2. Me falta el nombre, pero tengo su belleza
3. Vacas felices
4. Sendero dorado
5. Pasión en el acantilado
6. Más belleza a mano
7. Tortilla de queso y brindis al sol



 


 


SOBRE LA 1ª OPERACIÓN DE LA UNIDAD TACTICA DE ACERCAMIENTO A LA NATURALEZA (UTAN)

Ante la importancia de acercarse a la sostenilbilidad, urge poner en marcha planes de acción que estimulen el buen desarrollo de iniciativas y acciones personales que caminen hacia un futuro positivo desde un presente ecointeligente. Por eso hoy ha comenzado a operar la Unidad Táctica de Acercamiento a la Naturaleza, (UTAN). Es misión de esta ecoinnovadora organización informar, facilitar y animar que las personas alejadas de los ritmos naturales de la naturaleza, pasen a la acción directa encontrándose, como y cuando puedan, con el mayor número de servicios que brindan los espacios naturales. Se da por hecho que siempre se respetará y cuidarán estos de forma exquisita, como si los humanos cortejaran con la Naturaleza.
 
La UTAN cuenta con una oficina de coordinación y diversos agentes que pueden operar durante las 24 horas del día, 7 días a la semana, allá donde sea posible sumergirse en los espacios limpios y sanos, con el objetivo de conocerlos y amarlos. La UTAN, al igual que su homologa en temas energéticos, la Guerrilla Eficiente, está al servicio de su majestad la reina Sostenibilidad y oleeé.
 
La primera operación realizada por la UTAN ha consistido en una excursión montañera sirviéndose de diversos medios de transporte público y una caminata relevante por territorios del prepirineo catalán. En esta ocasión, la acción la ha llevado a cabo en solitario el Agente S.

Ficha Acción UTAN 001
Objetivos propuestos: Sentir y ver el otoño subalpino, conocer nuevos espacios, forzar los sentidos, practicar técnicas de orientación, observar la vida animal, identificar los árboles más comunes y aprovechar para intentar encontrarse con uno mismo. ¡¡ Una árdua tarea, no se crean ¡¡
Objetivos conseguidos: Casi todos los propuestos
Lugar de la acción: Comarca del Ripollès (Girona)
Itinerario viaje: Barcelona – Planoles / Campdevànol - Barcelona
Medios de transporte: Metro, tren y autocar de conexión
Distancias recorridas (ida y vuelta): Metro: 8 km , tren: 270 km y autocar: 30 km
Itinerario a pie: Planoles – Costa Pubilla – Santuario de Montgrony – Campdevànol
Distancia recorrida: 22 km
Tiempo total invertido: 9 horas a pie y 8 horas en la combinación de transportes y relajos, total 17 horas. Excursión de un solo día, pero intenso.
Presupuesto: 12 euros (11 euros billete tren ida y vuelta + 1 euro por dos viajes de metro)

A continuación se da paso al relato de la acción por parte del agente S de la UTAN:

Llevaba ya un tiempo queriendo realizar la experiencia naturalista que detallo en adelante, y me llena de satisfacción que haya podido ser la primera acción de la UTAN.
A las 6 de la mañana de un bote me he salido de la cama con la mochila medio hecha. Despejándome con el fresco matutino y sin la bicicleta habitual, los 800 metros de distancia hasta el metro se me han hecho largos y lentos. A las 7:14, puntual como un clavo, me he subido en la estación de Sant Andreu Arenal al tren Delta que realiza el trayecto entre BCN y Puigcerda.  
A media ruta me he disfrutado la salida del sol desde el butacón del vagón, todo un gusto no se crean.
Mira por donde, no todo parece que sean AVEs pues van y vienen obras. En Torrello nos hemos tenido de apear para trasbordar a un autocar que lleva a los viajeros hasta la estación de Ripoll. Por fin le ha tocado el turno para mejoras a un tramo de esta sugestiva ruta ferrocarrilera, que sube desde el mar a los pies de las más altas y majestuosas montañas.
El tren tiene parada en Ribes de Fresser, estación de origen y llegada del tren cremallera que supera un desnivel de más de 1.000 metros por el Valle de Nuria, con final de trayecto en un espectacular y cómodo espacio pirenaico a 12,5 km. Toda una sostenible visita familiar, mejor si se hace con casi cero emisiones desde el origen, claro está.

Al poco, la siguiente parada a sido Planoles, mi lugar de destino. Un bocata de queso en la cantina de la estación me ha recompuesto, por cierto, no te pierdes nada si decides no entrar. Me he despachao el periódico del día y mira por donde el calorcillo inusual otoñal que precisamente me envolvía, es noticia. Resulta que el cambio climático está resideñando el reparto temporal de negocios varios. Los vendedores de helados y terrazas de bares, hacen su segundo agosto. El vendedor de jerséis, este no sabe que hacer con el stock, que sigue en las estanterías. Dicen los entendidos que este es el otoño más cálido y seco de los últimos 7 años, veremos el ranking cuando llegue el invierno. De culaquier modo, aquí no pasa nada, que siga la fiesta.

