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Viaje eficiente en coche...





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Viaje eficiente en coche...

 
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Un regalo de la naturaleza

Carreteando juncos secos

 

Tengo un coche, que por razones laborales pasadas, es un Nissan Micra 1.3 que se alimenta de gasolina. Lo compré nuevo hace ya 10 años, y en aquel entonces era el que menos consumía de toda la oferta del mercado. Lo uso muy poco, ya que ser un urbanita lo facilita. Desde hace un tiempo tengo el plan de firmar un acuerdo para compartirlo con mi hermano, de hecho ya lo hacemos, pero falta la formalización amistosa de la que ya daré noticia en breve.
Este fin de semana hemos viajado en busca del silencio, de los espacios ventilados y del trabajo relajado. En total hemos recorrido 440 km, ida y vuelta, todo un lujo para mi huella ambiental. Aunque si los datos no fallan he ahorrado en el trayecto el 15% de combustible y lo mismo en emisiones de CO2.
¿Y como lo hemos hecho? Pues me he aplicado en los consejos de conducción eficiente, de los que me ilustré días atrás. Es un ecogozo deciros que una parte de mis hábitos al volante ya eran adecuados. En todo el recorrido he mantenido las marchas largas y he intentado que las revoluciones del motor fuesen bajas. Por ejemplo, un coche si circula a 60 km/h, en la 3ª marcha consume 7,1 litros de gasolina, y pasa a consumir 6,3 litros (un 11% menos) si circula a la misma velocidad en la 4ª marcha y baja a 6 litros (un 15% menos) si lo hace con la 5ª. También me he enterado de que el consumo de carburante aumenta en función de la velocidad elevada al cuadrado, algo así como que un aumento de velocidad del 20% (pasar por ejemplo de 100 a 120 km/h), significa un aumento del 44% en el consumo (pasar de 8 l/100 km a 11,5 l/100 km). Como podéis imaginar, y dado mi objetivo de reducir huella, en todo el recorrido, hemos viajado con una media de 100 km/h. Reconozco que para los tiempos que corren esto cuesta, pero cuando te acostumbras se disfruta más de la conducción.

Todo son ventajas cuando te montas en el coche con ganas de aplicarte en una conducción más eficiente: reduces la contaminación ambiental y acústica, aumentas el confort y la seguridad. También se ahorra en costes de mantenimiento. Con espíritu ambiental y pensando en la cartera todo transcurre con  más tranquilidad. Las vistas se disfrutan más y la sensación de ir lento y ver como los demás pasan es muy recomendable; sobre todo si lo que se busca es reducir las velocidades a las que nos acelera la vida cotidiana.

Nos despiertan el graznar de unos patos que se parece mucho a una carcajada de las buenas, aunque un poco hueca. El lugar se llama Mas Lluerna, y es uno de esos espacios donde sus cuidadores intentan no dañar el entorno, al contrario, colaborar cuidadándolo. Mas Lluerna es un ecocentro, un espacio para el reposo y la cultura ecológica, abierto al turismo responsable. Las energías limpias abastecen la vida de las estancias. El agua de la balsa impulsa una mini turbina hidráulica autoconstruida. Un campo solar fotovoltaico con un ingenioso sistema de seguimiento manual, abastecen de electricidad a las instalaciones: la casa y el taller. Acaban de estrenar un innovador sistema, ideado y también autoconstruido, de contraventanas abatibles a manivela que meten el sol en la casa de forma sorprendente. Lo compruebo: fuera 8 ºC, dentro 26 ºC, visto y confirmado por el que escribe. ¡¡ Oleeeé a la captación solar pasiva y al ingenio humano ¡¡. Los de Mas Lluerna practican la permacultura y la agricultura  ecológica. Su producto estelar es el membrillo y el huerto familiar que autoabastece de alimentos y sustenta, según el año, una parte de la economía. Gallinas y patos felices corretean entre los frutales.  Han plantado un montón de árboles autóctonos que le dan al lugar el aire de jardín botánico natural.

Isel y Ricard nos acogen como amigos: nos unen pasiones solares, vida ecológica y además por nuestra parte, las ganas de aprender de los sabios.
Llevan una vida simple y austera, voluntaria y con calidad de vida. Cuidan y habitan el lugar desde 1992 y lo suyo es la práctica de la ecología en la vida cotidiana. Destacan como una de las parejas solar-culinarias más expertas que este menda conoce. En el manejo y uso de las cocinas solares pocos les pueden igualar. Isel es educadora social, especializada en juegos cooperativos y ecológicos. Gestionan el proyecto Ludomon, la ecoludoteca más completa de la que tenemos noticias en este tipo de juegos. Una enfermedad relacionada con la exposición a químicos ambientales limita sus movimientos, pero comparte sus experiencias con quien lo precise. Ricard es uno de los diseñadores solares más activos que conocemos. Tanto monta una maqueta para una parque de energías renovables a pleno funcionamiento, como construye un medidor de potencia solar. Pero, sin duda, una de sus más ingeniosas aportaciones sea una carrera de coches impulsados con espejos que reflejan la limpia energía del sol. Maestro musical con materiales que cumplen las 3R, permite alucinar a quien tiene el privilegio de asistir a uno de sus talleres de instrumentos musicales con material recuperado, ...Reciclar, constRuir y tocaR.

Nos damos el lujo de ir a visitar la parte central del macizo del Montsec. A travesamos el desfiladero de Els Terradets, un paraíso vertical excavado con fuerza por el río Noguera Pallaresa en su camino hacia las fértiles tierras de la Depresión del Ebro.
Una puesta de sol, de esas que sólo puedes agradecer, nos despide del lugar.
Yo al volante, sigo eficiente. Piso el acelerador lo justo y freno lo necesario. La presión de las ruedas: la recomendada por el fabricante.

Otra vez las carcajadas de los patos nos van despertando, desperezarnos para salir del aposento nos cuesta un par de horas. He aprovechado para proponer la práctica de un sistema en el que quiero aplicarme, el intercambio o trueque. Con amigos suena casi a broma, pero propongo una par de horas de trabajo agrícola a cambio de una cestilla de verduras. Eso sí, nunca es recomendable negociar con la amistad, un valor que no tiene precio. Tenemos dos faenas: una cortar chupones de los membrilleros y otra sacar juncos secos y depositarlos en los campos de frutales como acolchado. Venga viajes. Comida frugal y diálogo sobre cocinas y destiladores solares, en los postres las ilusiones y los proyectos. Nos despedimos de esta gente y lugar donde apuestan por un mundo más simple, más sostenible.

Bastante satisfecho, con todas las ventajas de un viaje tranquilo y eficiente en coche y, con buena compañia, aparco en BCN. Me cojo el manual de mantenimiento para planificar el tiempo y la inversión en una puesta a punto, según recomienda el fabricante. No me vaya a pasar como con el quiste maxilar de unos días atrás.


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