A las tres horas de la horizontal del tren y habiendo pasado por los bellos prados de Neva y compartido ratos con robustas vacas, durante el torpe salto de una valla montañera, mi impecable pantalón ha incorporado a sus señales un corte en siete enorme. Al poco las cimas de la ruta, la Roca dels Llamps (de los rayos) y la Costa Pubilla, donde después de 900 metros de desnivel, cuesta ver las vías del lejano tren. Eso si, la profusión de montañas en todas las direcciones: Puigmal, Nou Creus, Canigó, Pedraforca... me alimentan y me emociono con sus horizontes espectaculares.

Ha llegado el momento de la gran bajada y por el camino he observado el pacífico trabajo del pastor de ovejas, la belleza de las flores de montaña de las que me gustaría conocer el nombre, el canto de aves en las alturas, la inmensa fuerza de la naturaleza para moldear convulsivamente la gran variedad de paisajes de la geografía de esta maravillosa Tierra... Con fuentes cristalinas me he cruzado, así como con numerosas vacas de aspecto feliz y sosiego enorme. El bosque, lleno de matices ha ido como poniendo a mi paso una enorme alfombra de hojas caídas con bellos tonos amarillentos y pardos, esos tonos tan admirados del comienzo del otoño en las masas forestales.

Ya en el Santuario de Montgrony, donde es curioso ver las cosas que se hacen para venerar a santos y dioses, una ermita colgada en el precipicio es la más solicitada de las postales. Es sin duda este lugar un magnífico conjunto de obra humana que vale la pena disfrutárselo. Un prospero negocio de restauración mantiene alegre el sitio. Justo al dejar el lugar me encamino a la segunda fuente de la ruta, la que tiene por nombre el de la Mare de Deu.

¡Qué cosas tienen las gestiones insostenibles! Camino de la santa fuente me he tenido que oler y atravesar una cloaca a cielo abierto amplia en mierda y por la que corren las aguas negras y grises del restaurante. Me cuesta creer, que para un lugar tan bello, respetuoso con la teoría de la creación y en servicio en pleno siglo XXI, pueda ocurrir esto. Deben los gestores andar tan ocupaos con llenar barrigas que no se acuerdan de que hay suficiente tecnología y sistemas para que la mierda no se expanda quitándole por un rato el encanto a los caminantes, que son los menos ante el imperio del automovil y los bestiales todoterrenos. Para colmo llego a la fuente deseada y ni la virgen estaba. Suerte que me he puesto morao de moras con moderación (siempre se debe dejar abundante reserva de frutos para los no humanos) por el camino y esto me ha servido para hidratarme y aprender la lección de que agua, aunque pese, nunca puede faltar.

Bosques y más bosques de encinas, pinos rojos, arces y tilos, entre otros, me los he ido regalando. Con el excelente mapa montañero de la Editorial Alpina en la mano y echando vistazo a la posición del sol que siempre acompaña, he puesto a prueba mi sentido de la orientación, que pensaba yo que lo tenia más fino.
Una pista me ha dejado en la carretera a 4 km de la estación de tren y allá las rodillas y el anticipo de agujetas han dado sonado aviso. Tiro por el asfalto y aquí los sentidos han andado atentos a que no se los extermine un cochazo a velocidad poco prudente. Nunca hasta ese momento me había dado por contar esos pequeños camiones insostenibles y nada respetuosos con las mayorías, que son los vehículos todo terrenos, más del 50% de los automóviles que he visto eran 4x4. He pensado en la insostenible 2ª residencia y me he puesto a hacer simbólicos números ambientales de esa combinación con una huella ecológica, sin duda enorme y pesada.

Llegando a la estación de tren de Campdevànol, final del trayecto a patita, el sol ya andaba bajo. Me he encontrao con un aprovechamiento integral de todo el edifico de la actualmente poco solicitada estación, convertido en un restaurante de dos tenedores. Una preciosa silla y yo hemos estado embutidos durante el ritual de zamparme una tortilla de queso con pan y tomate (plato oficial de las salidas UTAN) y Aigua de Ribes embotellada a 6 kilómetros de la mesa (pequeño lujo me he dao). El sol al que recibí por la mañana ha brindao conmigo y desde mi mesa me he disfrutado un atardecer de cielo rojizo realmente emotivo.
Llega el tren, me subo ya con agujetas y reflexionando sobre la botas que uso, llevan conmigo 20 años y están en perfecto estado, lógicamente no han estado todo ese tiempo en mis pies, pero me sorprende su resistencia. No me enterao de las dos horas de bajada veloz pero con numerosas paradas y un cambio de autocar. Eso sí, ya en las cercanías de la gran urbe un mogollón de gente discotequera ha llenado el vagón. Yo ya llevaba un tiempo repasando ese día completo lleno de ejercicio divertido y ameno. Para mí un día necesario para conservar la cordura y no perder la sensación de estabilidad que genera el mundo urbano y estresante donde he elegido estar. Pasar un día a la semana en los espacios más naturales lo necesito casi como el agua, por las virtudes que se reciben. Estas misiones de la UTAN me sirven para expandir mi compasión hacia todas las formas de vida con las que tengo la suerte de compartir espacios.

¿Has pensado lo cercano que puedes llegar a tener el mayor de los libros abiertos de la naturaleza? Cerca de donde habitas, desplazándote de forma respetuosa y a velocidad prudente en transporte publico o por propulsión humana, alimentándote de horizontes fabulosos, sintiendo y observando lo vivo no humano que bulle con aprecio alrededor tuyo. La UTAN recomienda encarecizamente acercarse a la Naturaleza, hay premio seguro.


¿Porqué éste diario?